Diario Vasco

Los enemigos internos y externos de la UE

2017 se ha convertido en un año crítico para el futuro de la Unión Europea. Tras la sorpresa en el referéndum del ‘Brexit’ el pasado año, que supuso un primer disparo a la línea de flotación de las instituciones de la UE, los próximos meses pueden marcar el devenir y la supervivencia del Viejo Continente como alianza política.

Por una parte, la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU, con sus soflamas nacionalistas y aislacionistas, hace prever un cambio en las relaciones transatlánticas. Desde la II Guerra Mundial y durante todo el siglo XX, Estado Unidos ha visto en la Unión Europea un aliado natural con el que comerciar, y que servía como muro de contención para el comunismo. Sin embargo, para el nuevo presidente norteamericano, la UE no es más que “una vieja estructura al servicio de Alemania”. Además, los guiños de Trump hacia la Rusia de Putin indican que el viejo enemigo puede ser el nuevo socio preferente del país norteamericano. También el Reino Unido, el país que ha abierto la primera brecha en la UE, ya ha comenzado a oír los cantos de sirena de Trump para fortalecerse mutuamente con acuerdos comerciales.

Además, está por ver la posición que va a tomar el magnate hacia la OTAN, ya que anteriormente ha manifestado sus dudas sobre el compromiso que debe tener Estados Unidos con la alianza militar. También queda en el aire lo que puede pasar con el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) que negociaban hasta ahora EE.UU. y la UE, ya que Trump no ha ocultado nunca su aversión por los acuerdos comerciales transcontinentales.

Todos estos factores van a obligar a la Unión Europea a enfrentarse a un tablero internacional desconocido hasta ahora, con grandes incertidumbres y en el que las grandes potencias están moviendo ficha. Con este panorama, la UE no tiene otro camino que fortalecerse, tener claros sus verdaderos aliados y actuar con una sola voz si no quiere verse relegada al ostracismo y a la irrelevancia.

Enemigos en casa

Sin embargo, ese necesario trabajo de fortalecimiento va a encontrar numerosas complicaciones debido al auge de los enemigos internos y su posible posicionamiento tras un año con citas electorales clave en el calendario.

Francia, Alemania y Países Bajos, tres de los socios fundadores de la Unión Europea, celebran en este 2017 sus respectivas elecciones, y en todas ellas se cierne la amenaza de un triunfo ultraderechista que pueda infligir un daño irreparable a la alianza europea.

El primer envite será el de los holandeses, que en marzo celebrarán comicios legislativos, en los que el ultraderechista Partido por la Libertad es el favorito para la victoria. Su líder Geert Wilders, se muestra convencido de que se avecina "el inicio de una primavera patriótica" en el continente y ha instado a los ciudadanos a “dar un portazo a Bruselas”. De hecho, en una encuesta reciente, un 54% de los holandeses ha manifestado desear una consulta para decidir su permanencia en la UE. Una llamada de atención holandesa a Bruselas en forma de victoria de la extrema derecha tendría un eco enorme de cara a las siguientes elecciones en Francia y Alemania.

Al mes siguiente, llegará el turno de las elecciones presidenciales en el país galo, que serán un ‘match ball’ en toda regla para el futuro de la UE. Una posible victoria del Frente Nacional tendría consecuencias desintegradoras para la Unión en cualquier caso. Marine Le Pen apuesta por una "Europa de las naciones"."Quiero que la UE nos devuelva la soberanía en cuatro ámbitos: la protección de las fronteras, la política monetaria, la política económica y la justicia", explica."Si la UE acepta, entonces crearemos una Europa de las naciones. Pero en caso de que no sea aceptado por la Unión Europea "convocaré un referendo y abandonaremos la UE”. Una hipotética salida de Francia supondría casi con seguridad el fin de la Unión Europea, pero en cualquier caso, el sistema de segunda vuelta del sistema electoral francés hace muy complicado que el Frente Nacional llegue al poder. Sin embargo, si Le Pen logra la victoria en la primera vuelta, la mayoría social que la respalda obligará el futuro presidente (Fillon, posiblemente) a asumir parte de su programa.

Por último, Alemania celebrará sus elecciones en septiembre, en las que Angela Merkel intentará mantenerse en la cancillería. En ellas tiene grandes expectativas Alternativa por Alemania, una formación fundada hace sólo tres años pero que consiguió entrar con siete escaños en el Parlamento Europeo y que cuenta con buenos pronósticos para las legislativas. La formación ultraderechista podría conseguir entre el 12 y el 15% de los votos, tal y como vaticinan los últimos sondeos, aunque su líder Frauke Petry apuesta por que alcanzarán el 20%.

Este 2017, con todos sus peligros y desafíos, puede convertirse en una oportunidad para repensar la Unión Europea, decidir hacia dónde quiere ir y pensar en cómo acomodar tanto a los incondicionales como a los euroescépticos, ya que, de no moverse y hacer la de Don Tancredo, alguna de las embestidas que le vienen puede terminar desgarrándola.

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