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El Estado Islámico pone en su punto de mira a los turistas españoles en Marruecos

Un grupo de turistas observa desde una terraza la plaza Jemaa el-Fna de Marrakesh.
Un grupo de turistas observa desde una terraza la plaza Jemaa el-Fna de Marrakesh. / AFP
  • El Daesh ordenó en julio atentar contra nacionales «en tránsito» por el norte de África como venganza por la Reconquista

La alerta entre los servicios antiterroristas ante el temor de un atentado contra intereses españoles en el norte de África no deja de crecer. En las últimas horas, los servicios de inteligencia marroquíes han informado a sus colegas en Madrid de que con «alto grado de probabilidad» la célula desmantelada la pasada semana en las ciudades de Oujda, Casablanca y Fez tenía como objetivo atentar con explosivos contra el complejo vacacional ‘Med-Saidia’, un balneario mediterráneo construido por Fadesa en la década pasada, situado en la frontera de Argelia (a solo 90 kilómetros de Melilla) y habitual lugar de descanso de centenares de españoles.

El aviso de las autoridades de Rabat ha sido tomado especialmente en serio, ya que el pasado julio el Estado Islámico, por primera vez y de manera expresa, llamó a sus acólitos a atentar contra españoles «itinerantes» por el norte de África como venganza a la Reconquista cristiana de la Península Ibérica.

El Bureau Central d’Investigations Judiciaires (BCIJ) marroquí está convencido de que los tres yihadistas arrestados el miércoles tenían intención de colocar una bomba contra uno de los lujosos ‘resorts’ de Saidia este mismo septiembre. El atentado se habría fraguado en un piso franco de Oujda, donde los yihadistas, que se hacían denominar ‘Partidarios del Estado Islámico en Marruecos’, ya acumulaban todo lo necesario para preparar un vehículo bomba: nitrato de amonio, carbón, azufre, serrín, aluminio, azúcar, aceite lubricante, combustible, amperímetros y gran cantidad de clavos.

Esta célula mantenía contactos con miembros del Daesh en Siria e Irak y tenía intención, tras el ataque, de huir a zonas controladas por el Estado Islámico en la vecina Argelia. Los expertos de inteligencia españoles y marroquíes investigan si este grupo guarda relación con otro desarticulado en julio en el país vecino y que también se había dedicado a recopilar datos de establecimientos hosteleros de Saidia para atentar en breve, si bien sus planes no estaban tan avanzados como los del comando que cayó el miércoles de la pasada semana.

Al Wafa

Para los analistas del CNI y de los servicios antiterroristas del Ministerio del Interior estos movimientos del Daesh en Marruecos para atentar contra intereses españoles están «íntimamente relacionados» con un llamamiento hecho por el Estado Islámico el pasado 27 de julio. Entonces, Al Wafa, una de las agencias de comunicación del autodenominado ‘Califato’ instó a la «población leal» al «Magreb Islámico» de Marruecos, Túnez, Argelia, Mauritania y Libia a atacar contra los españoles «itinerantes» por el norte de África. El Daesh, en la amenaza más seria contra España lanzada en los últimos meses, reclamó a los yihadistas de esos países que se «levantaran» y «secuestraran y decapitaran» a turistas y residentes en esos territorios en venganza a la «muerte de nuestros hermanos».

En ese documento de cuatro páginas y en árabe, el Estado Islámico se remonta a 1212 y a la batalla de las Navas de Tolosa en la que «los cruzados de Castilla, Navarra, Aragón y Portugal mataron a 60.000 musulmanes».

Los dirigentes del Daesh, que califican a España de «estado criminal que usurpó nuestra tierra» y que ha hecho «todo para destruir el Corán», llaman a sus terroristas a «investigar las rutas de trenes y aviones» para atentar o, si no, intentar «envenenar el agua o los alimentos».

Cualquier método, apunta el Estado Islámico, para hacer pagar a los españoles por «las acciones de sus antepasados». La lista de reproches es larga e incluye la «Inquisición que creo Fernando (El rey católico) bajo el mando de Tomás de Torquemada». Una época en la que se «torturaba a musulmanes quemándoles vivos» o se les sometía al potro de tortura.

Ya el pasado mayo diversos informes de los servicios antiterroristas españoles advirtieron del aumento de la actividad de la franquicia del Daesh en el norte de África, Jund al-Khilafa, que hasta ahora tenía su base de acción exclusivamente en Argelia, pero que en los últimos meses ha extendido sus tentáculos dentro del reino alauita y en particular por zonas fronterizas cercanas a Saidia.