Hasta tres cuerpos policiales vigilaron al presunto cabecilla del alijo de Zumaia

«Aunque tenía móvil, utilizaba con mucha frecuencia cabinas telefónicas públicasy locutorios», afirma uno de los agentes

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Todas las investigaciones conducían a José María R.D. Fue este vecino del barrio bilbaíno de Peñascal quien, a juicio de la Fiscalía, diseñó y financió la operación de narcotráfico que en 2011 quedó al descubierto en Zumaia tras la llegada de un velero desde Suramérica con 594 kilos de cocaína. El ministerio público sustenta en parte esta consideración en las investigaciones que se realizaron sobre este bilbaíno de 41 años.

El juicio que por esta aprehensión se sigue en la Audiencia Prvincial de Gipuzkoa, donde están siendo juzgadas ocho personas, ha desvelado que, al menos, tres cuerpos diferentes seguían sus pasos. Las unidades de droga de la Ertzaintza y la Policía Nacional, ambas vizcaínas, habían desplegado múltiples operativos de vigilancia sobre el supuesto jefe de la banda. Luego también se incorporaron los funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.

Si el pasado miércoles tres miembros de la Policía vasca dejaron constancia de las sospechas que tenían respecto a que José María era uno de los «principales líderes del narcotráfico vizcaíno», este viernes, en la sexta sesión de la vista, han sido agentes del Cuerpo Nacional Policía los que han desvelado que llevaban también varios meses investigándole por idéntico motivo.

Los policías han indicado que el sospechoso fue objeto de múltiples seguimientos en los meses anteriores a la llegada del velero cargado con droga a Zumaia. Los agentes han coincidido en señalar que ni José María ni tampoco el también acusado Alexander P., a quien el fiscal antidroga David Mayor le considera su lugarteniente, tenían ocupación laboral alguna. En este sentido, han indicado que las vigilancias les permitieron conocer que, «por lo general», José María iba a comer a casa de su madre y que era por las tardes cuando mayor actividad desarrollaba. «Se reunían casi a diario con su mano derecha y se dedican a la dar vueltas por Bilbao, no hacia otra cosa», ha detallado un agente Los policías han manifestado que pese a no tener trabajo el acusado conducía vehículos de alta gama, entre ellos un BMW X6, un Mercedes SLK así como un Golf, aunque últimamente también le vieron al volante de un Clio.

Uno de los agentes ha afirmado que en aquellas fechas recibieron diversas informaciones según las cuales, José María R.D., se disponía a realizar una operación de narcotráfico. No obstante, ha recordado que los dispositivos de vigilancia establecidos no dieron el resultado deseado.

Medidas de seguridad

Los testigos han precisado que el presunto cabecilla y su lugarteniente adoptaban medidas de seguridad con la finalidad de que sus presuntas actividades ilícitas no quedasen en evidencia. Uno de ellos ha afirmado que pese a que disponía de un teléfono móvil, «solía utilizar con mucha frecuencia cabinas telefónica públicas así como locutorios». Otro de los policías ha indicado que, a veces, «nada más terminar la conversación desde una cabina, se metían al coche, daban una vuelta y se iban a hablar a otra cabina».

Agentes dicen que adoptaba medidas para que no se conociera su actividad

Otro de los agentes ha detallado que asimismo había otros comportamientos que, a su juicio, despertaron sospechas de las presuntas actividades ilícitas que desarrollaban. «Una persona que recoge a otra prácticamente todos los días, lo suyo es que utilice el móvil, le llame y le diga: ‘quedamos a tal sitio a tal hora’. Y no lo hacían. Además, cuando José María se entrevistaba con terceros, la mayor parte relacionados con el mundo del tráfico de drogas, era él quien hablaba y el otro, Alexander, hacía la cobertura. Yo si voy con un amigo a hablar con otra persona, hablamos los tres». Respecto a la jerarquía que el presunto cabecilla ejercía, otro de los policías ha indicado que durante uno de los seguimientos observó cómo el segundo en el escalafón recogía un sobre que posteriormente se lo entregaba al jefe.

Los agentes también han confirmado que el principal acusado en este proceso no trabajaba en la peluquería de su madre, tal como afirmó en su declaración. «Vigilamos muchas veces el establecimiento, pero la persona investigada no solía ir por allí».

Los miembros del Cuerpo Nacional de Policía han afirmado que tras la operación descubierta por la Agencia Tributaria, trasladaron la información que disponían a los miembros del Servicio de Vigilancia Aduanera. Uno de los policías ha añadido que «desde que iniciamos las investigaciones creíamos que habían llegado ya tres partidas distintas de sustancia».

Dinero oculto

En la jornada de este viernes también han testificado otros funcionarios que intervinieron en la detención del también acusado José María M.G. La Fiscalía imputa a este vecino del barrio del Peñascal un delito de tráfico de drogas y otro de pertenencia a organización criminal, por los que solicita penas que suman doce años. El ministerio público sostiene que fue uno de los que viajó a Zumaia para descargar la droga y trasladarla a Bilbao.

Los policías han dicho que tras su arresto procedieron a registrar su coche y han subrayado que dentro del mismo, en un lugar oculto, encontraron billetes de dinero enrollados en papel film. «Yo no participé en el recuento, pero había varios miles, no sé si eran 18 ó 20 mil», ha afirmado.

El juicio entrará la semana próxima en su recta final. Ente el lunes y el martes se desarrollarán las pruebas periciales y los informes de los abogados.

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