Un viaje por los mejores quesos del continente europeo

Los asistentes observan los matices de las cervezas. / MICHELENA
Los asistentes observan los matices de las cervezas. / MICHELENA

Artzai Gazta demuestra que los mejores quesos también se pueden comer con cerveza

IRAITZ VÁZQUEZ

Ruta europea de quesos extraordinarios'. El título de la cata que organizó ayer Artzai Gazta deja bien claro lo que se pudo degustar en San Sebastián Gastronomika. Comenzando por lácteos elaborados en Asturias y terminando con productos de Noruega, los asistentes probaron los mejores manjares que se pueden encontrar hoy en día. Todo ello, regado con cinco cervezas elegidas para la ocasión por el sumiller José Ángel Sierra.

El viaje por estos cinco quesos «extraordinarios» comenzó en Asturias, en Pravia más concretamente. Tal y como explicó Luisa Villegas, coordinadora de Artzai Gazta Elkartea, se trata de un producto elaborado con leche de vaca cruzada. «Es una producción limitada. En diez días se retira del mercado», dijo Villegas. Todo un lujo que no todo el mundo tiene la posibilidad de degustar. Se cató con una Köning Ludwing Weissbier alemán.

El siguiente salto lo dieron a Álava con un queso Denominación de Origen Idiazabal, elaborado con leche de oveja cruda y que se comercializa en 35 países. «Es un producto con un regusto muy difícil de encontrar y que se lo da el cuajo natural. Cuenta con un proceso de maduración muy artesano que lleva seis meses de maduración». Estuvo regado con una San Miguel ECO.

Sin moverse de la misma denominación de origen, la siguiente parada se dio en el mismo Idiazabal, con un queso ahumado con madera de espino negro de la zona «que le da matices muy amargos y especiales». Esta vez, la cerveza fue una San Miguel selecta con 6,2 de graduación alcohólica.

En Helette (Baja Navarra) estaba el siguiente queso de Agour. «Hemos querido mostrar que con dos ovejas primas-hermanas latxas se pueden hacer dos productos diferentes. Este queso y el de Idiazabal». En esta ocasión la cerveza fue una Alhambra Roja.

El remate final la puso la joya de la corona. El ganador de la pasada edición del World Cheese Award, celebrado en San Sebastián. Un queso Kraftakar de la zona del Tingvol en Noruega que se elabora con tan solo 35 vacas. Se regó con una cerveza Ale de Mahou.

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