Diario Vasco

El Estado Islámico multiplica el uso de armas químicas

Un experto recoge evidencias de un supuesto ataque químico en Siria.
Un experto recoge evidencias de un supuesto ataque químico en Siria. / DV
  • Un grupo de observadores certifica que los yihadistas ya han empleado gases venenosos en 52 ocasiones desde 2014 y creen que los avances de los aliados en Siria e Irak le llevarán a realizar más ataques de este tipo

El Estado Islámico (EI) es en estos momento un grupo terrorista en franca retirada ante el avance de las tropas aliadas en Siria e Irak, por lo que los expertos han comenzado a alertar de que, ante su derrota, pueden comenzar a adoptar medidas desesperadas como el uso masivo de armas químicas. Un ataque de este tipo, además, ha dejado de ser una hipótesis ya que un grupo de expertos británicos, el IHS Conflict Monitor, ha presentado un informe que certifica que desde 2014, los islamistas han utilizado en 52 ocasiones armas químicas en Siria e Irak.

Desde este verano se disponían ya de evidencias de que los yihadistas estaban utilizando productos químicos como el cloro o la mostaza sulfurada -que comenzó emplearse en la Primera Guerra Mundial en forma de gas para acabar con las tropas enemigas-. En septiembre, en este sentido, el Pentágono detectó que en Mosul se habían disparado proyectiles de mortero cargados con mostaza sulfurada en los bombardeos de Mosul, donde los yihadistas están resistiendo al avance de las tropas kurdas e iraquíes. Las fuerzas norteamericanas descubrieron que el producto químico se encontraba en estado sólido y no gaseoso, mucho más difícil de manejar, por lo que consideraron que el conocimiento que el EI tenía sobre el empleo de este material era aún rudimentario.

«Venganza» ante los civiles disidentes

El último informe del IHS Conflict Monitor también pone de relieve la falta de preparación de los ataques, que se están llevando a cabo con material improvisado, por lo que se estima que tan sólo corren riesgos aquellas personas que se encuentran en las cercanías del estallido de los proyectiles empleados por el EI. No obstante, según el portavoz de este grupo de expertos, Columb Strack, «el Estado Islámico podría emplear armas químicas (de forma más general) para ralentizar al enemigo e intentar vengarse de los civiles disidentes en el interior de Mosul». En por ello que no se descarta un aumento de los ataques o su empleo de forma masiva.

El armamento químico en Siria está fuera de control desde que comenzó la rebelión. En diciembre de 2012, el hasta ahora conocido como Frente Al Nusra -una filial de Al Qaida- consiguió apoderarse de la base del Regimiento 111, un cuartel en el que el Ejército del dictador Basar al Asad guardaba un importante arsenal de elementos tóxicos, entre ellos, el gas sarín. Este material desapareció y se desconoce en manos de quién ha terminado. Los expertos, asimismo, creen que las fábricas de productos químicos ubicadas en áreas controladas por el Estado Islámico han podido ser utilizadas para fabricar componentes del armamento químico.

Además del empleo de armas químicas por parte del EI, organizaciones no gubernamentales y países como Estados Unidos han acusado al régimen de Bashar al Asad de utilizar este tipo de munición contra civiles. Según este relato, las tropas gubernamentales sirias habrían llevado a cabo ataques en los que han lanzado bidones de productos químicos desde helicópteros contra la población civil.

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