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Breivik hace un saludo nazi al comenzar su juicio de apelación en Noruega

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Breivik hace un saludo nazi. / Efe I Atlas

  • El Estado noruego defiende el régimen de aislamiento hacia el ultraderechista, autor de 77 muertes en julio de 2011

El Estado noruego ha defendido este martes el régimen de aislamiento hacia el ultraderechista Anders Behring Breivik, autor de 77 muertes en julio de 2011, debido a su peligrosidad y negando que se hayan violado sus derechos humanos, y mientras el propio acusado hacía un saludo nazi durante el juicio de apelación por las condiciones de su estatus penitenciario.

Breivik se granjeó por su saludo una reprimenda del tribunal. Condenado en 2012 a 21 años de prisión por la matanza de Utoya, este ultraderechista le ganó en abril un juicio al Estado por sus condiciones de detención, que provocó estupor, en particular entre los familiares de las víctimas.

La Justicia concluyó en primera instancia, en abril de 2016, que su régimen de detención implicaba un trato "inhumano y degradante" que violaba la Convención Europea de Derechos Humanos. El Estado noruego, que insiste que respetó escrupulosamente el Estado de derecho frente al peor ataque en su territorio desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, apeló inmediatamente la decisión.

En prisión, el homicida de 37 años dispone de condiciones confortables con tres celdas donde puede ver televisión, entretenerse con videojuegos, utilizar aparatos para hacer gimnasia, usar un ordenador y leer diarios y revistas. En cinco años y medio de detención, Breivik solo tuvo contacto con custodios, abogados, personal de salud y religiosos, siempre detrás de una pared de vidrio y con la excepción de una breve visita de su madre antes de fallecer.

Las conclusiones judiciales también cuestionaban los cacheos corporales potencialmente "humillantes", el recurso sistemático a las esposas y en los primeros momentos de su detención que lo despertaran regularmente durante la noche. Así que este nuevo juicio corre el riesgo de volver a abrir en Noruega la cicatriz de la masacre.

69 asesinados a disparos y ocho con una bomba

El 22 de julio de 2011, Breivik persiguió durante más de una hora a los participantes de un campamento de verano de la Juventud Laborista, atrapados en la isla de Utoya. El ultraderechista asesinó a 69, en su mayoría adolescentes. Un poco antes había matado a ocho personas haciendo estallar una bomba cerca de la sede del gobierno a Oslo.

Como ya había hecho al comenzar el juicio en primera instancia, Breivik acudió este martes al gimnasio de la prisión de Skien, donde se desarrolla el proceso, haciendo un saludo nazi ante la prensa y como gesto hiriente hacia los familiares de las víctimas.

Tal gesto le valió inmediatamente una reprimenda. "Es un comportamiento insultante hacia la dignidad de la Corte y que perturba lo que debemos examinar", declaró el juez Oystein Hermansen que preside los seis días de procedimiento. Con traje oscuro, la cabeza rapada y una tupida barba, Breivik se comprometió a no repetirlo.

El estado mental del detenido también centrará este nuevo juicio civil. Su abogado, Oystein Storrvik, comentó que "el Estado no implementó medidas concretas para solucionar la vulnerabilidad mental de Breivik". Este debe tomar la palabra el jueves por la mañana.

El fiscal general, Fredrik Sejersted, estimó en cambio que "no hay pruebas de que Breivik tenga problemas físicos o mentales a causa de sus condiciones de detención". Los tres magistrados de la Corte de apelación deberán también pronunciarse sobre otro punto, esta vez planteado por el extremista.

En abril la Justicia dio razón al Estado, que filtra estrechamente la correspondencia de Breivik para impedirle formar una red capaz de perpetrar nuevos ataques; Breivik dijo entonces que eso violaba el artículo 8 de la Convención de Derechos Humanos que garantiza el derecho a una vida privada. El veredicto de este nuevo procedimiento se conocerá en febrero.

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