El mal tiempo nubla las ventas

Comercios de Gipuzkoa confirman un descenso de las ventas, sobre todo en el sector textil y el calzado

Dos mujeres observan, protegidas de la lluvia bajo el paraguas, el escaparate de la tienda Kett en el centro de San Sebastián. /LOBO
Dos mujeres observan, protegidas de la lluvia bajo el paraguas, el escaparate de la tienda Kett en el centro de San Sebastián. / LOBO

La primavera va llegando a su fin con más lluvias que sol. Y esa inestabilidad y temperaturas que apenas han invitado a quitarse la chaqueta y el chubasquero, se ha notado en las ventas de los comercios textiles de Gipuzkoa, con la ropa de verano expuesta desde hace meses y sin poder darle salida. «Es indudable que el clima ha influido. El sol te anima a salir a pasear y te incita a entrar en los establecimientos», señalan desde la Federación Mercantil de Gipuzkoa.

Y así lo ratifican los comerciantes. Reconocen que la estación primaveral no suele ser muy buena pero el agua constante de estos dos últimos meses ha roto las estadísticas de los últimos años. Con lluvia, nada de prendas de verano. Los clientes han optado por continuar con la ropa de abrigo viendo que el termómetro rara ocasión ha superado los 20 grados. El pequeño y mediano comercio han constatado cómo el mal tiempo les ha aguado el negocio. Cuatro tiendas de San Sebastián, Eibar, Irun y Tolosa lo certifican. No hay rastro de sandalias o bikinis en sus escaparates. Es más, las cazadoras y los jerseys aún están colgados de las perchas.

«Hay que saber adaptarlas compras al tiempo» Diana Luizaga, Kett Donostia

«Estamos deseando que salga el sol. Los días soleados la gente es más propensa a salir de casa y dar una vuelta. Esto hace que los consumidores estén más expuestos a los estímulos visuales de los establecimientos y entren a comprar. Con días tan grises como los que nos están tocando, las ventas bajan. El mal tiempo hace que los consumidores se queden en casa y que compren menos», apunta Diana Luizaga, encargada de la tienda de ropa Kett de Donostia.

Aunque asegura que sus resultados «no están siendo negativos», reconoce que le «está costando más esfuerzo vender que en la misma temporada del año pasado». «El truco está en saber adaptar las compras al tiempo. Seguimos vendiendo ropa de abrigo como jerseys o cazadoras porque las sandalias o las faldas aún no llaman la atención del consumidor. Organizamos el escaparate según el día que haga y últimamente el estilo es más otoñal que primaveral», añade Diana.

Además, para no quedarse atrás y seguir obteniendo beneficios a pesar de este clima invernal, la tienda Kett tiene previsto empezar a vender online. «Dentro de poco estrenaremos una web para que la gente pueda comprar con un solo click y sin moverse del sofá de casa. La lluvia dejará de ser una excusa», comenta la encargada.

Ayer el día no acompañaba. La gente no soltó el paraguas durante prácticamente toda la mañana. Fue el caso de Ane Miren González, una donostiarra que, a pesar del mal tiempo, aprovechó la mañana libre para darse una vuelta por las tiendas del centro de San Sebastián.

«Solo es primavera en El Corte Inglés», comenta la donostiarra entre risas. «Estoy deseando ponerme unas sandalias o un vestido pero el tiempo no acompaña».

Maite Álvarez es responsable de Guby en Eibar.
Maite Álvarez es responsable de Guby en Eibar. / MORQUECHO

«No te hace falta cambiar de ropa, y no compras» Maite Álvarez, Guby Chicos

«Nos pasa igual que a los agricultores, si el tiempo no viene acorde con la estación en la que estamos lo sufrimos muchísimo». Maite Álvarez es responsable de Guby Chicos en Eibar y señala la influencia de la meteorología en los hábitos de consumo en el sector textil. «Con el tiempo así, no te hace falta cambiar de ropa, y no compras».

Los escaparates de las tiendas no cambian de un día para otro y siguen el ritmo de una climatología, la más lógica para cada momento del calendario. «Aunque haya ropa de moda o prendas apetecibles, si cuando tiene que hacer 25 grados está haciendo 12, no te lo puedes poner con lo cual no lo compras» apunta.

Un problema al que se enfrenta este sector comercial es la antelación con que se realizan los pedidos, algo que impide ir adecuándose al tiempo que va a hacer cada día. «Nuestras compras las hacemos con mucha antelación, un año antes. Entonces no podemos cambiar a última hora para traer prendas más delgadas, en invierno están pensadas para invierno. Pero si nos encontramos con que en esos meses hace un tiempo de primavera...».

