Solucionado el atasco de toallitas en la red de saneamiento de Donostia

Un operario de Aguas del Añarbe durante la retirada de las toallitas higiénicas del colector./SARA SANTOS
Un operario de Aguas del Añarbe durante la retirada de las toallitas higiénicas del colector. / SARA SANTOS

El desatasco de 60 toneladas ha durado dos meses y ha costado 133.000 euros

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Han sido 52 días de arduo trabajo en el subsuelo de San Sebastián. Siete semanas y media, con jornadas de diez horas, en las que equipos de cuatro o cinco buzos especializados han recorrido los 3,5 kilómetros del colector que quedó atascado para retirar de él dos tapones de toallitas higiénicas de hasta 75 metros cúbicos de volumen -unos seis vehículos- y otros residuos en forma de lodos o arena acumulados. En total, un monstruo que ha llegado a pesar 60 toneladas y que ha costado retirar 133.000 euros, según datos ofrecidos por la Mancomunidad de Aguas del Añarbe, que reabrió la conducción el pasado lunes día 6, una vez limpia no solo la parte atascada sino toda la conducción que lleva las aguas residuales de los municipios de Oarsoaldea hasta la depuradora de Loiola.

El problema se detectó a principios de septiembre. Las temidas toallitas higiénicas, el enemigo número uno de las conducciones de saneamiento de todas las ciudades, habían colapsado uno de los tres colectores principales de San Sebastián, el de Herrera, en su parte final, justo antes de desembocar en el pozo de la depuradora de Loiola desde donde parten las aguas, ya filtradas, hacia el mar.

52
días de trabajo.
52
Es el tiempo que se ha tardado en limpiar toda la conducción, que se abrió el lunes.
75
metros cúbicos.
Es el volumen del primer tapón, el más grande, localizado en la parte final del colector de Herrera
El segundo midió cuatro metros.

El 14 de septiembre comenzaron las «dificultosas tareas» de limpieza, más complejas de lo previsto, porque cuando los operarios alcanzaron el punto exacto del atasco calibraron su dimensión real. 20 toneladas de toallitas que tardaron en retirarse alrededor de una semana y que, para sorpresa de los trabajadores, no dejaron expedita la conducción sino al descubierto otro tapón, de menor dimensión, pero que obligó a continuar con las labores de limpieza varias semanas más. Ese segundo tapón de cuatro metros de longitud, según los datos que ha ido aportando Aguas del Añarbe durante todo el proceso, se encontraba también en la parte más estrecha de la canalización. El tramo final de 1,6 metros de diámetro que discurre entre los 723 metros que separan la arqueta del camino de Uba y la depuradora de Loiola.

Liberada la parte más compleja, de la que se extrajeron unas 43 toneladas de residuos, la mancomunidad decidió aprovechar el cierre del colector para limpiar completamente todo su recorrido hasta la estación de bombeo de Herrera, otro túnel de 2,7 kilómetros pero más amplio, con casi tres metros de diámetro, en el que ha resultado menos laborioso retirar «las arenas, grumos, lodos o restos sólidos» que se van acumulando o quedando enganchados en el túnel.

En total, 60 toneladas de residuos extraídos que han requerido la participación de trabajadores especializados, «y ayuda de camiones especiales de limpieza a presión y succión, además del apoyo del personal de Aguas del Añarbe».

El atasco, el mayor conocido nunca por la mancomunidad en la conducción de Donostialdea, ha obligado estos casi dos meses a desviar las aguas procedentes de los municipios de Lezo, Pasaia, Errenteria y Oiartzun a través del colector de Herrera. Un perjuicio económico, laboral y medioambiental que puede evitarse, insisten desde Aguas del Añarbe, si no se arrojan por el váter productos como estos elementos de «higiene personal de base textil» que no se desintegran en el agua.

Más

Fotos

Vídeos