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Los generales de Trump dan miedo

Trump, durante un mitin en un barco de la Armada norteamericana.
Trump, durante un mitin en un barco de la Armada norteamericana. / AFP
  • El magnate ha recibido el apoyo de 88 altos mandos del Ejército entre los que hay fanáticos religiosos, halcones proisraelíes, islamófobos y seguidores de la ultraderecha más dura

«Jesucristo volverá a la Tierra con un fusil ametrallador entre sus manos». «Los Hermanos Musulmanes se han infiltrado en el Gobierno de Estados Unidos para imponer la Sharia». Estas son algunas de las reflexiones que defiende el equipo de generales y almirantes retirados que durante la campaña electoral apoyaron públicamente a Trump. Pocos, por no decir ninguno, de los presidentes norteamericanos han contado entre sus equipos con un grupo de militares tan variopinto y con ideas tan radicales. Una camarilla, procedente en muchos casos de las fuerzas especiales, en la que se mezclan agresivos proisraelíes con fanáticos religiosos y halcones de la ultraderecha más dura.

Durante su campaña, el inminente presidente de los Estados Unidos de América consiguió el apoyo de 88 generales o almirantes retirados. La cifra es una de las más bajas que se recuerdan, en especial, si se compara con las del republicano Mitt Romney, aspirante a la Casa Blanca en 2012 y al que respaldaron 500 mandos de la cúpula de las fuerzas armadas. Las cifras revelan que Trump, que sí disponía del apoyo de los veteranos, no era tan bien visto en las altas esferas del Ejército.

El 'boina verde' más condecorado

El equipo de generales de Trump fue creado por un militar con una biografía dramática: Sidney Shachnow sobrevivió al Holocausto en Lituania para convertirse en un héroe de la Guerra de Vietnam. Hace diez años publicó un libro titulado ‘Esperanza y honor’ en el que describía cómo asistió a la violación de su madre por parte de un partisano lituano y cómo huyó de la cámara de gas. En los años 50, tras encontrar refugio en Estados Unidos, se incorporó al Ejército y llegó a ser uno de los ‘boinas verdes’ más condecorados. Tras su retiro se convirtió en un activista a favor de los acuerdos entre Israel y Estados Unidos, una relación que durante el mandato de Obama ha estado en entredicho, para enfado del Ejecutivo de Tel Aviv. Fue el primer mando en declarar: «Trump tiene el temperamento adecuado para ser comandante en jefe».

Su reputación comenzó a hundirse, caída que se precipitó tras declarar su respaldo a Trump. El general intervino en un mitin del multimillonario, donde coreó lemas a favor de encarcelar a Hillary Clinton, la amenaza que Trump había vertido contra su rival. Además, pasó de defender una postura moderada hacia el Islam a amparar las declaraciones más duras de su líder. Durante la campaña, al ser preguntado sobre si apoyaba el asesinato de familiares de los yihadistas, aseguró que «habría que ver en qué circunstancias».

Conexión con la muerte de Pablo Escobar

Pero el caso más paradigmático es el de William Boykin, un general que al inicio de su carrera estuvo a punto de ser expulsado de un grupo de élite como la Delta Force por ser demasiado religioso. Se le implica en operaciones como el fallido rescate de los rehenes de la Embajada de Estados Unidos en Irán y, según algunos medios , pudo tener conexiones con la muerte del narco Pablo Escobar. Durante el mandato de George Bush hijo realizó unas polémicas declaraciones en las que insinuaba que los musulmanes eran como Satán, unos enemigos de los cristianos. También llegó a afirmar que Jesucristo iba a volver a la Tierra «con un rifle AR-15 (el arma del Ejército americano) en sus manos».

Otros dos miembros destacados del grupo son los generales Thomas McInerney y Paul Valleley. El primero de ellos dejó la Fuerza Aérea para convertirse en comentarista televisivo. En sus intervenciones ha defendido que existe una conspiración de Hermanos Musulmanes infiltrados en Washington para imponer la Sharia -la ley del Islam-. Valleley, por su parte, apoyó a un militar que se negó a ir a Afganistán al entender que era ilegal recibir órdenes de Obama, a quien consideraba un extranjero de origen musulmán sin derecho a ser presidente. Pertenece a un grupo que afirma que la solución al problema palestino-israelí pasa por enviar a todos los palestinos a países árabes.

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