Hay momentos del año en los que parece que de una semana a otra se ha dado un salto de dos estaciones. Eso hace que los periodos intermedios desaparezcan. «En primavera se necesitan un tipo de prendas que no te has podido poner, porque ha hecho un tiempo de invierno. Y eso hace que estemos otra vez en las mismas. Nos comemos los periodos de entretiempo» apunta Álvarez.

En conversaciones de ascensor son constantes las quejas por la frecuencia de las lluvias en los últimos meses. Sin embargo el problema en el sector textil viene más de la mano de las temperaturas. «Para nosotros no hay ningún problema en que llueva en invierno, lo que no puede ser es que entonces haya 25 grados. Si en cada estación hay el tiempo que toca tenemos un poco de normalidad, que es lo que necesitamos. Además, en verano tenemos dos días de calor, y nuestros productos se quedan parados, no salen porque no hay demanda de ello si el tiempo no va acorde con la estación en la que estamos». La responsable de Guby Chicos reconoce que la sensación en el comercio de la ciudad armera acerca de la climatología sigue esa línea, «el tiempo nos afecta mucho».

Ainhoa Pikabea, propietaria de Valentina, en Irun.
Ainhoa Pikabea, propietaria de Valentina, en Irun. / DE LA HERA

«El mal tiempo ha hecho que sea una temporada pésima» Ainhoa Pikabea, Tienda Valentina

Ainhoa Pikabea es la propietaria de Valentina, un establecimiento de moda para mujer situado en la céntrica plaza San Juan de Irun. También en este comercio el mal tiempo de esta primavera ha tenido un efecto negativo en las ventas: «nos ha afectado un montón, hemos tenido muy mala temporada», confirmaba Ainhoa. «Parece una tontería, pero el tiempo afecta mucho. No ha hecho ni tres días buenos y la gente va tirando con la ropa de invierno. Ha sido una campaña fatal y, a un mes de las rebajas, la mayoría de la gente está esperando a que lleguen para comprar la ropa de verano».

Ahora, cuando faltan dos semanas para que en la ciudad fronteriza comiencen las fiestas de San Pedro y San Marcial, el escaparate de Valentina luce de blanco, rojo y negro, los colores del fondo de armario festivo de cualquier irunés. «Creo que ahora, para sanmarciales, las camisas blancas que hemos traído irán saliendo. Pero si está anunciado mal tiempo, no sé si la gente se animará a comprar vestidos… El factor tiempo es muy importante en un comercio de ropa. Vamos a pasar del frío al calor, y si encima el pastor del Gorbea dice que va a hacer tres días malos y dos buenos, apaga y vámonos».

Amelie, una boutique de Tolosa, está a punto de cerrar.
Amelie, una boutique de Tolosa, está a punto de cerrar. / GOÑI

«El mal tiempo ha sido la puntilla para que cerremos» Davinia y Noelia, Boutique Amelie

En Amelie, una boutique céntrica de Tolosa, están estos días de «liquidación total» por cese de negocio. «No hemos tenido más remedio. El mal tiempo no ha sido la causa determinante, pero sí la 'puntilla' para que tomemos esta decisión», comentan Davinia y Noelia, quienes regentan el negocio. «Mayo ha sido catastrófico, hay tres tiendas de ropa en liquidación y en lo que vamos de año se han cerrado diez en Tolosa, aunque es cierto que también se abren otras».

Las dueñas de 'Amelie' se muestran muy desesperanzadas ante el futuro que le aguarda al pequeño comercio. «Es difícil subsistir ante tanta competencia, como la compra en Internet o las grandes superficies comerciales. Es muy difícil incluso para una villa tan comercial como Tolosa». «Y encima si hace malo… a los grandes centros les afecta menos, porque sus clientes pueden aparcar y hacer las compras, pero nosotros estamos desprotegidos en este caso».

Noelia ofrece una sugerencia para poder contrarrestar los efectos de una climatología adversa: retrasar los periodos de rebaja. «Aquí en setiembre y octubre hace bueno. Las rebajas de verano tendrían que ser a finales de agosto y lo mismo pasaría con las de invierno. No es lógico que se hagan en enero. Recibimos la ropa de verano en febrero cuando todavía no hemos podido vender todo el género de invierno. La liquidación podría ser en abril y así tendríamos más margen», apunta. «No podemos afrontar los pagos y la situación se torna más difícil cuando no llega el buen tiempo. No hemos podido revertir la situación».

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