Los niños olvidados de Bielorrusia

Los niños olvidados de Bielorrusia

En Bragin, localidad del sur de este país, cientos de menores viven en familias desestructuradas y en condiciones de pobreza. La catástrofe de Chernóbil les ha condenado durante varias generaciones. La asociación Bikarte trabaja por aportar algo de luz a su futuro

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Los niños de Bragin, una localidad de la región de Gomel, en el sur de Bielorrusia, saben que el aire que respiran y los productos que nacen en sus campos de cultivo están contaminados. Y que lo estarán por cientos de años. Lo tienen que soportar porque viven a apenas 60 kilómetros de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), la misma que en 1986 sufrió un accidente que les condenaría por generaciones. Y su situación de pobreza y de exclusión social no les permite salir de allí para que sus pulmones se limpien o para poder comer otra cosa que no salga de una tierra más que podrida.

“Son los grandes olvidados de esta catástrofe”, relata Amaia Aretxaga, presidenta de Bikarte, asociación benéfica vasca que trabaja para acoger en Euskadi a niños en temporadas como navidades y vacaciones de verano para que puedan limpiarse un poco de la contaminación. “En Ucrania consiguieron sacar a mucha gente de las áreas cercanas a la zona de exclusión”, explica. Bragin, sin embargo, está a sólo tres kilómetros de esta zona en la que está prohibido cualquier tipo de actividad humana. Bielorrusia fue el país más afectado por el accidente. Según algunos estudios publicados, entre el 60 y el 70% de la radiación provocada por la catástrofe fue a parar al sur de este país, entre otras razones por la dirección del viento y la lluvia.

Algunos indicadores muestran que en el país hay un 300% más de cáncer infantil comparado con el resto de Europa. La leucemia es la más habitual y un tercio de la población sufre patologías relacionadas con el tiroides. Cuando se produjo el accidente de Chernóbil, una nube radioactiva contaminó un 23% de la superficie de Bielorrusia en la que habitaban 2,5 millones de personas.

El sur del país se llevó el 70% de la radiación provocada por la catástrofe de Chernóbil

“El gran problema es que los niños más desfavorecidos no tienen los ingresos económicos suficientes para ir a tratarse a la capital”, asegura Aretxaga. “Su Gobierno no hace nada por ellos”, añade. Por eso apunta a la necesidad de sacarlos de allí, aunque sea en periodos cortos, para que puedan limpiar su organismo y vean que existe otra realidad diferente a la que viven día a día. “Si ven lo que hay fuera, que existe otra vida, quizás tengan algo de futuro. Y sus madres lo agradecen porque saben que si se quedan allí no lo van a tener”, indica.

Y es que, tal y como relatan desde Bikarte, muchos de estos menores viven en familias desestructuradas y con graves problemas de alcoholismo. “En su día el gobierno dijo que el alcohol era bueno para la radiación. Es triste pero real”, relata la presidenta de la asociación. “Viven aislados unos de otros, porque residen en casas que están muy separadas las unas de las otras. Y los caminos están sin asfaltar, no tienen coches y en invierno no van al cole por las grandes heladas que se producen”, añade. A eso hay que sumarle un Gobierno que apenas actúa para mejorar su situación, en una región pobre que sobrevive a duras penas de la agricultura. Una combinación de factores que en ningún caso les garantizará una vida digna. “El gobierno les paga el instituto en otro pueblo más grande, pero no les paga la residencia en el mismo. Y con la miseria de salarios que cobran, entre 70 y 150 euros, es imposible que puedan hacerlo”, añade Aretxaga.

La leucemia es la más habitual y un tercio de la población sufre patologías relacionadas con el tiroides

Esta realidad y el trabajo de asociaciones como Bikarte las ha reflejado el periodista Ricardo Marquina en su documental ‘Los niños de Bragin’, el cual está subido íntegro en Youtube y se puede visionar también bajo estas líneas:

Para todos aquellos interesados en acoger a uno de estos menores, pueden ponerse en contacto con la asociación Bikarte en el número de teléfono 605709022 o a través del correo electrónico bikarte@yahoo.es

Ayuda humanitaria

La asoación Bikarte nació en el año 1997 con el objetivo de ayudar a los niños de orfanatos rusos en localidades próximas a Chernóbil y cuya situación es delicada. En la actualidad llevan cinco años trabajando con menores de Bielorrusia y colaborando en acciones humanitarias. Recientemente han conseguido reunir 30.000 euros para acometer una serie de mejoras de rehabilitación del departamento del hospital oncológico infantil de Minsk. “Tienen buenos profesionales pero no tenían una gran estructura, a veces se caía la electricidad y no podían administrar bien la quimioterapia”, explica Amaia, que apunta que estos trabajos permitirán una mejor atención.

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