El ‘tour’ del Rey emérito Don Juan Carlos pasa por Martin Berasategui

Los visitantes reales en la cocina de Lasarte. /
Los visitantes reales en la cocina de Lasarte.

Don Juan Carlos I comió ayer en el restaurante Martín Berasategui de Lasarte-Oria con su hija Elena y un grupo de amigos

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Comió como un rey. Juan Carlos I estrenó ayer en el restaurante Martín Berasategui de Lasarte el nuevo menú degustación del cocinero donostiarra, que abrió temporada este pasado miércoles. El monarca emérito, que estaba acompañado de la infanta Elena y un grupo de amigos, dio buena cuenta del largo menú y al final felicitó efusivamente a Martín Berasategui. «Me ha dicho que le había sorprendido la mezcla de sabores, el equilibrio de todo el menú y la sutileza de los postres», confesaba después del cocinero.

El rey Juan Carlos, que cumplió 80 años en enero y se prepara para entrar en el quirófano en abril para una nueva operación de rodilla, culminó ayer un viejo deseo: visitar el ‘tres estrellas’ de Martín Berasategui de Lasarte. El padre de Felipe VI llegó al restaurante a mediodía acompañado de la infanta, un sobrino y unos amigos de Vitoria entre los que figuraba el doctor Pedro Anitua, compañero en sus aventuras gastronómicas por el País Vasco. En total fueron siete los comensales en torno a la mesa.

Antes de comer Juan Carlos I y la infanta Elena visitaron la gran cocina, donde se fotografiaron con el equipo del local y se retrataron también con el cocinero, su esposa Oneka (responsable de la sala) y la hija de ambos, Ane Berasategui, que se ocupa de la comunicación del chef. El rey emérito y su grupo comieron en una de las mesas del comedor principal y se prestaron también a algún 'selfie' con otros clientes que lo solicitaron.

El grupo real tuvo el privilegio de degustar el recién estrenado menú de Martín Berasategui. Entre los platos, la nueva gilda (anchoa, guindilla y aceituna) con caldo de alcaparras grucapers y tartar de atún Balfegó; gelée de bacalao con encurtido de espárragos a la sal de Añana y su crema; ostra con jugo de olivas verdes, emulsión de wasabi y crujiente de lechuga de mar; tembloroso de frutos de mar y algas, plancton y consomé de carabinero; taco de rape a la brasa con su suquet, dados de hinojo asado y crujiente de calamar, y pichón tierno relleno de aceituna y foie gras asado al carbón con colinabo y zanahorias al pil-pil, capuchina de cacao y patata. Don Juan Carlos también pidió postre: limón con jugo de albahaca, judía verde y almendra, y chocolate, café y té con quínoa crujiente. Pasadas las cinco de la tarde abandonó el local tras felicitar a todo el equipo. «Ha estado encantador, cercano y amable», concidían tanto Martín Berasategui como su esposa Oneka.

En los últimos años el Rey emérito está dando buena cuenta de su pasión por la gastronomía. En el caso de Gipuzkoa ha visitado Akelarre, Arzak, Zuberoa, Mugaritz y Rekondo, entre otros ‘templos’, y en todos ellos ha dado buena cuenta de las respectivas especialidades. «Le gusta comer bien y entiende de gastronomía», dice Berasategui.

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