Alejandro Cao de Benós: «La vida dentro de Corea del Norte está muy bien»

Alejandro Cao de Benós, en el Zinemaldia de 2015 en la presentación aquel año del largometraje documental ‘The Propaganda Game’/
Alejandro Cao de Benós, en el Zinemaldia de 2015 en la presentación aquel año del largometraje documental ‘The Propaganda Game’

El delegado cultural de Corea del Norte en España explica en San Sebastián las «verdades y mentiras» sobre el país asiático

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Alejandro Cao de Benós (Tarragona, 1974) es el delegado cultural de Corea del Norte en España. Un cargo que ostenta desde 2002 y del que se beneficia para erigirse como la única voz autorizada para hablar de lo que ocurre en el país norcoreano, porque asegura que de lo que se cuenta en los medios «el 95% es falso. El pasado día 3 ofreció una charla en la casa de cultura de Egia, titulada ‘Corea del Norte. Verdades y Mentiras’, en la que intentó responder a todas las dudas que pudieran surgir sobre este país que, asegura, es «fascinante» y en el que, según él, el mayor problema es «la lentitud burocrática». Asimismo, reconoce que «no arrodillarse ante el capitalismo internacional» tiene algunas pegas para los norcoreanos, pero ensalza otras ventajas. Fue invitado por la Asociación de Amigos de Corea del Norte de Euskal Herria.

-¿Es la primera vez que visita Donostia?

-He estado muchas veces aquí. Tanto en el Festival de Cine presentando el largometraje documental 'The Propaganda Game', dirigido por Álvaro Longoria, así como en otras charlas en las que he sido invitado por diversas asociaciones como la que me acoge en esta ocasión.

-Sobre lo que se cuenta aquí de Corea del Norte, ¿hay más mentiras que verdades?

-En la sociedad española y en la internacional en general, porque lo que hacen los medios en España es copiar y pegar noticias de agencias de prensa y otros medios internacionales, el 95% de lo que se cuenta de Corea del Norte es falso.

-¿Y qué Corea del Norte presenta usted en sus charlas?

-La Corea del Norte desde dentro del país, a través de mis 25 años de trabajo allí. Además, soy una persona que conoce cómo es la sociedad occidental por lo que puedo comparar las diferencias culturales, económicas, políticas, etc. que hay con aquel país. Hay un grandísimo interés por conocer Corea del Norte. Y pretendo que la gente pueda acercarse más desde dentro, no a través de intermediarios que tienden al sensacionalismo.

«Si por mi fuera estaría viviendo en Corea del Norte desde hace 20 años»

«He encontrado en San Sebastián interés por colaborar con asociaciones norcoreanas por parte de círculos culturales»

-¿Y qué cree que es lo que genera tanta fascinación?

-Fascina todo. Su cultura, su tradición. Es un país no globalizado y no influido por otras culturas. Se conserva unos principios y una moral propia del pueblo coreano que es muy interesante observar hoy en día. Un país en el que las grandes marcas, firmas, grandes bancos... no han tocado todavía suelo. Además de la propia tradición, nos encontramos una sociedad en la que hay una economía que está basada en el cooperativismo, en un sistema socialista en la que los medios de producción y la tierra los controla el pueblo a través del Estado, no son privados. Y por su naturaleza y su arquitectura también representa un destino único y atractivo.

-¿Y entre tanta virtud, hay lugar a la crítica sobre el país?

-Por supuesto. Hay sesiones de crítica cada sábado en cada uno de los departamentos. A diferencia de en Occidente, donde solo hay un empresario que manda y no hay un trabajador que pueda protestar. Para nosotros todo son medios colectivos que funcionan de forma asamblearia y crítica de forma regular. Y cuando las críticas son más importantes se discuten a través de la asamblea popular suprema, que es el parlamento de la nación. Así que sí hay critica, solo que la cultura es muy diferente. Por ejemplo, prender fuego a un banco o a un contenedor para protestar no se hace. No se llevan a cabo formas tan violentas de expresarse.

-De acuerdo. Pero usted, personalmente, ¿qué criticaría del régimen norcoreano?

-Tenemos un problema burocrático. Es un sistema muy lento. Cuando tenemos que desarrollar proyectos, hasta que conseguimos solucionarlo todo y recibimos el visto bueno, pasa tanto tiempo que ya es muy tarde.

-¿Por qué cree que sus charlas generan tanta expectación?

