Olas de 10 metros castigan la costa y dejan las primeras multas por imprudencia

Las olas alcanzaron los 10 metros. / Michelena

Diez personas han sido sancionadas por saltarse el precinto de seguridad y deberán pagar 200 euros. Los sancioandos denuncian que la zona no estaba bien precintada

AIENDE S. JIMÉNEZ

Dice el refrán que el que avisa no es traidor. Tras el primer temporal de olas del año, el Ayuntamiento de Donostia decidió, a la vista de que muchos ciudadanos no respetaban las indicaciones de seguridad que se colocan en las zonas más cercanas al mar en situaciones de alerta, empezar a multar a los infractores. Ayer, tan solo dos semanas después y coincidiendo con el primer temporal marítimo tras dicha advertencia, el consistorio se cobró las primeras sanciones con un grupo de personas que rebasó los precintos de seguridad que cortaban el paso al Peine del Viento. Dos mil euros en multas que han indignado a los perjudicados, que denuncian que la zona no estaba señalizada de forma correcta y que por tanto la sanción es abusiva.

La alerta naranja por fuerte oleaje en todo el litoral de Gipuzkoa se activó desde Aemet a las 16.00 horas de ayer y se mantendrá hasta las 13.00 horas de hoy. Por su parte, Euskalmet dejó el aviso en amarillo durante la pleamar de la tarde de ayer y también en la de esta madrugada. Ante esas previsiones, el Ayuntamiento activó el protocolo habitual y cerró el paso en las principales zonas conflictivas de la ciudad, como son el Paseo Nuevo, el espigón de la Zurriola o el Peine del Viento.

«Si tan peligroso era debería haber un agente vigilando, pero solo vinieron para multarnos» Maite, Vecina de Aiete

Fue en este último lugar donde la imprudencia le salió muy cara a diez viandantes. Sobre la una de la tarde, un particular que se encontraba en la zona avisó al consistorio de que varias personas habían sobrepasado el precinto de seguridad. Dos patrullas de la policía municial de Donostia se trasladaron hasta el lugar, decididos a redactar las primeras multas tras la decisión tomada por el Ayuntamiento hace dos semanas de hacer cumplir la ordenanza que prohíbe expresamente saltarse cualquier cordón de seguridad. Los primeros en recibir las sanciones fueron una pareja de turistas y Maite, vecina de San Sebastián, quien no puede evitar mostrar su indignación al relatar los hechos. «Había salido a pasear y estaba ya volviendo hacia Ondarreta cuando llegaron los dos coches y nos dieron el alto a mí y a la pareja que estaba al lado. Nos dijeron que habíamos pasado el perímetro de seguridad y nos pusieron la multa», señala la joven, de 28 años, residente en el barrio de Aiete.

«La valla estaba en el suelo»

La donostiarra se queja de que la zona no estaba debidamente delimitada, y considera que tanto ella como las otras diez personas fueron multadas injustamente. «La valla estaba tirada en el suelo, y el cordón policial también», afirma Maite, quien añade que en ese momento «la marea estaba baja y no había un oleaje peligroso». «Una valla que se cae no me parece una medida adecuada para cortar un paso», añade.

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La sanción que tendrán que abonar asciende a los 200 euros, aunque esa cantidad se podrá rebajar hasta los 97 si se paga antes del próximo 7 de febrero. «La policía no me dio ninguna explicación, más que en su opinión la valla indicaba perfectamente que no se podía pasar. Si tan peligroso era debería haber un municipal vigilando, pero solo vinieron para multarnos». No obstante, la donostiarra se decidió a recurrir la multa horas más tarde. «En unos días me darán la resolución», dice Maite sin muchas esperanzas. «Espero que con lo que recauden reparen la carretera que pasa delante de mi casa, que está llena de baches», reclama.

«Avisamos de que íbamos a hacer respetar las medidas de seguridad, y lo seguiremos haciendo» Martín Ibabe, Concejal Seguridad

Por desgracia para ella y para el resto de las personas sancionadas, desde el Ayuntamiento de Donostia se han puesto serios. «Ya avisamos de que íbamos a hacer respetar las medidas de seguridad, y así ha sido», señaló ayer Martín Ibabe, concejal de Seguridad Ciudadana del consistorio donostiarra. «Los vallados se ponen porque la situación lo requiere. En caso de alerta naranja hay un protocolo establecido por una serie de técnicos, por lo que no tomamos estas medidas por capricho, sino que es algo a lo que le damos máxima prioridad». Respecto al estado del precintado denunciado por las personas sancionadas, Ibabe señaló que «es posible que una valla esté tirada por un golpe de ola, pero la zona estaba cerrada y la indicación era suficiente». Asimismo, el concejal recordó que el protocolo contempla «la supervisión constante de todos los precintos de seguridad por parte de diferentes efectivos». Ibabe quiso también agradecer la «colaboración» del ciudadano que alertó a las autoridades.

La alerta se rebaja

La pleamar de la tarde de ayer trajo grandes olas al litoral guipuzcoano, donde algunas incluso llegaron a superar los 10 metros de altura. La estación oceáno-meteorológica de Pasaia registró la ola más alta sobre las cuatro de la tarde, con una altura de 9,8 metros. Un oleaje que obligó una vez más a cortar carreteras y pasos cercanos a la costa, como la N-634 entre Zarautz y Zumaia, donde las olas invadieron la vía, llegando incluso a romper el cristal de un autobús de Lurraldebús, incidente en el que dos jóvenes resultaron heridas.

En San Sebastián, el Paseo Nuevo y el espigón de la Zurriola permanecieron cortados, así como el acceso al Peine del Viento, que tras el incidente del medidía estuvo vigilado por una patrulla de la guardia municipal durante el resto de la jornada. Accesos que se mantendrán cerrados hasta que remita la alerta naranja a las 13.00 horas de esta tarde, cuando se rebajará hasta amarillo. Ese nivel estará activo hasta mañana a las 00.00 horas.

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