«Todas las vacas tienen carácter y nombre propio»

A. I. IRUN.

La raza bovina con la que trabajan en el caserío Lastaola es la que se utiliza en la mayoría de los baserris que producen leche en Euskadi. La llamada vaca Holstein o vaca frisona es una raza vacuna procedente de la región frisosajona (Países Bajos), que destaca por su alta producción de leche, carne y su buena adaptabilidad. Gracias a estas características, las vacas se fueron asentando en los caseríos y ganaderías de numerosos países, siendo actualmente la raza más común para la producción vacuna de leche. Habitualmente la producción se extiende a trescientos cinco días, ya que normalmente la vaca se tiene en producción este tiempo y luego se 'seca' entre cuarenta días y dos meses antes del parto, que es cuando empieza la siguiente lactación. El animal nace con un peso aproximado de 40 kg y llegan a pesar alrededor de 600 kg, mientras que los toros alcanzan hasta los 1000 kilos.

Pero en el caserío de Irun no hay toros. Trabajan con hembras que preñan a través de un banco genético de donde compran el esperma. Tienen un plan de mejora genética desde el que buscan «ascendencia sana, sin enfermedades, con una leche que más que abundante, sea de calidad».

Joxan Etxeberria tiene experiencia en el terreno. Guarda un libro en el que tiene apuntados los datos de todas las cabezas que han pasado por el baserri hasta la fecha. El archivo empieza en enero de 1994 y sigue en proceso de crecimiento. Apunta la fecha de nacimiento, la madre de la vaca, el padre, su nombre y su número de identificación -el que suelen llevar en las orejas-. «Las vacas son como las personas», confiesa. «Al principio parecemos iguales, pero los matices siempre terminan saliendo. Tienen carácter como nosotros».

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