Rescatado en La Zurriola inconsciente bajo el agua un futbolista de la Donosti Cup

Se trata de un participante extranjero de la Donosti Cup que, junto con otros seis compañeros, se vieron arrastrados por la corriente. Surfistas rescatan a un joven bañista que estaba inconsciente bajo el agua

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La playa de La Zurriola vivió ayer una situación que a punto estuvo de terminar en tragedia. Tres surfistas donostiarras lograron rescatar a un grupo de adolescentes a los que una corriente impedía llegar a tierra. Uno de ellos pudo ser salvado cuando ya había desfallecido y permanecía inconsciente bajo el agua.

Eran las diez de la mañana. El grupo de chavales, de unos catorce años de edad, integrado por unos menores que estos días se encuentran en Gipuzkoa disputando la Donosti Cup, accedieron a la Zurriola y tras dejar ropas y otras pertenencias sobre la arena entraron en el agua. «Estaban justo en la mitad de la playa, en la corriente. Yo me encontraba con mis tres alumnos y había dos monitores más, otro trabajando conmigo y el tercero surfeando», relata Julen Vega, profesor de Zurriola Surf Eskola, testigo directo de los hechos y uno de los rescatadores.

Julen observó cómo los chicos, al parecer de nacionalidad francesa, se mostraban algo alborotados. «No sabía si se estaban divirtiendo o pidiendo ayuda. Me he quedado un rato mirándoles y, de pronto, he visto que seis de ellos nadaban hacia la orilla y que el séptimo se estaba quedando atrás. Braceaba pero no se movía», explica el monitor.

«Cuando he llegado a su altura no se movía, estaba inconsciente bajo el agua»

La experiencia le decía a Julen que las cosas no iban nada bien. Cada segundo que pasaba, el rezagado se iba hundiendo. «Cada vez se le veía menos la cabeza. El agua le estaba tragando». Subido a su tabla de surf, el monitor se dirigió hacia el bañista lo más rápido que pudo. «Estaría a unos treinta metros de distancia y al llegar a su altura, se encontraba ya bajo el agua, a medio metro o un metro de profundidad».

Julen Vega soltó la tabla y se sumergió en busca del joven. «No se movía, estaba inconsciente. No obstante, me parecía que respiraba de forma espontánea».

Con la ayuda de los otros dos monitores, el rescatado fue depositado sobre una de las tablas. «En un primer momento no respondía, pero cuando estábamos llegando a la orilla ha despertado. Estaba en estado de shock». El joven fue posteriormente asistido por los socorristas de la Cruz Roja de la playa y evacuado a un centro sanitario de la capital, donde quedó en observación.

Otro surfista presente también en ese momento en el agua fue en ayuda de los otros componentes del grupo. «El que ha llegado hasta ellos ha sido Asier Agirre. Estaban todavía intentando llegar a la orilla y me ha dicho que dos de ellos estaban en una situación límite», explica.

Fuertes corrientes

Julen Vega, de 32 años, sostiene que la playa de La Zurriola encierra altas dosis de peligro. «Desde mi punto de vista el problema es que la gente no tiene información de que es peligrosa. El día era ideal para darse un baño. Sol, buena temperatura, las olas eran pequeñas... Nada te indica que pueda haber una corriente en la que te puedas ahogar».

Veinte años de práctica de surf y doce de monitor permiten a Vega afirmar que este año las corrientes son muy fuertes. «Lo que hay que hacer es informar a la gente de que la playa es peligrosa y de lo que hay que hacer en caso de que te veas sorprendido por una de estas corrientes».

El profesor explica en este sentido que «no hay que nadar en contra. Si lo haces, en un minuto estás exhausto. Hay que salir hacia los lados de la corriente, hacia donde están las olas y poco a poco estas te llevarán hacia la orilla. Y todo esto hay que hacerlo con calma, sin ponerse nervioso. Hay que mantenerse a flote y si no podemos llegar por nuestros medios, hay que pedir ayuda, pero procurando no perder la calma».

Julen Vega afirma que es el momento más difícil que le ha tocado vivir sobre el agua. «Pero este tipo de situaciones se suelen dar varias veces al año. La semana pasada ayudé a salir a un surfista también en apuros y saqué a un bañista que me pidió ayuda para alcanzar la playa. Y luego este tipo de actuaciones no suelen aparecer en las estadísticas de los socorristas», concluye.

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