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Islas sonoras, la última innovación para la ciudad

El mundanal ruido de las urbes dan paso a pequeños espacios de paz, construidos y desarrollados para el disfrute ciudadano

17.01.13 - 20:32 -
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Islas sonoras, la última innovación para la ciudad
Bilbao, Florencia y Rotterdam están diseñando estos nuevos remansos de paz.
Más allá de un gran parque, ¿conoce espacios realmente silenciosos y reconfortantes en los que pasar un rato de disfrute en mitad de una gran ciudad? Seguro que le cuesta ubicar alguno con estas características. Para evitar que la ruidosa realidad de las grandes urbes sea esta, la Unión Europea ha puesto en marcha un proyecto en el que colaboran tres capitales europeas para crear lo que se presenta como la última innovación en diseño urbano: ‘las islas sonoras’.
Bilbao, Rotterdam y Florencia son las capitales que han unido los esfuerzos de la administración municipal y de la empresa privada para crear estos espacios. En el caso de la ciudad vasca, el Ayuntamiento ha encargado el diseño de estos nuevos espacios urbanos a Tecnalia.
¿Cómo se logra construir este tipo de espacios? Se trata de unir diferentes soluciones constructivas para que el ruido atronador de las ciudades invada el espacio elegido. No se trata de que no se oiga nada; es más, el plan es que lo que el ciudadano pueda percibir sea reconfortante. Pero sí evitar los sonidos irritantes que, de forma inevitable, estresan.
La naturaleza como inspiración
En el caso de Bilbao, según explican desde Tecnalia, se ha analizado a modo de inspiración el Parque Natural de Urkiola. “Al acercarnos al mirador de las tres cruces podemos disfrutar del relajante paisaje; pero la sensación se intensifica si, durante unos minutos, realizamos el sencillo gesto de cerrar los ojos”, reflexionan desde la citada empresa.
La idea es seguir esta línea para preservar la experiencia similar a la naturaleza a entornos urbanos. El objetivo es “la restauración frente al estrés, la mejora de la salud con más bienestar y calidad de vida, a través de la calidad ambiental (sonora) de los espacios públicos”.
En el caso de Bilbao, por ejemplo, se va a aplicar en la plaza General Latorre y la estrategia integra distintos tipos de intervenciones que van desde reformas para añadir espacios peatonales a la introducción de elementos que sirvan de pantalla para aislar el entorno del ruido del tráfico. Entre estos últimos se encuentran una fuente rugosa cuyo sonido será controlado para que no cause molestias por la noche, ya que su intensidad debe ser suficiente para que llegue a todos los puntos de la ‘isla sonora’.
Suma de elementos amortiguadores
En la misma línea, se sembrará vegetación de forma estratégica para que minimice el ruido exterior y sea suficiente apetitosa para que los pájaros paren en ellas y contribuyan a crear ambiente. Por último, las luces y los materiales de construcción serán eficientes desde el punto de vista medioambiental y, en el entorno, se regulará el tráfico para disminuir la velocidad y, con ella, el rugir de los motores.
Este tipo de experimentos conllevan un coste técnico considerable, pero es la Unión Europea, en su empeño por buscar soluciones a la contaminación acústica de la ciudad, la que sufraga con fondos destinados al programa que ampara la creación de estos remansos de paz.
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