Diario Vasco

70 años del 'día D', a la 'hora H'

Los aliados engañaron a los alemanes al hacerles creer que el desembarco sería por Calais / REUTERS
  • La ‘operación Overlord’ en la costa de Normandia, decisiva en la victoria de las tropas aliadas frente a Hitler, cumple hoy 70 años

  • Los aliados lograron engañar a los alemanes al hacerles creer que el operativo por mar llegaría por el estrecho de Calais

A las 6.30 de la mañana (hora H) del 6 de junio de 1944 (día D), 150.000 soldados aliados, 20.000 paracaidistas, 20.000 vehículos y 5.000 aviones fueron movilizados en el inicio del mayor desembarco bélico de la historia.

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Una espectacular operación militar sin precedentes que fue retrasada 24 horas por la climatología adversa y que, a pesar de este factor, fue factible porque los aliados lograron engañar a los alemanes al hacerles creer que el operativo por mar llegaría por el estrecho de Calais. Para ello durante meses construyeron falsos barcos de guerra y tanques en el sur de Inglaterra, en los puertos de Dover y Kent. Todas las carrereteras habían sido inutilizadas para despistar al enemigo y hacerle ver que se concentraban las tropas en un punto diferente y que la invasión no se llevaría a cabo en las playas de Normandía. La estratagema, que había sido advertida por un sector del Estado Mayor Alemán pese a la incredulidad de Hitler, salió en esos mismos términos. y rompía estrepitosamente la defensa germana de la denominada ‘línea Sigfrido’.

Durante meses los alemanes estaban persuadidos de que el desembarco se produciría por Calais porque la distancia por mar desde Normandía al Reino Unido era mayor. El fallo de pronóstico de la cúpula nazi fue garrafal y constituyó un acontecimiento determinante que cambió definitivamente el curso de la guerra.

El soldado Houston S. Riley intentaba salvar su vida cuando se cruzó con el fotógrafo Robert Capa, que le retrató en la estampa más conocida del desembarco / Robert Capa

La denominada ‘operación Overlord’ había sido precedida por algunos operativos fallidos –con bajas fundamentalmente norteamericanas– y se prolongó hasta el 18 de agosto con la llegada de hasta dos millones de soldados norteamericanos, ingleses, canadienses, australianos y de otros países implicados en la alianza.

A la gran superioridad de material, hay que añadir un ejército que fue adiestrado durante los últimos meses en este desembarco, mientras que las tropas alemanas habían instalado hasta cuatro millones de minas en las costas atlánticas para evitar que los aliados pudieran, incluso, salir de las propias playas. Rommel dirigía a las fuerzas alemanas mientras que, en los aliados, Eisenhower era el comandante en jefe de toda la operación y el británico Montgomery, el jefe de las tropas de tierra.

Las primeras horas fueron determinantes para que el desembarco lograra su objetivo aunque la llegada a las cinco legendarias playas de Normandía –nombradas en clave como Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword– tuvo un resultado muy desigual.

27.000 muertos

La estrategia aliada consistía en hacerse con el control de la península de Colentin, entre los estuarios de los ríos Ume y Vise. El balance del desembarco fue de 27.000 muertos en ambos bandos.

La clave del repliegue alemán –que culminaría el 24 de agosto con la simbólica entrada en París tras ir liberando el territorio de Normandía– fue su falta absoluta de dominio en el aire y los enormes problemas de abastecimiento de gasolina, que impedían la movilización de sus efectivos mecanizados.

Las tropas de la Wehr-macht ya habían sufrido clamorosas derrotas en el sur de Italia, en el frente ruso y en el norte de África. La división en el Estado Mayor alemán respecto a la estrategia a desarrollar fue palpable y ni el mariscal von Kluge ni Rommel lograron modificar la visión de Hitler, empeñado en una resistencia suicida que terminó por convertir el norte de Francia en un callejón sin salida para los alemanes.