«Es importante no cerrar los ojos ante hambrunas como la que está sufriendo Congo»

770.000 menores de 5 años padecen desnutrición aguda en Kasai. Recogemos el testimonio de la getxotarra Inés Lezama, jefa de nutrición de UNICEF en el país africano, para asimilar la crudeza de la situación. No cabe la indiferencia

Un grupo de niños, en la aldea de Benakuna. En el recuadro inferior de la derecha, Inés Lezama, jefa de nutrición de UNICEF en el Congo, que está trabajando sobre el terreno. /UNICEF
Un grupo de niños, en la aldea de Benakuna. En el recuadro inferior de la derecha, Inés Lezama, jefa de nutrición de UNICEF en el Congo, que está trabajando sobre el terreno. / UNICEF
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

La Republica Democrática del Congo está sufriendo. Sus gentes están sufriendo. Y, especialmente, sus niños están sufriendo. Están llorando. Lloran porque tienen hambre, porque no tienen futuro, porque no ven la luz. Porque están hartos de vivir en la intemperie. Sin agua. Sin comida. Pero quizá lo más difícil de explicar estriba en la pasividad con que reaccionamos desde Occidente, cuando apenas nos inmutamos con las imágenes que nos llegan de esas latitudes, donde pese a todo los niños nos miran con sus dos grandes cualidades: la inocencia y la dignidad.

Al menos 770.000 niños y niñas, la mitad de todos los menores de cinco años de la región de Kasai, sufren desnutrición aguda. En todo el país son más de 2.000.000 y, entre ellos, hay 400.000 con desnutrición severa y en riesgo de muerte. Así lo refleja un informe de UNICEF, que advierte de que si no se toman medidas urgentes para reforzar la respuesta humanitaria, el número de muertes infantiles podría dispararse.

UNICEF ha hecho un llamamiento por valor de 88 millones de dólares (74 millones de euros) para financiar los programas para la infancia de Kasai durante 2018. Hasta ahora hemos enunciado datos. Datos fríos. Números que pueden decir mucho o poco. Pero ya saben que detrás de cada uno hay un auténtico drama.

Los más pequeños, los más vulnerables

Hablamos con la getxotarra Inés Lezama, en el Congo, para conocer la realidad. Su mensaje no esconde el drama, habla sin tapujos y describe la situación tal y como es: «El momento actual es crítico y volátil. Hay muchos problemas, muchos conflictos abiertos, epidemias como el cólera y la malnutrición... El contexto del país es delicado y sensible. Hablamos de un país inmenso, tiene muchos frentes abiertos y, como suele ser habitual, los más vulnerables son los más pequeños».

La cooperante vasca subraya cuáles son las urgencias actuales y la zona del país en la que están trabajando: «Hay muchas necesidades pero en términos de urgencia y prioridad hacemos un llamamiento específico para la zona de Kasai, en el centro-sur del país. La situación es crítica para los niños de Kasai y nos centramos en asistirlos en términos de nutrición. Queremos volcarnos en la protección para la infancia, acceso al agua y todo lo relacionado con la salud».

Conclusiones del informe de UNICEF

Desnutrición severa:
Uno de cada 10 niños y niñas en Kasai lo sufre.
Centros de salud:
Más de 200 han sido saqueados, quemados o destruidos durante el conflicto.
Escuelas:
Más de 400 han sido atacadas o utilizadas con fines militares, y 100 han sido destruidas.
Curso escolar:
440.000 niños y niñas no pudieron acabarlo en 2017.

A la hora de tratar de explicar cuál es el origen de esta crisis humanitaria, Lezama asevera que «debemos retrotraernos a finales de 2016. Hubo una serie de conflictos interétnicos que se desarrollaron durante todo 2017. La gente huyó de este conflicto, se tuvo que desplazar, abandonarlo todo y durante el camino han sufrido mucho. La población no tenía acceso a los recursos, a la alimentación, a las medicinas, por eso han sufrido enfermedades cuando trataban de regresar a sus casas. Muchos casos de desnutrición aguda severa han empezado ahí y ahora estamos un pico importante de crisis humanitaria que puede tener consecuencias en los próximos meses si no se hace nada».

