Se alquila novia

La presión de sus familias provoca que muchos jóvenes chinos contraten gente para que se haga pasar por sus parejas

Yuquing y Quanming paseando por el pueblo
Yuquing y Quanming paseando por el pueblo / Reuters
MIKEL GONZÁLEZ

Gracias a internet podemos comprar desde casa, ver un programa sin encender la televisión, buscar información de cualquier cosa que se nos ocurra, explorar el mundo sentados en el sofá... Han aparecido plataformas de economía colaborativa como Airbnb, en las que algunos usuarios alquilan sus pisos, o Uber, donde algunos se ofrecen como chofers, satisfaciendo las necesidades de los otros usuarios. Pero en China, además, han surgido apps que van un paso más allá: alquilan personas.

Muchos jóvenes chinos se sienten presionados por sus seres queridos para que se casen y formen una familia cuanto antes. Miles de solteros, al visitar a sus familias, reciben sermones sobre la importancia del matrimonio y de preservar el linaje familiar. Así que, para tranquilizar a sus padres, muchos recurren a aplicaciones en las que pueden alquilar a una persona que se haga pasar por su pareja.

'Hire Me Plz' ('Contrátame, por favor') es una de las aplicaciones de este tipo más populares, con una base de usuarios de 700.000 personas. Para contratar a alguien, los precios por hora varían desde 1 yuan (0.13 euros) hasta 2.000 yuanes (257 euros), de los que la app se lleva un porcentaje. Cao Tiantian, su fundador, dice que más de mil usuarios se han ofrecido a ser alquilados para las vacaciones de año nuevo. Esta es una época con mucha demanda, ya que en esas fechas muchos chinos visitan a sus familias, y no qu2ieren decepcionarlos.

Año nuevo, novia nueva

Zhao Yuqing, graduada en derecho y bloguera, es una de las usuarias que han ofrecido su compañía para el año nuevo. En su anuncio, explicaba que sentía curiosidad y quería vivir la experiencia de ser una "novia de alquiler", así que solo cobraría el coste del viaje. De las más de 700 personas que respondieron a su publicación, eligió a Wang Quanming, un operador web procedente de una región rural del sur del país que iba a pasar varios días con su familia en año nuevo.

Antes de comenzar, ambos idearon los detalles de su falsa relación y acordaron en un contrato las reglas de la visita. No habría besos, ni dormirían juntos, ni beberían alcohol, aunque Yuqing estaba dispuesta a ayudar con las tareas del hogar. Tan pronto como llegó a la casa de la familia en el condado de Anxi (provincia de Fujian), la madre de Quanming intentó que Yuqing se sintiera como en casa, y respetó la petición de la "pareja" de no hacerles preguntas sobre su relación.

Yuqing come con la familia de Quanming / Reuters

Durante su estancia, Yuqing visitó la zona, ayudó la familia con las tareas y participó en el festival de primavera que celebran en el pueblo, como si fuera una más. Tras tres días en Anxi, al volver a su apartamento en Pekín, publicó un post en su blog en el que relataba su experiencia, que le había parecido maravillosa.

Quanming, sin embargo, decidió contarle la verdad a su madre, pues creía que alargar el engaño podría empeorar la situación. La madre de Quanming se emocionó al leer el post del blog de Yuqing. "No sabía que me estuvieran engañando", dijo, "tengo más de 50 años, no entiendo las cosas que hacen los jóvenes. Pero no estoy enfadada". Aunque, según Quanming, ella sigue esperando que se case pronto.

Para Yuqing, la experiencia pone en relieve las tensiones generacionales sobre el matrimonio que existen en China, donde determinadas zonas siguen siendo muy tradicionales. Ella cree que esto es especialmente significativo en los pueblos. "Tienen una mayor urgencia por casarse", asegura, "así que es más difícil encontrar a la pareja adecuada".

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