«En Yemen se aprende todos los días la resiliencia, la paciencia y la templanza»

Hablamos con la duranguesa Meritxell Relaño, directora de Unicef en el país asiático, para conocer la realidad de un rincón que sufre la peor crisis humanitaria mundial. En sus respuestas se adivina la frustración y desesperanza de una gente que lo ha perdido todo

Meritxell Relaño, directora de Unicef en Yemen. /Unicef Yemen
Meritxell Relaño, directora de Unicef en Yemen. / Unicef Yemen
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

De todas las crisis humanitarias que padece el mundo, la de Yemen quizá no cope portadas pero es gravísima. De hecho, dicen que es la más grave de todas. Tres años de conflicto devastador la han sumido en un túnel sin salida. El país asiático se encuentra al borde de la hambruna y sufre además el mayor brote de cólera que se haya registrado nunca. Desde 2015, el aumento del conflicto ha empeorado una situación que ya era desesperada, con ataques y acción militar sobre las infraestructuras de agua.

A mediados de abril, el sistema de agua de Al-Hamazat, en el distrito de Sehar (provincial de Sa'ada), fue destruido completamente en un ataque que dejó sin agua a 7.500 personas, entre ellas familias de desplazados internos. Durante el ataque también fue dañado un sistema de energía solar cercano, que proporciona energía al sistema de agua. Al mismo tiempo, grupos armados han lanzado ataques militares desde asentamientos cercanos a los puntos de agua.

Yemen acumula tres años de conflicto devastador, está al borde de la hambruna y sufre un brote de cólera descomunal

El acceso a agua limpia es especialmente importante para prevenir que enfermedades transmitidas a través del agua se propaguen más rápidamente por el país. El año pasado Yemen sufrió el mayor brote de cólera y diarrea acuosa aguda del mundo, y la posibilidad de que se produzca otro brote puede surgir si el acceso al agua sigue en peligro.

Meritxell, junto a estudiantes del colegio Aldailami School de Sana'a.
Meritxell, junto a estudiantes del colegio Aldailami School de Sana'a. / Unicef Yemen

Hasta aquí, los datos. A partir de ahora, las emociones. Meritxell Relaño es la directora de Unicef en Yemen, una voz autorizada para describir la realidad, cruda y tozuda. Doctorada en Ciencias Políticas y Sociología por la UPV y con un MBA en Dirección de Empresas, lleva trabajando en Unicef desde hace casi 20 años en países como Colombia, Panamá, Timor Oriental, Gambia, Djibouti y desde 2015 en Yemen. Le llamamos para que nos hable de eso, de Yemen, del sufrimiento que vive el país. La conversación es dura, pero avanza sola.

-¿Cuál es la situación general en estos momentos en Yemen?

-Terrible. Tras más de tres años en conflicto más de 22 millones de personas, prácticamente el 80% de la población, necesita ayuda humanitaria y la mitad de ellos son niñas y niños. De estos, más de 8 millones de personas no tienen comida y viven con el apoyo de la ayuda alimentaria de Naciones Unidas. Las cifras son terribles allá donde miremos: la mitad de los centros de salud están cerrados, los profesionales de la salud, profesores de primaria, y en realidad ningún funcionario ha cobrado su salario desde octubre del 2016 en la zona norte del país, donde vive el 80% de la población. Más de 400.000 niñas y niños sufren de malnutrición severa aguda y sus madres también sufren malnutrición…, casi un 30% de las niñas y los niños no van a la escuela…, es una situación catastrófica.

«22 millones de personas, prácticamente el 80% de la población, necesita ayuda humanitaria»

«22 millones de personas, prácticamente el 80% de la población, necesita ayuda humanitaria» Meritxell Barrero, directora de Unicef en Yemen

-¿Qué problemas son los más acuciantes?

-Empezando por el respeto a la vida, que es lo más importante, hay que mencionar que más de 5.500 niñas y niños han muerto o han sido severamente heridos o mutilados en este conflicto. Además, como mencionaba anteriormente, el acceso a tratamientos básicos para los niños como las diarreas, neumonías, enfermedades simples y cómo no el cólera, representan una de nuestras mayores preocupaciones junto con el tratamiento de la malnutrición. Es ahí donde ponemos muchos recursos y esfuerzo. Otra área crítica es la educación y asegurar que las niñas y niños no pierdan más clases y puedan acabar la primaria. Por supuesto, muchos otros temas son graves como el acceso al agua, la protección frente al reclutamiento de niños, los matrimonios precoces…

Un niño es vacunado de cólera en Aden.
Un niño es vacunado de cólera en Aden. / Unicef Yemen

-¿Yemen sufre la peor crisis humanitaria mundial ahora mismo?

-Sí. En este momento no hay una crisis en el mundo que tenga cifras similares en cuanto a porcentaje de su población y cifras totales. 22 millones de personas es un número escalofriante. Pero, además, hay poca luz al final del túnel. Con las infraestructuras y el tejido productivo destrozado, sin presupuestos desde hace 3 años, sin trabajo para la población, y sin visos de una solución política al conflicto, la recuperación del país tardará años. De hecho, ya se han retrocedido más de diez años en indicadores sociales y nuevas epidemias se han instalado en el país como el cólera, la difteria...

-¿La guerra civil que asola el país tiene solución?

-Tiene solución si las partes en conflicto se sientan a negociar. La solución no es militar ni pasa por matar más gente. Requiere que todas las partes en conflicto y los países que les apoyan estén de acuerdo en que destrozar aún más el país no es solución para nadie. Confiemos en que los mediadores internacionales consigan que las conversaciones de paz se reanuden en los próximos meses.

