Vueling cambia desde hoy de aviones para evitar los desvíos

Un Airbus 318 de Vueling en la pista del aeropuerto de Hondarribia, un día de lluvia, antes del recorte de 300 metros./J.M. ANATOL/SPOTTERLESO
Un Airbus 318 de Vueling en la pista del aeropuerto de Hondarribia, un día de lluvia, antes del recorte de 300 metros. / J.M. ANATOL/SPOTTERLESO

Aena adjudicará la próxima semana las obras de ranurado de la pista de Hondarribia, con las que mejorará la adherencia en días de lluvia tras el recorte. La menor capacidad de los ATR-72 obliga a duplicar las conexiones diarias entre Donostia y Barcelona para atender la demanda de pasajeros

AMAIA CHICOHONDARRIBIA.

Más de un viajero de la ruta San Sebastián-Barcelona se habrá planteado estos días si merece la pena comprar un billete para un vuelo que puede terminar aterrizando o despegando desde Loiu. Pero a partir de hoy, las cosas empiezan a cambiar. La compañía Vueling, afectada por el recorte de la pista, sustituye temporalmente sus Airbus 319 por unos turbohélice ATR-72, más pequeños y, por lo tanto, más adecuados para aterrizar sin problemas en los escasos 1.454 metros de superficie con los que se ha quedado la pista de Hondarribia.

La noticia era esperada, sobre todo, mirando a unas previsiones meteorológicas que auguran lluvia día sí y día también casi hasta final de mes. Y es que los chaparrones caídos en las últimas semanas han mostrado la cara del aeropuerto que más preocupaba tras su reforma, la de los desvíos de vuelos a terminales alternativas por la imposibilidad de que aeronaves como la que opera las dos conexiones diarias con Barcelona (el A-319) tomen tierra en Gipuzkoa con pista mojada por falta de seguridad.

Desde hoy, un acuerdo entre Vueling y Air Nostrum, la otra compañía que opera en Hondarribia la ruta a Madrid y los destinos veraniegos a Palma y Londres, permitirá a la primera arrendar alguno de sus aparatos ATR-72 para efectuar con mayor fiabilidad sus vuelos diarios entre la capital guipuzcoana y la catalana hasta final de año. Esos trayectos que desde el pasado 18 de agosto, cuando concluyó el recorte de la pista, se han visto afectados por una treintena de desvíos al aeropuerto de Bilbao, con el consiguiente perjuicio para unos 3.000 usuarios, los familiares que suelen acompañarles o ir a recogerles, y la propia compañía que debe hacer frente a costes extra por modificar su ruta.

Vuelos

8 conexiones diarias con Barcelona.
Vueling duplica desde hoy hasta fin de año sus vuelos, y operará cuatro de ida y cuatro de vuelta para atender la demanda de viajeros. Los Airbus 319 utilizados hasta ayer tenían capacidad para 140 pasajeros, mientras que los actuales ATR-72 solo para 75.

Esas penalizaciones se verán reducidas de ahora en adelante gracias a la sustitución de los Airbus por unas aeronaves más pequeños, que si bien permitirán operar en Hondarribia sea cual sea el pronóstico meteorológico, también tiene consecuencias, operativas y económicas, derivadas. La más evidente es que Vueling debe duplicar las cuatro conexiones, dos de ida y dos de vuelta, que realizaba hasta ahora con Barcelona por la menor capacidad de las nuevas aeronaves. Y lo hará, al menos, hasta que acabe el año. Fecha en la que deben estar finalizados los trabajos de ranurado de la pista que previsiblemente devolverán la normalidad al aeropuerto llueva, truene o haga sol. Una garantía, no obstante, que algunas voces cuestionan.

De momento, desde hoy, los viajeros que se trasladen a Barcelona podrán hacerlo en cuatro horarios diferentes: a las 8.50 horas, 13.00, 17.30 y 21.10. Una media hora después, respectivamente, de que aterricen los cuatro vuelos procedentes de la capital catalana. Esta modificación de horarios es la única forma que Vueling tiene para atender la demanda de viajeros que utilizan su ruta, ya que el Airbus habitual podía albergar hasta 140 pasajeros y los nuevos ATR-72 solo tienen cabida para 75. La compañía, de hecho, ya ha modificado en su web y central de compras su oferta para los próximos meses.

Inicio de las obras en octubre

Esta eventualidad es asumida por la aerolínea en espera de que, como ella misma reclamó a Aena para poder mantener su ruta diaria con sus Airbus 319, se lleven a cabo las obras de ranurado del pavimento en la pista. Unos trabajos que, según confirman fuentes de la gestora aeroportuaria estatal, se adjudicarán la próxima semana y se pondrán en marcha a mediados de octubre.

La compañía ya ha modificado en su web los horarios y la venta de billetes

Hasta diciembre, se operarán cuatro vuelos de ida y cuatro de vuelta a El Prat

En el último mes, la lluvia ha provocado una treintena de desvíos a Loiu

Desde Aena, no fijan el plazo concreto para el inicio de estas obras, pero sí tienen claro que deben estar terminadas antes de que concluya 2017, cuando la Unión Europea concederá al aeródromo guipuzcoano el certificado de seguridad exigido por AESA (Agencia Estatal de Seguridad) en cumplimiento del reglamento europeo 139/2014 que revocó la declaración de excepcionalidad anterior.

Estos trabajos extraordinarios se anunciaron el pasado mes de agosto, semanas antes del recorte y una vez Vueling y la empresa Airbus, con cuyas aeronaves trabaja, confirmaran las dificultades técnicas que a partir del 18 de agosto iban a tener para operar en Hondarribia con plena seguridad cuando la pista estuviera mojada, situación habitual en Gipuzkoa. Y la realidad, efectivamente, ha confirmado esas penalizaciones: 28 vuelos desviados a Loiu en el último mes.

Ante esa previsión, ambas empresas requirieron el ranurado de la pista para mejorar el drenaje del agua e incrementar el coeficiente de fricción de los aviones al tocar tierra en pista mojada. Un requisito que se ha demostrado indispensable para que los Airbus 319 regresen al aeropuerto guipuzcoano a partir de enero, cuando una vez finalizados todos los trabajos se comprobará si las modificaciones son suficientes para garantizar no ya la operatividad de Vueling en Hondarribia, sino la fiabilidad -la ausencia de incidencias- de una ruta muy utilizada por los viajeros.

El pasado año más de 90.000 pasajeros, el máximo alcanzado hasta el momento, llenaron unas conexiones diarias que ni Vueling ni sus clientes quieren que se resientan. El aeropuerto entra en una nueva fase, temporal, hasta fin de año. En 2018, se comprobará si la solución -para algunos, «parche»- buscada para que se mantengan las dos rutas actuales es efectiva. O si se reabre el debate.

Más

Fotos

Vídeos