-Es un país desconocido. Una cultura muy diferente a la latina. Y eso sumado a todo el sensacionalismo que aparece en los medios, hace que se genere una atmósfera de misterio que llama a saber qué hay más allá. Yo creo que esa curiosidad lógica es lo que hace tan interesante conocer más a fondo o saber algo más y preguntar directamente a alguien que ha estado allí. Muchas personas que vienen quieren conocer el país o realizar alguna relación cultural. Aquí en San Sebastián desde que he llegado tengo peticiones de varios círculos culturales y artistas que quieren hacer colaboraciones con asociaciones norcoreanas.

«De España echo de menos el aceite de oliva»

-¿Cuándo surge su fascinación por este país?

-Empieza con 16 años de edad. En los 90. Yo por entonces ya era comunista y estaba militando en partidos de izquierdas. Era partidario de esa ideología cuando ya estaba desapareciendo el socialismo en los países del este y de la antigua URSS, lo que hace que me plantee y busque los países que han implementado esta ideología. Y había uno: Corea del Norte. Me acerco a una delegación de este país que había en Madrid en los 90. Y a través de ese contacto creo una asociación de intercambio cultural. Y 12 años después en 2002 me nombran como delegado especial del gobierno de la república norcoreana. Tengo otros altos cargos honorarios en otros departamentos.

-¿Y cuánto tiempo pasa allí?

-Paso una media de tres a cuatro meses allí. Depende de las necesidades. Mi trabajo es llevar a delegaciones de otros países allí, preparar sus visados y facilitar los contactos necesarios.

¿Y le gustaría vivir allí más tiempo? ¿O acabaría echando de menos su España natal?

-Hombre, siempre echas de menos tu tierra. Tienes amigos, y las cosas que te gustan, por ejemplo el aceite de oliva de arbequina... Pequeñas cosas que siempre vas a recordar. Pero si fuera por mí, estaría en Corea del Norte desde hace 20 años. Pero por mi posición, que puedo hacer de puente entre la república y el resto del mundo, quedarme en Pyongyang no es una posibilidad.

-Los norcoreanos, por su parte, no lo tienen fácil para conocer otros países…

No puede ser. No estamos metidos en la Organización Mundial del Comercio ni en el Fondo Monetario Internacional. No somos parte del mercado global capitalista, y por lo tanto no tenemos dólares ni euros. Dentro de nuestro país, siendo una economía socialista, no hay problema porque el dinero es interno, pertenece a esa gran cooperativa de 25 millones de personas. Pero si salimos al exterior no tenemos acceso a grandes cantidades de divisa internacional, que son dólares y euros, y que están controlados por Estados Unidos. No tenemos capacidad de atraer a turistas norcoreanos porque no tienen moneda y no es intercambiable, convertible.

-¿Y no le da pena esa situación?

No. Porque todo el mundo tiene una vivienda gratuita en Corea del Norte. Aquí en Euskadi o en el resto de España hay gente viviendo en condiciones pésimas. Allí no hay analfabetismo, ni desempleo, y como digo la vivienda es gratuita. No hay alquileres ni hipotecas. Además es paraíso fiscal y no hay que hacer declaraciones de renta. La vida dentro del país está muy bien. Las vacaciones están pagadas por el Estado, incluso los hoteles. Eso es igual para todos los habitantes. Y no arrodillarse ante el capitalismo internacional pues supone no tener acceso a una divisa que le permita viajar. En España hay quien puede viajar pero también hay otros que no, e incluso que no tienen dinero ni para comer.

-Y para los que quieren viajar a Corea del Norte, ¿cómo podrían hacerlo?

Es muy fácil como turista. A través de Internet hay una página llamada travelcorea.com, que en España ofrece viajes turísticos a Corea del Norte. No hay ninguna restricción, solo para periodistas que necesitan un visado especial, el resto, de cualquier nacionalidad, también norteamericana, pueden viajar. Y luego las asociaciones de amistad con Corea también organizan viajes allí y permiten una inmersión mayor. Digamos que esas dos vías serían las más sencillas y accesibles.

«En Cataluña se ha manipulado a la población para intereses personales»

- ¿Cómo ve todo lo que está pasando en Cataluña?

-Como catalán que soy me parece muy lastimosa la manipulación que se ha llevado a cabo. Cuando realmente en Cataluña había pocos independentistas hace 7 u 8 años. Pero se ha manipulado a la población para intereses personales. Una parte de la burguesía catalana ha utilizado una crisis económica propia y problemática para intentar dar el mensaje de que era culpa de España. Creo que ha habido manipulación. También ha habido una represión por parte del gobierno español, y creo que ha habido una mala actuación por ambas partes. Por parte de Corea del Norte, esto es un asunto interno y no se entromete en estos asuntos.

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