«Es un trabajo igual de competitivo, somos profesionales»

Izarne, Carlos y Garazi, ayer en las instalaciones de Goyeneche en San Sebastián/UNANUE
Izarne, Carlos y Garazi, ayer en las instalaciones de Goyeneche en San Sebastián / UNANUE

Tres trabajadores de Gureak explican su labor y experiencia en diferentes divisiones

A. CHICOSAN SEBASTIÁN.

Son las 10.45 horas y la zona común de la sede de Gureak en Goyeneche tiene bastante movimiento. Es la hora de descanso para algunos de los cientos de trabajadores que se reparten entre los pabellones, y que intercalan horarios para no coincidir todos a la vez.

La tolosarra Izarne Olano, de 27 años, sale un rato de la oficina donde lleva dos años como coordinadora de proyectos de comunicación. «Yo estudié comunicación audiovisual y estuve un tiempo en la revista Aiurri de Andoain trabajando como periodista», pero quería ampliar su experiencia laboral en otros sectores. En 2016, le salió la oportunidad de integrarse en la división de Marketing donde se encuentra el área de comunicación, y se muestra encantada. «Tengo contrato indefinido, buen horario, buenas condiciones laborales, y este trabajo me ha dado la oportunidad de hacer diferentes proyectos», explica con la vitalidad y la pasión que pone en sacar adelante y liderar a un grupo de trabajo heterogéneo que incluye a personas con diferentes capacidades. «Es muy enriquecedor», reconoce, «porque además del trabajo de coordinación que no había hecho hasta ahora, tienes que adaptar las tareas a las necesidades de cada una de las personas» que integran el equipo. Tiene entre manos la elaboración semanal de la agenda cultural de la ciudad, en formato impreso y online. «Es un trabajo integral», explica, donde participan diversos equipos, desde el encargado de contenidos al de impresión o el de distribución. O el servicio de «contact center de Vueling para atender a los clientes».

«El ambiente en la empresa es especial, es amigable, familiar, todo el mundo se saluda, pero somos profesionales y, por tanto, somos competitivos» laboralmente, defiende con vehemencia.

«Trabajo en el taller montando piezas para coches, los faros y los asientos», señala Carlos

Carlos Gorordo, de 37 años, forma parte de la cadena de montaje de la división industrial que es «el motor» económico de Gureak. «Estoy en el taller de automoción montando piezas para coches, los faros y los asientos», explica después de abandonar unos minutos su puesto, donde tiene que ser sustituido en cada parón. Lleva en la empresa «ocho o nueve años», y entró después de que «me llamaran, bueno a mi madre, para que hiciera un cursillo». Desde entonces integra la creciente plantilla, y trabaja ocho horas diarias en el área industrial donde comparte tarea, en diferentes cadenas productivas, con casi 400 personas. «Al principio te cuesta madrugar», reconoce, mientras repasa con exactitud británica las horas y minutos exactos a los que entra a trabajar, reparte sus 45 minutos de descanso para almorzar o comer -«mejor la comida de casa que de aquí»-, coge el autobús y llega a la parada. Muchas horas «de tirón», asegura. «Pero qué vas a hacer», dice.

«Termino la formación dual y me gustaría quedarme, trabajar aquí es enriquecedor», dice Garazi

Después de cerca de una década, Carlos conoce a casi toda la plantilla. Quizás una de las más nuevas sea Garazi Muñoz, que en junio termina la formación dual que le llevó al equipo de Gureak, y aprovecha para pedir «una oportunidad» laboral que le permita seguir allí una vez completado el segundo grado en integración social. «Trabajo en nuevos proyectos en innovación y el servicio ocupacional, donde creamos materiales, como guías prácticas sobre las diferentes fases ocupacionales por si viene alguien nuevo», explica. «Y me gustaría quedarme porque trabajar aquí es enriquecedor en muchos sentidos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos