'La jungla de Calais' ya es historia

Un inmigrante se traslada con su maleta./
Un inmigrante se traslada con su maleta.

París y Londres colaboran en poner fin a las repetidas aglomeraciones de inmigrantes en torno al Canal de la Mancha

ÍÑIGO GURRUCHAGALONDRES

El ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, fijó ayer en 2.318 inmigrantes africanos, asiáticos y de Oriente Próximo el número de evacuados del campo de tiendas construido en Calais en los últimos tres años. Este grupo fue transportado en autobuses a casi 300 Centros de Acogida y Orientación en las regiones de Francia, donde serán albergados temporalmente y podrán solicitar asilo.

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La evacuación, que marca el principio de una operación de desmantelamiento de la jungla de Calais, se llevó a cabo con relativa calma desde las ocho de la mañana. La noche del domingo hubo algunos incendios y enfrentamientos entre inmigrantes y policías, pero este tipo de incidentes nocturnos fueron habituales en las últimas semanas. Durante la jornada hubo empujones en el acceso al centro de registro.

En el hangar levantado para clasificar a los inmigrantes se agrupó a familias y personas de la misma nacionalidad, para distribuirlas en los autobuses. El número de evacuados fue algo menor que el previsto para la jornada de ayer, inicialmente unos 2.400, pero el ministro de Interior mostró su satisfacción por el avance de una operación a cuyo desarrollo ha invitado a organizaciones humanitarias en calidad de observadoras.

Miles de panfletos en varios idiomas se repartieron en los últimos días para explicar en el campo, en las afueras de Calais, su desmantelamiento y su traslado y, según testimonios recogidos por medios franceses y británicos, se han producido reacciones diferentes según las nacionalidades, con los sudaneses más proclives a embarcarse ayer hacia sus nuevos destinos en Francia.

Razones operativas que no se explicaron obligaron a las autoridades británicas a detener durante 24 horas el proceso de identificación de menores no acompañados, que serán acogidos en Reino Unido si tienen parientes en el país. Unos 250 han sido ya albergados y, según estimaciones, cerca de 1.300 vivían en el campo de Calais, de un total de residentes que varía entre 6.500 y 10.000, según sea la fuente.

Esta mañana comenzará la destrucción de tiendas, que han servido como refugios a miles de inmigrantes que se alojaron allí, por la proximidad del puerto de Calais y de la terminal de carga del Eurotúnel, que les ofrecían la oportunidad de cumplir su ambición de atravesar el Canal de la Mancha y entrar en Reino Unido. El campo se convirtió en una jungla por las patéticas condiciones de vida.

Un escollo de irreductibles afganos

El Gobierno francés considera que ha ganado la batalla de la imagen con una primera jornada de desalojo de 'la jungla de Calais' sin escenas de violencia contra los refugiados. Pero aún no canta victoria, consciente de lo delicado de la operación, y pide prudencia puesto que el escollo más duro de superar será el de aquellos inmigrantes que prefieren seguir a toda costa en esta zona por ser el punto más cercano a Reino Unido, su destino soñado.

Según las asociaciones humanitarias, unos 2.000 rechazan ser trasladados a otros puntos de Francia pese a que en los lugares de destino les prometen mejores condiciones de vida. Son una mayoría de afganos, que tienen familia o allegados al otro lado del Canal de la Mancha y que están dispuestos a pagar fuertes cantidades de dinero y a arriesgar su vida para cruzarlo escondidos en los bajos de los camiones, en los ferris o atravesando incluso a pie la conexión ferroviaria submarina del Eurotúnel.

Cuando llegue su turno, Francia «actuará en consecuencia», indicó a Efe el portavoz del Ministerio del Interior, Pierre-Henri Brandet, que recordó que por el momento prefieren convencerles de la conveniencia de abandonar Calais. Para ello, en las últimas semanas efectivos gubernamentales y voluntarios de ONGs les han ido explicando los motivos por los que tienen que acudir a uno de los centros temporales. Brandet consideró «infundadas» las estimaciones sobre los inmigrantes que no quieren abandonar el campamento y mostró su confianza en su labor de persuasión.

Los inmigrantes que se acogieron al dispositivo comenzaron a llegar a los centros repartidos por Francia. En contraste con la transparencia mostrada en el inicio de su viaje, el Ejecutivo fue más discreto sobre el destino, para no levantar en esos municipios una corriente de rechazo. En los últimos días, grupos de ultraderecha organizaron manifestaciones en los municipios donde se abrían estos centros y uno de ellos, en la pequeña localidad de Louberat, fue objeto de un incendio provocado que lo dañó parcialmente. Para afrontar la retórica ultra, el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, aireó que la política humanitaria con los candidatos al refugio se combinará con la firmeza con la inmigración ilegal y anunció que en lo que va de año se ha expulsado a 1.789 extranjeros.

La aglomeración en Calais de inmigrantes de países asolados por guerras, gobernados por brutales tiranías o en los que hay extrema pobreza se remonta al final de los años noventa. La Cruz Roja creó un albergue en la vecina Sangatte, que fue derribado en 2003, por un acuerdo entre Londres y París, que incluyó el establecimiento de controles fronterizos británicos en Calais.

Pero, tras la destrucción del albergue, surgieron pequeños campos de tiendas, algunos inmigrantes ocuparon edificios abandonados o naves industriales vacías. En 2.014 ya se contaban en torno a 2.000 los inmigrantes, que de nuevo creaban un grave trastorno en la vida de la villa portuaria francesa. La aglomeración y los intentos de atravesar el Canal aumentaron en 2015.

El Gobierno de Londres ha financiado buena parte de las obras de reforzamiento de las vallas que protegen el puerto y la terminal de carga del Eurotúnel y se establecieron más estrictos controles. Cazeneuve afirmaba el domingo en una entrevista con el diario local La Voix du Nord que se han desmantelado 33 redes inmigración clandestina a Reino Unido desde el principio del año.

Gol de Lineker

La destrucción del gran campo de tiendas en Calais llega en un momento de tensión electoral en Francia en torno a la inmigración. El Gobierno ha creado 283 nuevos centros de acogida. Uno de ellos, en el departamento de Puy-de-Dôme, fue dañado por un fuego provocado, tras conocerse que iba a ser el destino de inmigrantes evacuados en el norte del país.

En Reino Unido, donde las quejas sobre excesiva inmigración tienen un papel predominante en la política del brexit, ha habido también reacciones negativas en algunas localidades que recibirán menores no acompañados y la prensa que alienta el sentimiento anti-inmigrante en particular el 'Daily Mail' y el 'The Sun' han denunciado que los acogidos no son en absoluto menores de edad, tras fotografiarlos.

En otras ciudades, como Cambridge o Newcastle, grupos e instituciones locales se han movilizado en favor dela acogida. El exfutbolista del Barcelona y popular presentador de la BBC, Gary Lineker, denunció en Twitter la cobertura de estos periódicos y se ha convertido en héroe o agente del mal en la atmósfera de agria división en la que vive ahora la sociedad británica.

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