«Veníamos preparados para esperar»

La caravana de vehículos no fue tan larga como el jueves, pero se registraron 9 km en Biriatou

IRAITZ VÁZQUEZ

Sí, un día más y ya son incontables, las retenciones tuvieron en vilo a los conductores guipuzcoanos. Quien más quien menos antes de salir a la carretera prevé su ruta para no pasar horas tirado en la carretera. Pero la planificación idónea en un territorio como Gipuzkoa se ha convertido en una misión imposible, sobre todo por la gran afluencia de vehículos que está soportando la red viaria durante la segunda fase de la operación retorno de verano. Este viernes de nuevo, la frontera de Biriatou se vio colapsada y la caravana de vehículos llegó a alcanzar nueve kilómetros durante la tarde.

Aunque desde las diferentes administraciones pongan todos sus recursos para que las carreteras no se colapsen, el goteo constante de vehículos que circula por la autopista AP-8 estos días provoca que sea muy complicado evitarlo. Solo durante este último fin de semana de agosto, desde Bidegi prevén que 162.000 vehículos crucen el peaje de Irun. Esperan que 112.00 turismos, es decir el 70%, lo hagan en dirección Francia, mientras que los 50.000 restantes circularán hacia San Sebastián.

La jornada del viernes, sin embargo, resultó relativamente tranquila. Las retenciones no ascendieron mucho más allá de los nueve kilómetros de longitud y las carreteras secundarias tampoco sufrieron grandes colapsos como el del jueves. Eso sí, miles fueron los conductores que tuvieron que pasar más de una hora tirados en la carretera sin más remedio que encomendarse a la paciencia. Su única alternativa. «Veníamos concienciados, sabíamos que tendríamos que esperar», aseguraba el viernes al mediodía uno de los conductores que esperaba a que la caravana se aliviase en la estación de servicio de Oiartzun. Un escenario bien diferente al que se vivió justo ahora un año. Entonces, las retenciones alcanzaron los quince kilómetros de longitud.

Los controles policiales que se están sucediendo los últimos meses en la frontera de Biriatou también tienen su consecuencia en las retenciones. Desde que Francia cerrara la frontera después de los atentados de París y Niza e intensificara la presencia de la Gendarmería los controles han sido cada vez mayores. Durante la primera mitad de este año poco a poco esa vigilancia había ido descendiendo, pero tras el doble ataque de Barcelona y Cambrils, la muga entre Gipuzkoa y Lapurdi ha vuelto a ser un punto caliente.

En previsión de la gran cantidad de coches que se espera entre este sábado y el domingo, desde Bidegi mantienen abiertas las nueve cabinas en dirección Francia, mientras que los vehículos que circulen hacia Bilbao contarán con cuatro. En Zarautz, por contra, habrá once vías abiertas en dirección al centro y norte de Europa, cuatro hacia Bilbao y otras dos en la salida de Zarautz.

Aún así, desde la sociedad foral recuerdan que la operación retorno suele ser más escalonada que la de salida, con un tráfico elevado a lo largo de la segunda quincena de agosto. Por ello, desde Bidegi anuncian que para la semana que viene «se mantendrán los refuerzos de personal con un horario flexible en función del tráfico».

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