«Más de 5.500 niñas y niños han muerto o han sido severamente heridos o mutilados en este conflicto»

«Más de 5.500 niñas y niños han muerto o han sido severamente heridos o mutilados en este conflicto» meritxell barrero, directora de Unicef en yemen

-¿Qué sector de la población es la más vulnerable?

-Las niñas y los niños, siempre. Los adultos podemos manejar, entender, asimilar un bombardeo, ataques armados en las ciudades…, pero cómo explicarles a los más pequeños que no pueden salir a jugar a la calle, que no hay agua para lavarse, que no hay comida, que la escuela está cerrada, que no hay dinero para ir al centro de salud cuando están enfermos…. No sé cómo lo hacen las madres y padres de Yemen…

Dos niñas desplazados por la guerra en la localidad de Aden City. La mirada de la dignidad.
Dos niñas desplazados por la guerra en la localidad de Aden City. La mirada de la dignidad. / Unicef Yemen

-¿Han logrado controlar la propagación del cólera?

-Por el momento, sí. Hemos puesto en marcha sistemas rápidos de prevención tanto en cuanto a fuentes de agua contaminadas como en el tratamiento rápido de la diarrea, en el análisis de los casos sospechosos y en la educación sobre el manejo del agua y la comida. Por ahora se está controlando, aunque sigue habiendo casos. La epidemia del año pasado sirvió en parte para reforzar sistemas de coordinación y respuesta que fallaban y para recaudar fondos que han servido para la prevención este año.

-¿Cuántas víctimas ha dejado la crisis en Yemen?

-No son datos muy fiables (porque no todas las muertes se pueden registrar) pero unas 10.000 personas han perdido la vida a causa directa del conflicto. Sin embargo, indirectamente más de 56.000 menores de 5 años mueren al año por causas perfectamente prevenibles si los sistemas de salud funcionaran. La mitad de estas muertes se producen al nacer o en el primer año de vida. Muchos bebés tienen grandes dificultades para sobrevivir en un entorno tan hostil, sobre todo los que viven en zonas alejadas de las ciudades y sin acceso a la salud.

Una niña de tres años duerme en el hospital de Sana'a, al que ha acudido para curarse de su malnutrición aguda.
Una niña de tres años duerme en el hospital de Sana'a, al que ha acudido para curarse de su malnutrición aguda.

-¿Cómo es su día a día?

-Mi trabajo dirigiendo las operaciones de Unicef en el país es bastante variado. Paso el día en reuniones de planificación con las autoridades locales, con otras agencias de Naciones Unidas, ONGs, o con la población local. También visito escuelas, hospitales, plantas de tratamiento de aguas…, para ver los progresos de nuestro trabajo. Gran parte de mi labor se centra en gestionar la oficina, que cuenta con casi 300 trabajadores en siete ciudades diferentes y, por supuesto, en dar a conocer la situación de las niñas y los niños de Yemen en los medios de comunicación internacionales.

-¿Qué le resulta lo más complicado de gestionar en su labor?

-Gestionar la frustración. Cuando tenemos recursos para ayudar a un sector de la población pero no nos dan permiso para llegar a esa zona, o cuando atacan centros de salud o escuelas que hemos rehabilitado y apoyado con suministros. Y sobre todo hablar con las niñas y niños que lo han perdido todo y están desplazados dentro del país, en la cama de un hospital, o en centros de recuperación psicosocial.

«La faceta más complicada de mi labor es gestionar la frustración»

«La faceta más complicada de mi labor es gestionar la frustración» meritxell barrero, directora de Unicef en yemen

-¿Qué ha aprendido de la gente que sufre?

-Los yemeníes son gente muy solidaria y acogedora, con una cultura sofisticada y antiquísima. Aquí se aprende todos los días la resiliencia, la paciencia y la templanza.

-¿Cómo podemos ayudar desde aquí?

-Es importante estar bien informados de lo que pasa en Yemen. Esta guerra no puede quedar en el olvido. Tenemos la obligación de saber cuál es la posición de nuestros gobiernos con respecto a esta guerra en concreto y los países que están metidos en ella. Por supuesto, todas las contribuciones a las organizaciones humanitarias presentes en Yemen son bienvenidas.

Un grupo de enfermos de cólera espera a ser tratado en un hospital de Sana'a.
Un grupo de enfermos de cólera espera a ser tratado en un hospital de Sana'a. / Unicef Yemen
El enviado de la ONU llama a las partes a buscar una solución política ante el asalto a Hodeida

El enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, ha instado a las partes enfrentadas en el conflicto en el país a evitar la «confrontación militar» en la ciudad de Hodeida, sobre la que las fuerzas gubernamentales con apoyo de la coalición que lidera Arabia Saudí lanzaron el miércoles el asalto para recuperarla de manos de los rebeldes huthis, y a apostar por una solución política al conflicto.

Tras reiterar que no puede haber «una solución militar al conflicto», el enviado de la ONU aseguró que sigue haciendo todo lo posible para «evitar una confrontación militar en Hodeida» y que está en «contacto constante con todas las partes implicadas para negociar acuerdos que aborden las preocupaciones políticas, humanitarias y de seguridad de todas las partes concernidas» respecto a la ciudad.

Por otra parte, recalcó que «Naciones Unidas está determinada a a seguir adelante con el proceso político pese a los últimos acontecimientos» y a lograr «una solución política para poner fin al conflicto en Yemen».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos