Diario Vasco

El ultraderechista holandés Wilders planta al juez que le procesa por incitación al odio

Geert Wilders durante una rueda de prensa
Geert Wilders durante una rueda de prensa / AFP
  • El líder político, que se enfrenta a un año de cárcel por sus declaraciones contra los marroquíes en campaña electoral, ya advirtió que no acudiría a un proceso que considera "político"

El tribunal que juzga al líder de la extrema derecha holandesa, Geert Wilders, por incitación al odio y la discriminación de los musulmanes lamentó hoy que el polémico político no haya comparecido en el proceso. Wilders ya había avisado el pasado viernes en un comunicado de que no acudiría hoy al complejo de justicia de Schiphol, en Amsterdam, donde comenzó el juicio. El juicio es un "proceso político", dijo, y agregó que hoy estaría "en el lugar donde debe darse el debate político", es decir, en el Parlamento holandés. En Holanda no es obligatorio que un acusado esté presente durante su juicio, aunque este sea por delitos penales.

Los jueces criticaron la ausencia de Wilders y dijeron que, por esa causa, no iban a poder preguntar al acusado a qué se refería cuando dijo en 2014 que se encargaría de que hubiera "menos marroquíes" en el país. Por su parte, la Fiscalía dijo que no veía razones para forzar al político a sentarse en el banquillo de los acusados.

Los jueces leyeron extractos de algunas de las 6.400 denuncias que la Policía holandesa recibió contra Wilders días después de un discurso de 2014, presentadas por ciudadanos indignados con sus palabras. En una de ellas, una madre aseguró que, tras las declaraciones de Wilders, sus hijos habían sido acosados en el colegio, llegando a escuchar que "merecían ser deportados" por ser de origen marroquí.

«Víctima» de una persecución

El líder de extrema derecha se considera víctima de una persecución por decir lo que, según él, millones de holandeses piensan. "El 43 % de la población quiere tener menos marroquíes, no porque les tengan aversión o porque quieran que salgan todos del país, sino porque están hartos del terror y los inconvenientes que causan", dijo Wilders en el comunicado.

Si los jueces lo declaran culpable, manifestó, "Holanda ya no será una democracia, sino una dictadura". Insistió en que no será "silenciado", ni por "los terroristas musulmanes" que, según él, le amenazan desde hace doce años, ni por sus adversarios políticos, la Fiscalía o el Poder Judicial.

Los hechos que comenzaron a juzgarse hoy se remontan a marzo de 2014, durante la celebración de unas elecciones regionales, cuando Wilders estaba haciendo campaña por el Partido de la Libertad (PVV).

En una entrevista con la televisión pública holandesa NOS, Wilders dijo entonces que la gente votaría "por una ciudad con menos gasto y, si es posible, con menos marroquíes". Las palabras fueron pronunciadas en el mercado de La Haya, que tiene numerosos vendedores de origen árabe. Una semana después, en un acto público celebrado en una cafetería de la misma ciudad, preguntó a sus seguidores si querían que hubiera más o menos marroquíes tanto en La Haya como en Holanda. "¡Menos, menos!", gritaron animados sus seguidores. "Nos encargaremos de ello", respondió Wilders.

Libertad de expresión

Los magistrados señalaron hoy que, según numerosos testigos, un empleado del PVV dio instrucciones a los asistentes para que, cuando Wilders se lo pidiera, ellos gritaran "¡menos, menos!". El juicio arrancó después de que los jueces rechazaran el pasado 14 de octubre el recurso presentado por el abogado de Wilders, Geert-Jan Knoops, quien argumentó que sus palabras debían estar protegidas por el derecho a la libertad de expresión.

Se espera que el veredicto sobre este caso se conozca el próximo 9 de diciembre. La pena máxima por incitación al odio y discriminación en Holanda es de dos años de cárcel, pero es poco probable que los jueces manden al político a prisión. Normalmente, este tipo de casos se resuelve con una multa o con la obligación de cumplir un trabajo social. En 2010, Wilders ya se enfrentó a otros cargos similares, después de decir que era necesario detener "el tsunami de la islamización" en Holanda.

Los jueces concluyeron entonces que la crítica a la religión entraba dentro de los márgenes de la libertad de expresión, por lo que lo absolvieron. La prensa holandesa destaca que el actual proceso tiene matices diferentes porque, con sus declaraciones de 2014, Wilders pudo incitar al odio contra una minoría étnica, la de los marroquíes que viven en Holanda, y no contra una religión.

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