Macron cura las heridas de Niza

Uno de los actos en recuerdo a las víctimas del atentado yihadista./Reuters
Uno de los actos en recuerdo a las víctimas del atentado yihadista. / Reuters

El presidente francés dice comprender las críticas al Estado en el aniversario del ataque que causó 86 muertos y 434 heridos, entre ellos muchos niños

FERNANDO ITURRIBARRIAParís

El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció este viernes comprender la cólera surgida contra las autoridades tras el atentado del 14 de julio del año pasado en Niza en el homenaje tributado a las víctimas de la ciudad mártir en el aniversario del atentado yihadista más mortífero perpetrado por un atacante solitario en Occidente. El acto, solemne y emotivo, recordó a los 86 muertos y 434 heridos, muchos de ellos niños, causados por un transportista tunecino al volante de un camión con el que embistió a la multitud de 30.000 espectadores que habían contemplado una colección de fuegos artificiales la noche de la fiesta nacional.

«Cuando lo impensable se produce se buscan las causas y el Estado debe mirar sus responsabilidades de frente», dijo Macron en alusión a la polémica desatada en torno a la insuficiencia del dispositivo policial desplegado en el paseo marítimo de la capital de la Costa Azul, de 350.000 habitantes. «Hay que afrontar la rabia que se libera y se expresa, pero se hará todo para que la República vuelva a ganar vuestra confianza y para que esta adversidad, en lugar de dividirnos, nos una», aseveró antes de erigirse en garante de que «el Estado no abandonará jamás» a las víctimas y sus familias.

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Los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy, que viajaron a Niza desde París con Macron en el avión presidencial, asistieron a la conmemoración con otras personalidades, como el príncipe Alberto II del vecino Mónaco o el cantante Bono, que un año atrás cenaba en un restaurante cercano al escenario de la tragedia. «Responderemos con la lucha sin cuartel en el interior y en el exterior de nuestras fronteras contra el terrorismo. Libramos un combate moral de civilización, diario, incansable y discreto», afirmó el jefe del Estado, persuadido de que «el 14 de julio de 2016 nos recuerda el precio de la libertad».

Entre los 42 condecorados en el homenaje destaca Franck Terrier, conocido como ‘el héroe de la moto’, que recibió de manos de Macron la Legión de Honor en medio de una larga ovación por haber arriesgado la vida en una persecución desesperada para detener el camión de la muerte. Los nombres de las 86 víctimas mortales causadas durante 4 minutos y 17 segundos a lo largo de 1.847 metros de trayectoria criminal fueron recitados y colocados en forma de corazón en un mural.

Los fallecidos, de edades comprendidas entre los 2 y los 90 años, pertenecían a 19 nacionalidades y un tercio era de confesión musulmana. Resultaron diezmadas muchas familias que acababan de asistir al tradicional espectáculo pirotécnico de la fiesta nacional. Por eso numerosos niños figuran en el listado de víctimas. Quince murieron, 75 perdieron a algún familiar y 258 sufrieron lesiones físicas o psicológicas, de los que 120 siguen bajo atención médica. Son los santos inocentes de la Bahía de los Angeles, las aguas donde se reflejaron aquellos fuegos artificiales de infausto recuerdo.

En el vientre de sus madres

En la fundación Lenval, el hospital infantil de la ciudad, 1.220 menores han sido acogidos en el centro de evaluación pediátrica postraumática creado tras la matanza. En tratamiento hay 18 bebés menores de 2 años. «Algunos estaban en el vientre de sus madres en el lugar del atentado», apunta la pedopsiquiatra Michèle Battista, que ha diagnosticado trastornos del desarrollo, del sueño y depresión. «Vamos a comenzar en otoño un estudio para seguir durante varios años a 3.000 niños con síntomas de estar traumatizados», ha anunciado.

La investigación no ha establecido hasta la fecha ningún vínculo directo entre el autor material de la masacre y el Estado Islámico, que la asumió dos días después. El mensaje reivindicativo presentaba a Mohamed-Lahouaiej Bouhlel, transportista tunecino de 31 años, como uno de sus soldados que había ejecutado la operación en respuesta a las arengas a atacar a ciudadanos de países de la coalición movilizada en Siria e Irak. Nueve personas permanecen encarceladas e imputadas por complicidad: cinco, incluidos cuatro albaneses, están implicados en el suministro de armas y cuatro, todos tunecinos, son sospechosos de haber participado en la elaboración del atentado.

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