Vueling seguirá en Hondarribia gracias a una mejora en el drenaje de la pista

Las máquinas llevan semanas trabajando para adaptar la pista del aeropuerto de Hondarribia a las nuevas medidas de seguridad exigidas por Europa. / MIKEL FRAILE

Los trabajos se iniciarán tras el verano, una vez terminado el recorte de 300 metros de la pista del aeropuerto | Aena va a licitar el ranurado del pavimento, que garantiza la operatividad de los Airbus A-319

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Las nubes que se ciernen sobre la operatividad del aeropuerto de Hondarribia en el futuro más inmediato empiezan a disiparse y a alejar cualquier amenaza de pérdida de vuelos y de pasajeros. La duda principal radicaba aún en si el modelo de avión utilizado por Vueling, el Airbur A-319, podría despegar y aterrizar una vez que el próximo mes de agosto se terminen los obligados trabajos de recorte de la pista. Y la respuesta es que sí. Aena, a instancias de la compañía aérea que opera las conexiones entre San Sebastián y Barcelona, va a acometer una obra extra en la pista, que conferirá una «capacidad de drenaje máxima» y garantizará la continuidad de la aerolínea. Se trata, según ha podido saber este periódico, del ranurado del pavimento, una técnica con la que se procederá a estriar o acanalar la pista para incrementar el coeficiente de fricción cuando los aviones toman tierra, lo que permite así reducir la cada vez más ajustada distancia de frenado, recortada ahora en 300 metros.

Estos nuevos trabajos se licitarán a finales de este mes de julio, el día 31 posiblemente, y una vez adjudicados, las máquinas empezarán en septiembre a estriar la pista para que esté lista antes de fin de año. Esa es la fecha tope para que el aeródromo guipuzcoano obtenga la certificación de seguridad exigida por la Agencia Estatal de Seguridad (AESA), en cumplimiento del Reglamento Europeo 139/2014 que revocó la declaración de excepcionalidad de Hondarribia y obligó a repensar el futuro del aeródromo.

Según explican fuentes autorizadas, con esta nueva intervención, denominada Grooved, los Airbus A-319 podrán operar en San Sebastián «con pequeñas penalizaciones» de carga que decidirá la propia Vueling. Es decir, los aviones seguirán realizando la ruta San Sebastián-Barcelona aunque no lo harán al máximo de su capacidad de pasajeros o equipaje. Esa limitación únicamente será más estricta durante los tres meses que duren los trabajos de acondicionamiento de la pista, tiempo en el que las fuentes consultadas aseguran que Vueling seguirá operando -los billetes, desde luego, para esas fechas siguen a la venta-, pese a que la pista ya estará recortada para entonces y contará con 300 metros menos superficie disponible para el despegue y el aterrizaje.

La aerolínea ha pedido a Aena la aplicación de la técnica para garantizar su continuidad

La decisión de llevar a cabo el ranurado ha sido tomada a petición de la compañía aérea, que hasta ahora había manifestado su voluntad de mantener la ruta entre San Sebastián y Barcelona -con dos enlaces diarios-, pero no terminaba de ratificar la decisión. La clave para tomarla está en la capacidad de frenado que iba a ofrecer la pista a sus aviones. Y aunque estudios previos avalaron que «el coeficiente de rozamiento y la textura del pavimento» del aeropuerto de Hondarribia tienen «unos valores superiores» a los convencionales, tanto Vueling como el fabricante de las aeronaves, Airbus, pidieron a Aena análisis complementarios sobre la «permeabilidad» del terreno.

A raíz de los resultados de esos estudios, explican las mismas fuentes, Airbus advirtió de que no se podía aplicar su «procedimiento para pavimentos PFC» -o de superficie porosa como la de Hondarribia-, con el fin de garantizar la frenada «en pista mojada» para el modelo A-319, y que ese contratiempo podría provocar «significativas penalizaciones» de carga en los vuelos. El aviso del fabricante llevó a Vueling a pedir «recientemente» a Aena la necesidad de acometer esta obra extra, el ranurado, que permitirá «aplicar los tratamientos especiales para frenado en pista mojada» y que, por tanto, garantizará el despegue y aterrizaje de esos aviones sean cuales sean las condiciones meteorológicas, un elemento fundamental dada la cantidad de días de lluvia que acumula este territorio, y que podrían lastrar si no buena parte de los vuelos.

El 'Grooved' favorece un frenado óptimo en condiciones meteorológicas adversas

Tras estas consideraciones de fabricante y aerolínea, el operador aeroportuario estatal ha dado su visto bueno a la petición y ha emprendido los trámites administrativos para que el Grooved esté operativo a partir del 31 de diciembre. Según ha trasladado ya a Aena la compañía aérea, esa técnica, que favorece el drenaje de la pista cuando llueve y mejora el frenado de los aviones, le permitiría continuar con la ruta San Sebastián-Barcelona porque las «pequeñas penalizaciones» que, aún y todo, seguirá habiendo «no supondrían un obstáculo».

Del reactor a la turbohélice

Tampoco Air Nostrum, que opera la ruta San Sebastián-Madrid, además de las veraniegas a Luton (que comenzó el pasado domingo) y a Palma, sufrirá contratiempos por el recorte de la pista, pese al cambio de aeronaves con las que ya ha empezado a volar. La compañía dejará atrás «en muy corto plazo» los reactores de 50 plazas (CRJ200) para sustituirlos por aviones turbohélice de 72 plazas (ATR72).

El ranurado se incluirá como elemento extra para la obtención del certificado de seguridad que exige Europa. Pero el principal requisito es acondicionar nuevas franjas de seguridad, de 150 metros en cada extremo de la pista, que como consecuencia reducen la longitud total de 1.754 metros a 1.427. Ese nuevo perímetro, con las modificaciones auxiliares de balizamientos, señalizaciones o mangas de viento correspondientes, estará terminado el próximo 17 de agosto.

Las condiciones de la pista por tanto ya no van a ser el problema para la operatividad actual del aeropuerto. Otra cosa, advierte Aena, son los intereses comerciales de las compañías en el futuro, en función de la demanda de pasajeros. Pero los últimos datos de tráfico son buenos; un 6% de viajeros más, en los primeros meses de este año.

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