La tierra cede tras las abundantes lluvias y provoca derrumbes y cortes de carretera

Eskoriatza. Oiarbide, con el paraguas, se acercó a ver de cerca el socavón en la GI-627./
Eskoriatza. Oiarbide, con el paraguas, se acercó a ver de cerca el socavón en la GI-627.

En Gipuzkoa se registraron hasta ocho desprendimientos y socavones de importancia. La N-1 permaneció cortada durante horas en Itsasondo y en Eskoriatza el terreno se hundió y agrietó varios metros de asfalto

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Después de días sin parar un segundo de llover, de miles de litros de agua caída y acumulada, la tierra ha dicho basta. No puede tragar más y ha comenzado a desprenderse. La alerta del día anterior por el gran caudal que llevaban los ríos y por los desbordes y pequeñas inundaciones que provocaron en algunos puntos de las cuencas del Oria o del Urumea derivó ayer en alerta por desprendimientos. Durante la madrugada y primera hora de la mañana, varias laderas cedieron y ocasionaron numerosos derrumbes e incidencias de diversa gravedad en varias carreteras de Gipuzkoa, entre ellas la N-1 que permaneció cortada durante horas a la altura de Itsasondo en dirección a Irun, con las consecuentes retenciones. Hasta 7 kilómetros.

Hasta ocho desprendimientos o movimientos de tierra de importancia se contabilizaron a lo largo y ancho del territorio. El más relevante, sobre todo por la incidencia que tuvo en el tráfico, el que se produjo entre Itsasondo y Legorreta que obligó a cortar la N-1 y a desviar el tráfico por la salida de Ordizia hacia la A-15, que se estableció como vía alternativa. Según informó la Diputación foral de Gipuzkoa, el personal técnico se afanó durante toda la mañana en retirar con una grúa y un camión la tierra caída y en sujetar la ladera para evitar nuevos derrumbes sobre la calzada. Finalmente, la vía pudo abrirse pasadas las 16.00 horas, ocho horas después de que se produjera el desprendimiento.

Para ese momento ya habían desaparecido las colas kilométricas generadas al desviar a todos los vehículos por la ruta alternativa hacia la A-15, que unas horas después también sufrió los efectos de los más de 100 litros por metro cuadrado caídos en todos los puntos del territorio durante las últimas 36 horas. Sobre mediodía, las cortinas de agua que desde el día anterior caían por la ladera en el acceso a la autovía desde Berastegi desprendieron el terreno y obligaron a cerrar ese punto. Casualmente, la salida alternativa que se había buscado para los camiones y coches procedentes de la N-1.

Derrumbes

Itsasondo
Parte de la ladera cayó sobre la N-1 y obligó a cortar la carretera en sentido Irun y desviar el tráfico durante ocho horas.
Eskoriatza
El movimiento de tierras hundió el asfalto de la GI-627, donde los trabajos durarán siete semanas.
San Sebastián
Un derrumbe ha dejado cerrada la carretera de acceso al alto de Errondo desde Amara.
Zarautz
La carretera de la costa, N-634, volvió a cerrarse de noche y a tener paso alterno de día tras otro derrumbe entre Zarautz y Getaria.
Berastegi
Las cortinas de agua que caían la víspera arrastraron el terreno y a mediodía se cortó el acceso a la A-15 en sentido Donostia.
Azkarate
Un carril cortado en la GI-2634 por un derrumbe.
Udana
Un carril tapado por tierra en la GI-2630.
Oiartzun
Desprendimiento en el camino Portugal, en Iturriotz.

«Todos los recursos están activados» para restablecer cuanto antes la normalidad en todos los viales, aseguró la diputada foral de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, que se acercó en persona a comprobar algunos de los daños en la red de carreteras. «Estamos actuando con la mayor celeridad y realizando trabajos de emergencia en todos los puntos en los que la climatología ha provocado problemas», señaló mientras los operarios se afanaban por limpiar en las calzadas.

«Paso alterno» en la costa

En Zarautz lo consiguieron antes de que amaneciera, porque de nuevo la carretera de la costa, N-634, sufrió un desprendimiento y una vez reabierto un carril permaneció toda la jornada con «paso alterno regulado con semáforos». La diputada indicó que «se está estudiando una solución de estabilización definitiva» de la ladera, que ha sufrido múltiples derrumbes en diferentes puntos del trazado entre Zarautz y Zumaia, sobre todo.

Lejos de la costa, en la variante de Eskoriatza, la tierra no se desprendió sobre la calzada sino bajo el asfalto. En la GI-627, en el punto donde transcurre la regata, el suelo se hundió y fracturó la carretera, que quedó impracticable. Y obligó a regular el tráfico también de forma alterna por la parte que quedó en firme. Oiarbide comprobó in situ el socavón abierto por el movimiento de tierras que hubo bajo la calzada, y al comprobar la gravedad de los desperfectos y hablar con los técnicos decidieron «actuar de urgencia» en ese lugar e iniciar los trabajos para estabilizar el terreno. Las obras, que afectarán por tanto al tráfico en esa zona, durarán «unas siete semanas».

Retenciones en la N-1 esta mañana.
Retenciones en la N-1 esta mañana. / J. Marín

En San Sebastián, donde el temporal dejó el balance más trágico -las graves heridas sufridas el miércoles por un niño de cinco años tras caerle encima un árbol de 15 metros-, la lluvia también dejó ayer su rastro en forma de balsas y de derrumbes. El más importante se produjo en la carretera que enlaza Amara con el alto de Errondo. Según informaron fuentes municipales, el desprendimiento ocurrió sobre las 10 de la mañana y obligó a cortar completamente la carretera, que desemboca sobre las vías de Euskotren a la altura de la nueva entrada al recinto de la Guardia Municipal, en el Paseo de Errondo.

El derrumbe no provocó heridos ni daños materiales, ya que se produjo en una zona donde solo hay carretera y acera, pero sí afectó al tráfico que fue desviado por el vial, por el paseo Izoztegi. Los técnicos municipales de Mantenimiento y los bomberos inspeccionaron el lugar y la «evolución de la ladera», y de momento decidieron mantener cerrada la vía unos días.

El acceso al alto de Errondo desde Amara permanecerá varios días cortado por un desprendimiento

La Diputación recalca que movilizó todos los recursos para intentar restablecer la normalidad cuanto antes

Dbus informó que las líneas de autobús 23 y 32 también resultaron afectadas y que el recorrido se desviará hasta que se restablezca la circulación. Igual que el colegio San Patricio, situado en el alto, que avisó a través de las redes sociales a los padres de los alumnos de la incidencia para que modificaran su ruta.

Además, en Azkarate, otro desprendimiento obligó a cerrar un carril de la GI-2634 y dar paso alternativo durante varias horas. Y la carretera que sube a Udana, en Oñati, también se produjo otro corrimiento de tierras que cubrió un carril por completo. La Diputación informó asimismo de otras «afecciones leves» por incidencias de menor entidad en otros puntos del territorio, como el camino Portugal del barrio Iturriotz de Oiartzun, donde otro derrumbe bloqueó el paso. El invierno y este arranque de primavera «están resultando especialmente complicados» por los daños ocasionados por las precipitaciones en las carreteras de Gipuzkoa, indicó Oiarbide, que como el resto de los guipuzcoanos miran al cielo para ver si da algo de tregua. De momento, amaina aunque puede seguir cayendo alguna gota. La vigilancia sobre el Urumea, al menos, se mantiene.

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