La tormenta descarga con fuerza sobre el Valle de Atxondo

N. CAYADO/ Y. RUIZ DURANGO.

«No había visto nada igual en lo que llevo viviendo aquí. Nos caía agua por tadas partes», relataba hecha un manojo de nervios Milagros Arana a media tarde de ayer desde el exterior de su vivienda ubicada en el barrio Axpe del valle de Atxondo. No en vano, este enclave de la comarca del Duranguesado se llevó la peor parte de la tormenta que se desencadenó ayer por la tarde en Bizkaia. Varias viviendas y garajes de la localidad se vieron obligados a achicar el agua y a retirar piedras y barro. El colegio, la Casa Consistorial y las piscinas también sufrieron las consecuencias, según reconocía el alcalde de la localidad, David Cobos.

«Lo peor ha pasado», aseguraba poco después de las seis de la tarde. Una hora más tarde se procedía a abrir al tráfico la N-636, que fue cortada en el kilómetro 40 entre Abadiño y Elorrio por una gran balsa de agua. Los Bomberos registraron 13 salidas para achicar agua en varias viviendas, siete de ellas en Atxondo, el resto correspondió a Orozko, Abadiño y Artea.

La vivienda de Milagros Arana se encuentra ubicada detrás de la iglesia de Axpe y a escasos metros del restaurante Etxebarri de la localidad, que no se vio afectado por la incesante lluvia que se registró entre las 14.30 y 16.00 horas. «Ha sido cuestión de minutos. De repente bajaban tres ríos inmensos desde los montes de alrededor», detallaba atemorizada. La fuerza del agua, además, arrastró el vehículo, que acabó estampándose contra el muro que bordea su hogar. Ante el desolador panorama que tenían delante se lamentaban de que «nadie ha venido a ayudarnos. No sabemos qué hacer ni a quién acudir».

A unos kilómetros de distancia, en pleno centro, el colegio, ubicado en una ladera, fue también uno de los más afectados por la tromba. El agua arrastró grandes piedras hasta el centro educativo.

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