Dos de cada tres demandantes de una VPO tienen más de 34 años

Viviendas de VPO en Riberas de Loiola, en Donostia. /FRAILE
Viviendas de VPO en Riberas de Loiola, en Donostia. / FRAILE

Los jóvenes ceden espacio a los adultos en Etxebide, con un aumento notable de solicitantes sin recursos

JOSÉ DOMÍNGUEZ SAN SEBASTIÁN.

Cuando en 1987 se puso en marcha Etxebide, el Servicio Vasco de la Vivienda, la juventud de Euskadi atisbó en las promociones de pisos protegidos una oportunidad única para salir de casa de sus progenitores sin tener que endeudarse de por vida. La oferta del Ejecutivo autónomo, en consecuencia, pronto se convirtió en todo un éxito y, en apenas un lustro, siete de cada diez inscritos en su registro se caracterizaban por tener menos de 34 años y buscar a través de esta vía esa ansiada emancipación. Hoy, sin embargo, este perfil ha cambiado radicalmente: solo uno de cada tres de sus 65.792 demandantes actuales baja de esa edad y, además, el 60% del total ha encontrado ya otra forma de independizarse pero aspira a mejorar su calidad.

Mario Yoldi, director de Planificación y Procesos Operativos de Vivienda del Gobierno reconoce que el demandante se ha hecho mayor «en reflejo de la evolución de la propia sociedad», pero también mete el dedo en la llaga: «Hay gente que en otros tiempos tenía expectativas y hoy no las tiene, ni siquiera opta a una vivienda porque no se la puede permitir».

El responsable autonómico se refiere precisamente a la juventud actual, un sector de población que, según dónde se ponga el baremo, disminuye a pasos agigantados, porque sólo un 10,8% de los demandantes de Etxebide tiene ya menos de 30 años y apenas otro 1,7% entre 24 y 18, el mínimo permitido para optar a sorteos de viviendas protegidas. «Hablamos de unas franjas de edades que en la actualidad carecen de ingresos propios y no tienen capacidad de demanda y ya ni se apuntan», se sincera. No es baladí que precisamente entre los 18 y los 19 años el desempleo se dispare en Euskadi «muy por debajo del actual 11,7% autonómico». De ahí que sean los 'adultos' los que van ocupando su lugar en la lista. Especialmente las personas de entre 40 y 49 años.

En cualquier caso, casi todos ellos se entremezclan en otro grupo más amplio, el marcado por la precariedad económica. De hecho, bajan cada vez más los demandantes que demuestran tener cierta solvencia, mientras que se dispara el número de las personas sin ningún tipo de recursos propios. Estos representan ya a casi una de cada cuatro.

El triple de extranjeros

Entre ellos el propio director de Planificación de Vivienda incluye a la mayoría de la población extranjera, que en los últimos años casi triplica su presencia en las listas del Servicio Vasco de Vivienda. «En este caso la explicación es el aumento de la movilidad demográfica, con una mayor llegada de inmigrantes atraídos por la incipiente recuperación económica pero que, en consecuencia, se caracterizan por su escaso poder adquisitivo», matiza Yoldi.

Con todo, según el último informe del Observatorio Vasco de la Vivienda, el número de solicitudes con las que trabaja Etxebide es cada vez menor. Las actuales 85.593 personas inscritas suponen prácticamente la mitad que hace una década. Una reducción que el propio responsable del Departamento atribuye al aumento de personas con dificultades para llegar a fin de mes, así como a las mayores exigencias que ha ido requiriendo el propio servicio.

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