Los transportistas agotarán el «diálogo» antes de recurrir a la movilización por el peaje de la N-1

El primer arco, instalado en Irun, para cobrar a los vehículos pesados que atraviesan la N-1. / ARIZMENDI
El primer arco, instalado en Irun, para cobrar a los vehículos pesados que atraviesan la N-1. / ARIZMENDI

El Comité Nacional del Transporte por Carretera decidió ayer exprimir la «negociación» y se reunirá con la Diputación el viernes 27

GAIZKA LASA SAN SEBASTIÁN.

Los transportistas del Estado quieren agotar la «vía de la negociación» antes de emprender medidas de presión contra la implantación de un peaje para vehículos pesados en la N-1 a su paso por Gipuzkoa, carretera que están obligados a atravesar unos 6.000 camiones al día. Las asociaciones integradas en el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) se reunieron ayer en Madrid para acordar una postura respecto al proyecto de la Diputación de Gipuzkoa y aprobaron «aceptar la propuesta de negociación» de la institución foral, según desvelaron fuentes del comité.

Las mismas fuentes señalaron que el Departamento foral de Infraestructuras Viarias les ha emplazado a una reunión que tendrá lugar el próximo viernes, día 27, en la Diputación. A pesar de que la reivindicación de los transportistas consiste en la retirada de un peaje que consideran claramente gravoso para los intereses del sector, según ha podido saber este periódico el punto de la paralización del proyecto no se incluye en el orden del día del encuentro.

Los temas sobre los que el Gobierno foral sí está dispuesto a dialogar, y que serán tratados el próximo viernes, son tres. El primero, el del desarrollo de un Centro Integral del Transporte en Astigarraga, una infraestructura con la que ya se ha comprometido la Diputación. La diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, adelantó que este centro se va a empezar a diseñar durante esta misma legislatura gracias a la novación del crédito de Bidegi, que libera 50 millones de euros para diferentes inversiones.

La Diputación ya ha transmitido al sector que no habrá un solo paso atrás en la implantación del peaje

Impuesto de hidrocarburos

El segundo tema del que la Diputación se sentará a hablar será, según el CNTC, «la repercusión de gravámenes a empresas cargadoras». Una de las máximas preocupaciones de los transportistas consiste precisamente en la dificultad para trasladar al cliente el coste añadido que les supondrá el canon del peaje.

Y el tercer tema a tratar coincide con otro de los argumentos más utilizados por las asociaciones de transportistas a la hora de oponerse al pago por uso en la N-1. Se trata de la «recaudación del impuesto de hidrocarburos». El sector explica que ya contribuye suficiente a financiar las carreteras de Gipuzkoa con el suministro de gasoil. Según los cálculos de la CNTC, la Diputación recaudó, en concepto de impuesto de hidrocarburo, unos 380 millones de euros en 2016, «lo que contrasta con apenas 44 millones de euros que destinaron en sus presupuestos al mantenimiento de carreteras, de los que sólo 15 millones destinaron a carreteras generales», lamentan desde el comité.

Las principales asociaciones de transportistas del Estado acordaron ayer mantenerse «abiertos al diálogo» en lo que a estas tres cuestiones respecta, aunque reconocieron que «también plantearemos otros temas». Sin embargo, en la primera reunión que mantuvieron con la Diputación el 29 de septiembre, el Ejecutivo guipuzcoano les dejó claro que «no habría ni un solo paso atrás en la instalación del peaje», recuerdan fuentes forales.

Con todo, las «medidas de presión» y «movilizaciones» anunciadas por el sector se aparcarán hasta ver el resultado de las conversaciones oficiales. Lo que sigue su camino es el recurso que el CNTC interpuso en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en febrero contra la norma foral del peaje, aprobadas por las Juntas Generales de Gipuzkoa sin votos en contra.

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