Lío de faldas en Nantes

Los alumnos llevaban una pegatina que decía 'Yo lucho contra el sexismo, ¿y tú?'. /
Los alumnos llevaban una pegatina que decía 'Yo lucho contra el sexismo, ¿y tú?'.

La Policía tiene que separar a detractores de las bodas gay y alumnos con las piernas al aire como símbolo contra el sexismo

FERNANDO ITURRIBARRÍAPARÍS

Decenas de chicos franceses acudieron ayer a clase con faldas en un gesto simbólico contra el sexismo. En Nantes, foco de la iniciativa, las fuerzas antidisturbios tuvieron que separarlos de manifestantes hostiles a las bodas gay y la teoría del género por considerarla una negación de la diferencia sexual. «No es una movilización feminista sino una jornada de reflexión sobre la igualdad y las discriminaciones», puntualizaron los organizadores.

La operación de sensibilización a los problemas del sexismo lleva el nombre de 'Lo que esconde la falda', título de un libro de la historiadora francesa Christine Bard publicado en 2010. «Esta prenda ha permitido separar a las mujeres de los hombres a lo largo del tiempo», señaló Yohan Bihan, alumno del liceo Emmanuel-Mounier en Angers (oeste de Francia). «Hoy por un lado los hombres no tienen derecho a llevarla y, por otro, puede ser percibida como provocadora en las mujeres. Uno podría muy bien vestirse como quiera sin tener que respetar viejos códigos de vestimenta», explicó.

Un centenar de chicos se presentaron con las piernas al aire en 22 institutos de Nantes a pesar de la fría mañana reinante en la capital histórica de Bretaña. A unos les había prestado la falda su hermana y a otros su madre. La mayoría se conformó con lucir una pegatina en la que se leía 'Yo lucho contra el sexismo, ¿y tu?'. «Mi madre estaba supercontenta de que peleemos así y a mi padre le pareció un poco raro, pero no está en contra», declaró uno de los falderos por un día.

A clase con pantalones

Las chicas, acostumbradas a ir a clase con pantalones, también hicieron el esfuerzo de ponerse faldas. «Yo no lo hago nunca en el liceo porque la gente te mira y sabes que hablan a tu espalda», reconoció una de ellas. «Nos alegra este bonito gesto de los chicos que, francamente, son admirables porque son valientes y no les da miedo hacer el ridículo», comentó otra alumna. En la acera de enfrente Ludovine de la Rochère, portavoz del movimiento contra el matrimonio homosexual, criticó una propuesta de «mal gusto». «El papel de la escuela no es entrar en cuestiones tan personales. Que los bachilleres lo hagan, lleven faldas y se diviertan es una cosa. Que el Ministerio de Educación lo respalde me parece totalmente fuera de lugar», censuró. El ministro, el socialista Benoît Hamon, aclaró que era una iniciativa estudiantil voluntaria en clave de humor para combatir los prejuicios sexistas.

Creada en 2006 en un instituto del oeste del país, la jornada se había celebrado hasta ahora anualmente sin tanto lío de faldas. El jaleo fue provocado esta vez por manipulaciones que adjudicaron la iniciativa al Gobierno de izquierdas en el marco de una supuesta promoción educativa de la teoría del género. Algunos detractores llegaron a asegurar que los chicos tenían que ponerse pintalabios. «Y las chicas, ¿llevar barba?», se preguntó una líder de la contestación a las bodas gay confundida por el festival de Eurovisión.

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