Cita Alzheimer halla el índice de riesgo de padecer una demencia

Los participantes en el estudio estuvieron durante una hora en esta máquina de resonancia magnética. / CITA ALZHEIMER

El 16,6% de la población padece un deterioro cognitivo leve, que es la fase previa a la demencia, que sufre el 9,7% de los participantes testados

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Después de año y medio de trabajo, la fundación Cita Alzheimer ya tiene los primeros resultados del estudio epidemiológico que ha contado con la localidad de Deba como laboratorio de ensayos. El objetivo del mismo era conocer cuál era la carga de deterioro cognitivo que hay en una determinada población, para lo que se ha tomado como muestra a 700 vecinos mayores de 60 años del municipio guipuzcoano.

Los resultados revelan que el 20% de la población mayor de 65 años tiene «riesgo elevado» de padecer una demencia en los próximos 20 años. «Es un dato que nunca se había conocido, porque nunca se había medido el índice de riesgo de toda una población», afirma Pablo Martínez-Lage, director científico de Cita Alzheimer, que señala que los datos de Deba son extrapolables a toda la población vasca.

El estudio

277
personas
de las 700 que comenzaron el estudio realizaron el proceso completo
Deba cuenta con 1.500 personas mayores de 65 años.
277
Las fases
Cribado
La primera fase sirvió para dividir a los habitantes que sí presentaban síntomas de un posible deterioro cognitivo y a los que no.
Pruebas cognitivas
Los que pasaron a la segunda fase acudieron al ambulatorio para realizar dos pruebas cognitivas breves y una analítica de sangre.
Proceso diagnóstico
El siguiente paso era someterse a un diagnóstico completo con valoración neurológica, valoración neuropsicológica, resonancia magnética y punción lumbar.
Resultados
Se darán a conocer el próximo 3 de octubre, a las 19.00 horas en el Kutur Elkartea de Deba.

En el estudio, de carácter voluntario, ha participado casi la mitad de la población mayor de 60 años de Deba, «todo un éxito que demuestra que la sociedad está sensibilizada y preocupada por el alzhéimer y otras demencias», afirma Martínez-Lage. De los 700 participantes, el 52,5% fueron mujeres y el 47,5% hombres. Por franjas de edad, han tomado parte el 60% de los vecinos con edades entre 60-65 años, el 40% de los que tienen entre 70-80 y el 40% de los mayores de 80.

La primera fase -que se llevó a cabo en Deba- sirvió como sistema de cribado, para dividir a los habitantes que sí presentaban síntomas de un posible deterioro cognitivo y a los que no. Para ello se realizó a los 700 participantes un cuestionario, un test cognitivo breve y se recogió información para calcular el índice de riesgo de demencia CAIDE, que tiene en cuenta factores como la edad, el sexo, la educación, la tensión arterial, el colesterol, la obesidad y el grado de actividad física.

«El 24,5% de los participantes dieron resultado positivo, lo que significa que esas primera pruebas levantan una sospecha de deterioro cognitivo que hay que confirmar», señala Martínez-Lage. En este caso, el restulado cumplió con las estimaciones de los investigadores de Cita Alzheimer, y se pudo comprobar que conforme avanza la edad, el número de resultados positivos aumenta. «Entre los participantes que tenían entre 60 y 65 años el 14% dio positivo, mientras que entre los mayores de 80 ese porcentaje sube al 60%», afirma el neurólogo.

Miedo al resultado

Para los participantes que dieron positivo en el cribado comenzaba una segunda fase, para lo que debían acudir al ambulatorio a realizar dos pruebas cognitivas breves -una que se utiliza en la práctica diaria de la atención primaria y otra menos común-, y una analítica de sangre para recoger muestras para investigación que se han almacenado en el Biobanco Vasco. Después, ya en la sede de Cita Alzheimer en Donostia, se les realizaba un proceso diagnóstico completo, con valoración neurológica, valoración neuropsicológica, resonancia magnética y punción lumbar. En esta fase también participó una muestra de personas que dieron resultado negativo, «para tener con qué comparar». Un proceso complejo que no todos aceptaron cumplir. «Entre los que dieron positivo en la primera fase solo la mitad continuaron con el proceso», afirma Martínez-Lage. Algunos, por la incomodidad de tener que trasladarse hasta Donostia. La mayoría, por el miedo a descubrir una enfermedad. En total, 277 personas realizaron el proceso completo.

Esta segunda parte del estudio tenía dos objetivos. Por un lado, medir el grado de eficacia de las herramientas con las que cuenta la atención primaria para detectar casos de demencia, y por otro confirmar si las personas que dieron positivo tenían un deterioro cognitivo o una demencia y en su caso cuál era la enfermedad que estaba detrás.

«Los resultados de la segunda fase nos han revelado que el 7,9% de la población mayor de 60 años padece demencia, y el 16,6% tiene un deterioro cognitivo leve, que está considerado como el estado previo al desarrollo de la demencia», afirma Martínez-Lage, que recuerda que «este segundo dato es totalmente novedoso, ya que nunca se habían realizado estudios sobre la prevanlencia del deterioro cognitivo leve».

Asimismo, se han detectado «34 casos, 25 de demencia y 9 de deterioro cognitivo leve, que no estaban diagnosticados, lo que confirma algo que ya sabíamos, que es que existe un infradiagnóstico en estas enfermedades», apunta el director científico de Cita Alzheimer. Ahora es tiempo de analizar todas las pruebas realizadas para saber si la enfermedad que padecen estas personas es alzhéimer, parkinson, depresión u otras dolencias.

Los científicos responsables del proyecto ya han sacado sus primeras conclusiones. Por un lado, consideran que los resultados sobre el índice de riesgo de padecer demencia suponen «una oportunidad de intentar reducirlos mediante intervenciones preventivas». Estas serían el control de los factores de riesgo vascular, la promoción de la actividad física, el entrenamiento cognitivo y el establecimiento de dietas más saludables. «Los datos de Deba no tienen que asustar, sino informar. Es importante que la población sepa que cualquiera puede conocer su índice de riesgo de deterioro cognitivo y tomar medidas», afirma el neurólogo.

Deba, volcada

Otra de las conclusiones obtenidas es que dado que la mitad de las personas que dieron positivo en la primera fase rechazaron continuar con el estudio, «no tendría ningún sentido realizar un cribado indiscriminado en una planificación de detección temprana, porque habrá un gran porcentaje de personas que aunque se les diga que podría tener un riesgo, no van a querer llegar a un diagnóstico final», explica el neurólogo de Cita Alzheimer. Asimismo, el laboratorio de Deba aporta datos que pueden «mejorar la eficacia de las herramientas de detección temprana y reducir sus costes sanitarios».

Los investigadores hacen una «muy buena valoración» de este innovador estudio, porque ha sido, dicen, «muy de calle». «Queremos agradecer la ayuda del Ayuntamiento de Deba, del ambulatorio, de la OSI del Alto Deba y del Hospital de Mendaro, y por supuesto, de todos los habitantes de la localidad que se han volcado con nosotros», señala Martínez-Lage. El estudio ya está empezando a atraer la atención fuera de nuestras fronteras, y hasta la científica Miia Kivipelto, del prestigioso Instituto Karolinska y creadora del índice CAIDE, se ha interesado por el mismo.

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