Yuri: «Me he sentido como un títere»

Me llamo Yuri y soy una chica trans de 17 años. Empecé la transición en mi entorno social hace algo menos de un año. A lo largo de estos meses he tenido varias dificultades para llevar a cabo este proceso.

Decidimos contactar con Chrysallis, una asociación de familias de menores con distintas identidades de género, donde me atendieron con gran rapidez y me guiaron a la hora de tomar ciertas decisiones.

El primer paso fue pedirle al médico de cabecera los trámites necesarios para que me atendiesen en Cruces. Una vez allí, me ayudarían con el proceso de hormonación, ofreciéndome asistencia médica. Me dieron cita para seis meses después de la llamada, en la que hablaría con un psiquiatra, en vez de citarme con un endocrino, que fue la razón por la que llamamos. Dado que yo quería un servicio inmediato y no me lo ofrecieron, decidí contactar con Trànsit, un servicio público de atención y asesoramiento para la salud de las personas trans que se encuentra en Barcelona. Desde el principio se mostraron comprensivos y cercanos conmigo, proporcionándome un servicio rápido que me permitió comenzar con el proceso de hormonación. A día de hoy llevo tres meses en tratamiento.

Otro de los pasos a tomar fue el del cambio de nombre oficial. Fui al juzgado de paz para pedir dicho cambio, a lo que respondieron exigiéndome tres documentos que acreditasen mi reconocimiento social como mujer y cuatro firmas de familiares o gente cercana, etc. En definitiva, un proceso burocrático excesivamente largo e innecesario en el que me he visto obligada a justificar quién soy. Todavía sigo teniendo que alegar mi identidad mediante diversos documentos para que me concedan el cambio de nombre definitivo.

Desde mi experiencia personal he tenido que superar demasiados obstáculos y me he sentido como un títere, de un lado para otro, sin saber realmente qué más tengo que hacer para que se me acepte como soy.

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