Los transportistas llaman a bloquear el suministro en Gipuzkoa del 2 al 5 de enero

Un camión pasa bajo el arco instalado en Etzegarate con el que a partir de enero se cobrará un canon a vehículos pesados que circulen por la N-1. / MICHELENA
Un camión pasa bajo el arco instalado en Etzegarate con el que a partir de enero se cobrará un canon a vehículos pesados que circulen por la N-1. / MICHELENA

Convocan un paro como primera medida de presión contra el peaje para camiones de la N-1. El emplazamiento se realiza al transporte nacional e internacional, y afecta al servicio en todo el territorio, no solo al eje de la N-1

GAIZKA LASA SAN SEBASTIÁN.

La amenaza permanecía latente mientras la Diputación realizaba gestiones para instalar un peaje a camiones en la N-1 y ha emergido -desde Madrid, reflejo de que la contestación supera la frontera guipuzcoana- en las semanas previas a la entrada en vigor del nuevo canon. El Gobierno foral concretará la semana que viene el día en el que los arcos pasarán de las pruebas al cobro directo, pero será a inicios de enero. Ante la proximidad de la fecha, los transportistas de todo el Estado han decidido pasar de los discursos a la acción para oponerse a una medida con la que se consideran gravemente perjudicados. De momento, inician su presión con un paro entre el 2 y el 5 de enero. Habrá más. Pero esta vez «la intención es bloquear todo el suministro en Gipuzkoa durante esos días», explicaba ayer Juan José Gil, secretario general de Fenadismer, la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España. Desvelaba así las intenciones del sector tras salir de la reunión del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) que tuvo lugar por la tarde en Madrid. Fue una asamblea que ratificaba la puesta en marcha de medidas ya acordadas. El amago se convertía en golpe sobre la mesa. Las principales asociaciones nacionales daban el paso de convocar un paro «que afectará tanto al transporte nacional como internacional en la provincia de Gipuzkoa», anunciaban.

El comunicado publicado tras la asamblea dice que «el Comité Nacional se ve en la obligación de hacer un llamamiento a todo el sector, para que suspenda el servicio de transporte de mercancías en el territorio de Gipuzkoa en la primera semana de enero». Recoge asimismo que la medida «comprenderá tanto la suspensión del tránsito de camiones de ámbito nacional e internacional como las operaciones de carga y descarga dentro de Gipuzkoa». La paralización de actividad comenzará el martes 2 de enero a las 00.00 horas y se prolongará hasta la medianoche del viernes 5.

«Esperamos un seguimiento masivo porque prácticamente la totalidad de asociaciones ha secundado la medida», declaraba Gil, advirtiendo de que la llamada al paro no afecta únicamente a los 12.000 vehículos pesados que atraviesan a diario la N-1, sino «a todos los transportistas que vayan a circular por Gipuzkoa».

Recurso en el TSJPV

Como en toda huelga, las fechas no han sido elegidas al azar. Además de hacer coincidir la reivindicación con la entrada en vigor del nuevo peaje, los transportistas pretenden condicionar el abastecimiento a empresas y comercios de Gipuzkoa «en unas jornadas en las que muchos mercados necesitan hacer acopio de productos porque ha habido varios días festivos previos y porque el consumo es importante», admitía Gil. La medida de presión se une al recurso contencioso-administrativo presentado en enero también por el CNTC ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra la norma foral que aprueba la implementación del peaje.

La convocatoria de paro llega tras dar los transportistas por rotas las conversaciones que durante las últimas semanas han tenido responsables del CNTC y del departamento foral de Infraestructuras Viarias. «Se dan por rotas porque no ha habido una voluntad de la Diputación de reconsiderar su iniciativa y porque las medidas compensatorias de las que se ha hablado tampoco se han llegado a concretar», manifestaba el responsable de Fenadismer. En esas reuniones se abordaron cuestiones como la posible repercusión del canon a empresas cargadoras o la recaudación del impuesto de hidrocarburos, lo que evidencia el interés del sector por paliar las consecuencias económicas del peaje.

En el comunicado de ayer, el CNTC reiteraba que «el colectivo de transportistas rechaza la voracidad recaudatoria de la Diputación de Gipuzkoa, teniendo en cuenta que ya contribuye sobradamente vía impuestos al mantenimiento de las carreteras guipuzcoanas». Concluía que «debido a su posición geográfica privilegiada», Gipuzkoa estima recaudar en 2018 por los carburantes en torno a 420 millones. Destacaba asimismo que el importe del nuevo peaje establecido sobre la N-1 será de media 0,34 euros por kilómetro (llegando en el tramo sur a 0,44 euros por kilómetro), «lo que resulta absolutamente desproporcionado ya que llega a duplicar el coste medio de peaje para camiones establecido en las autopistas de peaje en España».

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