Las tres primeras residencias municipales que pasan bajo gestión foral lo harán en enero

El traspaso al organismo público Kabia anunciado para este año incluía un cuarto centro, el de Ordizia, pero se retrasa

A. A. SAN SEBASTIÁN.

El traspaso a manos de la Diputación de las doce residencias que todavía hoy están gestionadas por ayuntamientos en Gipuzkoa debe completar este año su primera etapa. Lo hará formalmente el 1 de enero, cuando los tres primeros geriátricos de la lista de doce que deben ser transferidos de aquí a 2019, como se ha comprometido la institución foral, se integren en el organismo autónomo Kabia, creado expresamente para este proceso.

Según informa el Departamento de Política Social, se prevé que las Juntas Generales ratifiquen los convenios entre la Diputación y los respectivos ayuntamientos de Andoain, Bergara y Lasarte-Oria para estos tres centros en diciembre. La integración efectiva está prevista para el 1 de enero. Esto significa que a partir de 2018, el Departamento pasará a ser el responsable total de estos geriátricos, en cumplimiento con la Ley de Servicios Sociales y del propio mandato del Parlamento guipuzcoano.

Llegar a esta primera meta no está resultando nada fácil. De hecho, en el calendario anunciado por la Diputación figuraba un cuarto centro, el de Ordizia, que debía pasar a manos forales también este año. Sin embargo, de momento se desconoce la fecha en que se realizará la integración. Las negociaciones con el ayuntamiento prosiguen pero no están cerradas. En todo caso, señalan las mismas fuentes, Kabia asumirá el déficit de la residencia desde enero y hará lo propio con los otros tres centros con carácter retroactivo a 1 de julio de 2017.

La hoja de ruta contempla que, tras estos cuatro primeros centros, les sigan el año que viene las residencias de Oñati, Errenteria, Tolosa y Arrasate; y en 2019, los de Pasaia, Irun, Eibar y Hernani. Estos doce centros se sumarán a los cuatro que ya fueron transferidos desde los ayuntamientos en 2015 (Azkoitia, Elgoibar, Villabona y Zumaia), lo que completará el plan.

El diputado general, Markel Olano, no ocultó que este proceso iba a estar salpicado de obstáculos. «Cada residencia tiene padres y madres diferentes», dijo en la presentación hace ya un año del calendario pactado para completar el traspaso de los doce geriátricos. La cuestión económica ha estado sobre la mesa desde el inicio de las negociaciones con los municipios y las propias residencias concernidas.

Kabia asumirá el déficit desde julio de los centros de Andoain, Bergara y Lasarte-Oria

En 2018 tienen que pasar a manos de la Diputación otras cuatro residencias municipales

La atención en residencias de personas mayores compete a la Diputación, pero varios ayuntamientos han venido asumiendo esa carga, en forma de déficit de seis millones de euros al año. A medida que se vayan integrando en Kabia, esa factura extra la deberá sufragar la Diputación, que pasará a gastar 7,5 millones de más en este capítulo. Pero el regalo no le saldrá gratis a los municipios. El traspaso de las residencias se incluye en el pacto financiero alcanzado el pasado mes de julio -ratificado por la mayoría de la asociación Eudel, pero no por EH Bildu-. Este nuevo marco resuelve otra pieza clave del puzzle de la financiación de los servicios sociales: la ayuda domiciliaria. A la inversa de lo que ha venido ocurriendo con las residencias municipales, esta atención compete a los ayuntamientos pero históricamente la mayor parte del gasto lo ha sufragado la Diputación, a pesar de que teóricamente no es de su competencia. La entrada en vigor de la Ley vasca de Servicios Sociales, a finales del año pasado, obligó a poner las cosas en su sitio. Finalmente, el servicio domiciliario lo pagarán a partes iguales entre los ayuntamientos y la Diputación.

La integración del personal

Aclarado quién paga qué, el traspaso de las residencias pisa un terreno delicado: la integración de los trabajadores, un asunto en el que la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, ha sido interpelada por los grupos de la oposición, que exigen garantías para que en el camino no se pierdan derechos laborales ni se resienta la atención a los usuarios. La diputada ha explicado que los empleados funcionarios tendrán la opción de elegir si se integran en Kabia o si continúan como funcionarios municipales pero en otras funciones. «El personal subcontratado seguirá en las mismas condiciones que las actuales», afirmó Peña en una comparecencia en Juntas Generales.

La Diputación también ha querido despejar dudas sobre el impacto del traspaso de las residencias sobre el usuario. Los responsables forales han remarcado que el cambio de gestores no supondrá más desembolso para los usuarios.

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