Todo queda pendiente
El Madrid no es fiable. Suele ganar porque posee calidad de centro del campo hacia adelante y Robinho está inspirado, pero su juego no obedece a un plan, no gobierna los partidos, carece de continuidad y muestra alarmantes síntomas de debilidad en la retaguardia. No defiende bien desde arriba, ya que los delanteros no presionan como es debido, pero Gago y Diarra no dan la consistencia deseada por Schuster en el eje del centro del campo y la línea de cuatro es de andar por casa.
Marcelo promete pero es un lateral blando, joven, sin hacer, impropio de un equipo que pretende ser campeón. El despistado Pepe no vale ni por asomo los 30 millones que al parecer costó, Metzelder es lento y por culpa de las lesiones no está en forma, y a Sergio Ramos le sobran tantas condiciones que está más empeñado en atacar que en defender, la primera obligación de un lateral. Su voluntad es encomiable, su actitud irreprochable, pero hay que recordarle de qué juega.
Robinho y Casillas
Casi eliminado y repleto de bajas, entre ellas la del brasileño Diego, su gran estrella, el Werder aceptó encantado un partido de ida y vuelta, un cara y cruz. Y se encontró con un gol extraño casi sin salir del vestuario. Un centro, un golpeo con el hombro de Sanogo y un remate en semifallo del sueco Rosenborg. ¿Dónde estaban los centrales? Pese al mal arranque, el Madrid daba sensación de poder remontar porque cuando atacaba generaba incertidumbre entre los teutones.
Robinho era una amenaza constante. En su primera internada, 'provocó' la lesión muscular de Fritz. Más tarde, se entretuvo en exceso y permitió la reacción de Naldo. A la tercera fue la vencida. Arrancó y, como no le entraron, nada más pisar el vértice izquierdo del área la clavó con un disparo de rosca. Era el tercer gol de Robinho en esta 'Champions', a los que hay que sumar los cinco firmados en la Liga. Los madrileños parecían adueñarse del partido. Pero era más una impresión que una realidad. Con dos pases y velocidad, los teutones se presentaban en el área. No necesitaban más.
El segundo gol del Bremen volvió a desnudar a la zaga de Schuster. Gago y Marcelo se vieron impotentes para frenar la internada de Rosenberg y a Pepe sólo le faltó aplaudir el remate del africano Sanogo. Peor aún fue lo que sucedió en el tercero, al cuarto de hora de la segunda mitad. Metzelder tira a destiempo la línea, Marcelo se queda en zona de nadie y Hunt se mete hasta la cocina como Pedro por su casa. Justo antes, Van Nistelrooy había errado una ocasión clamorosa, a pase de Robinho. Pero también Iker salvó un cabezazo a bocajarro y Sergio Ramos la desvió después casi bajo palos.
El Madrid deambulaba y los alemanes entraban como aviones. Pudieron golear pero fallaron tres o cuatro grandes ocasiones, Iker hizo alguna intervención milagrosa y eso dio vida al campeón español, sobre todo cuando Van Nistelrooy acortó distancias con un toque sutil. Pero salió Robben por Robinho, el cronómetro se aceleró y el Madrid desapareció. Ahora, tendrá que esforzarse ante el Lazio.
3 - Werder Bremen: Vander, Fritz (Tosic, min. 5), Naldo, Mertesaker, Pasanen, Bauman, Vranjes, Jensen, Hunt ( Harnik, min. 75), Rosenberg y Sanogo (Carlos Alberto, min. 86).
2 - Real Madrid: Casillas, Ramos, Metzelder, Pepe, Marcelo, Guti, Diarra, Gago (Higuaín, min. 60)., Robinho (Robben, min. 74), Raúl y Van Nistelrooy.
Árbitro: Pieter Vink (Holanda). Mostró amarilla a Hunt, Pepe, Ramos y Diarra.
Goles: 1-0, min. 5: Rosenberg, en semifallo. 1-1, min. 14: Robinho dispara con rosca nada más pisar el área. 2-1, min. 39: Sanogo, a pase de Rosenberg. 3-1, min. 59: Hunt se aprovecha de un error de la zaga y la salida a destiempo de Iker. 3-2, min. 70: Van Nistelrooy la pica con habilidad sobre el portero.
Incidencias: Penúltima jornada de la Liga de Campeones en el grupo C. Unos 2.000 hinchas españoles en el Weserstadion de Bremen.






















