«El agua nos llegaba hasta las rodillas»

El patio de la ikastola Txingudi Irun anegado de agua. /SOS DEIAK
El patio de la ikastola Txingudi Irun anegado de agua. / SOS DEIAK

Las precipitaciones eligieron la comarca del Bidasoa para descargar su fuerza, pero el balance de daños se cerró sin consecuencias graves

Leire González
LEIRE GONZÁLEZ

Irun se ha llevado la peor parte de las intensas lluvias que han castigado el territorio este martes. Sobre todo los barrios de Jaizubia y Olaberria, ya que ambas zonas cuentan con dos regatos que se han desbordado.

Los bomberos han tenido que realizar cinco intervenciones debido a la entrada de agua en garajes y en un hotel en Irun, así como por caída de árboles. El servicio de bomberos ha realizado cinco intervenciones en la zona de Bidasoa, cuatro de ellas en Irun. Tres de ellas han sido por entrada de agua en un garaje, en un caserío y en el hotel Urdanibia, uno de cuyos accesos estaba anegado por el agua, aunque no han sido «situaciones graves». También ha habido una actuación por un árbol caído en un coche.

La situación más delicada se produjo en el entorno de la regata de Jaizubia, junto a la Ikastola Txingudi: en algunas aulas del centro escolar entró un poco de agua, «a primera hora de la mañana», explicó la delegada de Vía Pública de Irun, Cristina Laborda. También en el patio del colegio se produjeron algunas balsas fruto de la acumulación de agua. La concejal se trasladó ayer a la zona junto al alcalde, José Antonio Santano, y operarios de URA, que se encargaron del control y la evolución del nivel de agua de la regata. En base a sus estimaciones, «se ha tomado la decisión de no desalojar la ikastola. La alarma generada era mayor que la situación real», señaló la delegada.

Profesores de este centro escolar confirmaron que las clases de la mañana se desarrollaron «con normalidad». No obstante, agentes de la Policía Local, miembros de Protección Civil y el resto de servicios de emergencias continuaron en la zona durante toda la jornada, controlando minuto a minuto la evolución de crecida de agua. La ikastola Txingudi decidió, finalmente, suspender las clases de la tarde de Educación Primaria. «El servicio de comedor se ha dado con normalidad, pero después de comer se irán todos a casa», explicaban los profesores a mediodía. En el caso de Secundaria, la jornada lectiva concluía a las dos de la tarde por lo que no hubo que suspender clases.

No muy lejos de allí, en la carretera del Golf, un túnel que conecta con el hotel Urdanibia Park, y que está situado junto a la regata de Jaizubia, quedó totalmente inundado y se cerró al tráfico. También en el Instituto Eguzkitza, situado en la calle Berio de la localidad, se produjo alguna incidencia menor: «un sumidero se ha atascado con la hojarasca» y parte del patio del centro quedó anegada. «Operarios de la Mancomunidad se han trasladado allí y lo han limpiado», indicó Laborda.

El barrio de Olaberria ha sido uno de los más afectados de Irun.
El barrio de Olaberria ha sido uno de los más afectados de Irun. / I. G.

«El agua nos llegaba hasta las rodillas»

El barrio de Olaberria también se ha visto afectado de forma directa. La regata que discurre por el barrio se ha desbordado y ha inundado la carretera que conecta la zona con el centro de la ciudad, así como varias entradas a garajes. «El agua nos llegaba hasta las rodillas y no podíamos salir de casa», ha asegurado un vecino del barrio.

«Hasta que no ha llegado una furgoneta de Aguas de Txingudi a liberar las arquetas no hemos podido salir de casa, por la cantidad de agua acumulada», relata el vecino.

«Cuando me he despertado he escuchado que llovía muchísimo. Al mirar por la ventana he visto que por la ladera caían como ríos de agua», explicaba otro vecino. «Y cuando he salido a la calle, a las ocho de la mañana, había tanta agua que amenazaba con entrar dentro del portal»

Este miércoles estará activo el aviso amarillo por intensas precipitaciones, por lo que las lluvias continuarán y seguirá activo el plan especial de emergencias ante el riesgo de inundaciones en Gipuzkoa.

También en Hondarribia

En Hondarribia, las precipitaciones también fueron motivo de especial vigilancia. La consecuencia más grave del temporal fue un importante desprendimiento de tierra en la carretera de Guadalupe. Unos doscientos metros más arriba de Errandonea, a la altura del caserío Iparragirre, la tierra no aguantó tanta agua y cedió, ocupando gran parte de la calzada. El tránsito de vehículos en ambas direcciones quedó cortado y es posible que la circulación no se restablezca en varios días. Así lo estimó el alcalde, Txomin Sagarzazu, quien visitó la zona. «Un vecino ha dado el aviso y se ha tenido que cortar la carretera rápidamente. Cuando hemos estado en el lugar, ya hemos visto que es un desprendimiento serio. Desde la carretera se ve lo que hay, pero además hemos subido a los terrenos del caserío Iparragirre y desde allí se aprecia que el terreno no está firme. Parece que va a seguir lloviendo hasta mañana -por hoy-, por lo que habrá que esperar a que se asiente el terreno para llevar a cabo una evaluación». Hubo otro desprendimiento de pequeña entidad cerca del faro de Higer y en aquella zona está la ladera de Iterlimen que tantos problemas ha dado en los últimos años y que está siendo reparada en los últimos meses. Esta vez no hubo que lamentar nuevos desprendimientos, aunque sí imágenes curiosas. Por un lado, una especie de cascada que se formó de una tubería y que resultaba espectacular. Y, por otro, el agua marrón que ocupaba casi toda la carretera en la zona baja, ya que las canalizaciones del lugar no son las mejores.

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