El problema no es nuclear, el problema está en Siria y Yemen

Documento firmado por Trump con las sanciones para Irán. /Afp
Documento firmado por Trump con las sanciones para Irán. / Afp

Trump responde a la llamada de sus dos grandes aliados regionales, Israel y Arabia Saudí, para obligar a Irán a moderar su presencia en los conflictos armados abiertos en sus fronteras

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

Donald Trump saca a Estados Unidos del pacto nuclear y la relación entre Washington y Teherán vuelve a la posición en la que estaba antes de 2015. Acabar con el acuerdo ha sido mucho más sencillo que firmarlo, ya que la negociación fue larga y muy dura. Trump se retira sin ofrecer una alternativa clara al problema de fondo que, hasta ahora, era que Irán consiguiera fabricar la bomba atómica. Los expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) han dejado claro en sus últimos diez informes que la república islámica cumple lo firmado y cuando el primer ministro de Israel, Benyamín Netanyahu, presentó la semana pasada documentos para intentar demostrar que «Irán miente», el organismo internacional mantuvo que «no hay pruebas creíbles» que indiquen que los iraníes trabajan en secreto para lograr un arsenal nuclear tal y como defiende el Estado judío.

EE UU sale del acuerdo de forma unilateral y ahora los iraníes podrían retomar su programa de enriquecimiento de uranio en el mismo punto en el que lo congelaron. Pero el movimiento de Trump parece más orientado al equilibrio regional en Oriente Medio que a la capacidad nuclear de los iraníes. A los grandes aliados regionales de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, les preocupa la expansión iraní y su afianzamiento en países fronterizos como Siria y Yemen, donde la república islámica juega su partida particular contra ellos a través de proxies como Hizbolá y los rebeldes hutíes. En el caso sirio, además, parece que los iraníes estarían intentado establecer bases propias en el país, según la inteligencia israelí. EE UU responde a las peticiones de sus aliados con esta decisión unilateral que da un portazo a la oportunidad abierta hace tres años y que marcó el final de esa especie de «guerra fría» que mantenían Washington y Teherán desde el triunfo de la revolución islámica en 1979.

Esta medida de Trump deja en una posición complicada al presidente Hasán Rohani. La firma del acuerdo no ha sido la panacea prometida por el clérigo moderado a sus votantes en las dos últimas elecciones que ha ganado. La economía no arranca, hay descontento en las calles y el sector ultraconservador del país se frota las manos y recuerda que «no te puedes fiar de EE UU».

La historia se repite. George Bush metió a Irán en el «eje del mal» cuando el reformista Mohamed Jatami era presidente. 16 años después, Trump llama a Irán «estado terrorista» y deja a Rohani a merced del sector más duro del régimen. A Jatami le sucedieron dos mandatos de Mahmoud Ahmadineyad, ¿quién será el sustituto de Rohani?

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