Desde UNICEF aseguran que la forma más eficaz de colaborar es a base de aportaciones, de forma voluntaria

Y precisamente para que eso no suceda; es decir, para que desde Occidente haya una reacción, le pedimos que nos transmita cómo se puede ayudar desde este córner del mundo. Desde UNICEF responden que «la manera más eficaz de mostrar la solidaridad es a base de aportaciones, de forma voluntaria. Todos esos fondos cumplen después una función para con las necesidades de todos estos niños».

Torpedo a nuestra conciencia

En este momento de la conversación surge una de las ideas más relevantes, aquella que nos interpela directamente a nuestra conciencia: «Es importante no cerrar los ojos ante este tipo de realidades crudas que no nos gusta ver ni leer. Despertar una conciencia global que nos competa a todos es la clave». Un mensaje que apunta a la diana, que apunta a los de arriba y a los de abajo, a usted y a mí, a ellos y a nosotros. A todos.

Cuando una encuentra a personas tan comprometidas, tan profesionales, tan amantes de su profesión, serias y buenas compañeras de trabajo y de viaje como Inés, se convierten en una inspiración. Aunque a ella no le gusta en exceso que se divulgue su labor, es importante hacerlo. Aunque su coraza mental debe ser al mismo tiempo extraordinaria, porque sus sentidos están habituados a recibir puñetazos en el estómago. Cuando le preguntamos qué es lo más duro de su vida cotidiana por esos lares, no titubea: «La muerte de los niños, cuando piensas que puedes hacer algo por ellos, es duro. Pero para mí lo más duro, y que no lo he vivido en otros países en los que he trabajado, es no poder hacer lo suficiente o no llegar a cubrir todas las necesidades de los niños. Ellos tienen muchas necesidades pero por falta de medios no podemos llegar a cubrirlos. No podemos hacer todo lo que nos gustaría y eso es injusto y duro porque hay que dejar a algunos por el camino».

«Para mí lo más duro es no poder hacer lo suficiente para salvar las vidas de los niños», confiesa

«Para mí lo más duro es no poder hacer lo suficiente para salvar las vidas de los niños», confiesa INÉS LEZAMA, JEFA DE NUTRICIÓN DE UNICEF en el congo

Cuando hay un caso de desnutrición aguda severa, desde UNICEF trabajan con el Gobierno y las organizaciones no gubernamentales. Proveen alimento terapéutico (una especie de medicina) y los médicos hacen un seguimiento con cada uno de los niños. Les miden, les pesan, miran su estado nutricional y la dosis alimentaria que deben recibir. Es un tratamiento que pueden seguir durante uno o dos meses, hasta que vemos han superado ese estado de desnutrición aguda severa. Si los niños no tienen problemas médicos más graves, estos tratamientos se pueden hacer en cualquier centro de salud del país.

Retos para el futuro

El Congo tiene un futuro inquietante, tal y como reconoce Inés, porque «tiene todos los problemas que tienen otros. Hay 100 millones de habitantes, muchos rincones no tienen acceso (carreteras) y la situación es muy grave. Aunque es difícil compararlo con otros podríamos hacerlo con Nigeria e India, sobre todo en términos de desnutrición infantil».

Después de repasar la crisis humanitaria que asola el país, le pedimos un último mensaje inequívoco. Ella lo tiene claro: «Hacemos un llamamiento claro a la acción, sobre todo en favor de los niños de Kasai. Los niños siempre son las víctimas de todos los conflictos y deberían ser los primeros también en recibir ayuda. Es importante que pensemos en ellos porque son el presente y el futuro de este país». Palabra de Inés.

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