Los tesoros del mar, a subasta

La lonja de Pasaia es estos días escenario de pujas que se disparan por la mayor demanda en Navidad

Los tesoros del mar, a subasta
ELENA VIÑAS

Son las cinco de la madrugada. La bahía de Pasaia permanece sumida en un sueño profundo que únicamente amenaza con romper el continuo ir y venir de furgonetas y camiones de diverso tonelaje que coinciden en un mismo punto, a orillas del mar, en la lonja pesquera de San Pedro. A pesar de que aún restan más de tres horas y media para que amanezca, en el interior de este edificio inaugurado hace cuatro años la actividad se revela como frenética en el que parece estar llamado a ser el día más importante de todo el año.

Los pronósticos comienzan a cumplirse. No hay más que ver cómo la denominada sala de exposiciones se transforma, en la antesala de las fiestas navideñas, en un océano de cajas que muestran, entre plásticos y láminas de hielo, las capturas que los arrantzales han traído a puerto. En una pizarra se exhiben los nombres de los barcos que han echado amarras esa misma noche en los muelles. El 'Nuevo Santillana', 'Croix Morand', 'La Paloma', Iberdin'... La lista se sucede hasta sumar un total de trece buques.

Los datos

13
barcos pesqueros atracaron ayer en los muelles pasaitarras para vender sus capturas.
5.000
cajas de merluza de pincho fueron las que se vendieron ayer a un precio medio de 9 euros. Las cajas de merluza de volanta ascendían a 2.300, con un precio de 5 euros.

«Son muchos, porque cualquier otro día suele haber entre cuatro y seis embarcaciones», indica un habitual de estas instalaciones, que ya ha localizado el lugar en el que se sitúa la mercancía de cada uno de los pesqueros de pincho, arrastre y volanta que coinciden en esta jornada, así como de los mayoristas. El ojo entrenado de quienes a diario comienzan el día en la dársena pasaitarra permite hallar los ejemplares por los que minutos más tarde merecerá la pena pujar.

«Los precios suben mucho esta semana por el estado de la mar y el aumento de la demanda por las fiestas» Alberto Ferreres | Pescados Ferreres, SL

«Una merluza comprada aquí por 12 euros puede venderse por 30 euros en una pescadería» José Manuel Barreiro | Presidente de la Cofradía

Las subastas arrancan con puntualidad británica a las seis menos cuarto de la mañana. Todas ellas se realizan a la baja o, lo que es lo mismo, con un precio máximo de salida que va bajando hasta que el comprador está dispuesto a pagarlo para que no se lo lleve otro competidor. Muchos aguardan una indicación a través del móvil que mantienen pegado a la oreja, como los brokers que operan en los mercados bursátiles.

Salmonetes, lenguados, muxarras, sapos... todos los ejemplares se venden al mejor postor. La venta de cajas se sucede sin tregua alguna. Unas se anuncian en el panel electrónico en el que la Cofradía de Pescadores detalla el lote junto al precio inicial. En cuanto la cifra comienza a descender unos céntimos, los asistentes se apresuran a comprar mediante el pulsador provisto con su código personal.

Otras ventas se producen también mediante subasta de forma simultánea, pero a viva voz. «Empezamos por cuatro cajas de dos piezas. 12.50 euros, 45, 40...», enumera en el centro de un corrillo en el que se concentra una docena de personas el responsable hasta que alguien grita «¡mío!». La cuenta atrás vuelve a comenzar con las siguientes unidades y de nuevo, ese decidido «¡mío!» frenará el vertiginoso descenso.

Precios «potentes»

Entre los usuarios más veteranos se encuentra Mari Carmen Alonso, quien regenta desde hace cerca de tres décadas una pescadería que lleva su nombre en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. Junto a su hija Ainhoa Aldaz, hace recuento de las compras que han realizado. «Llevamos salmonetes, fanecas, pescado para hacer sopa... Todo para el día. Hoy hay mucho ambiente en la lonja, pero los precios no son precisamente de ambiente. Los chipirones, por ejemplo, están muy caros y no hemos cogido nada. Mañana -por hoy- volveremos. A ver qué precios hay...», declara con esperanza de poder dar con el género deseado.

«Los precios son potentes hoy y mañana ocurrirá lo mismo», vaticina otro pescatero de la capital guipuzcoana, cuyas ventas más fuertes se producirán entre mañana, viernes, y el sábado. «Llevo rape y chicharro grande, pero con los precios que hay, se venderá menos. Mañana volveré. Está previsto que entren almejas de Galicia y langostinos de Huelva», indica.

«Los precios suben mucho esta semana como consecuencia del estado de la mar, que ha sido escenario de varios temporales, y del aumento de la demanda por las fiestas. En comparación con años anteriores, pueden estar una media de entre cuatro y seis euros más caro», señala Alberto Ferreres, de la empresa Pescados Ferreres, que surte a diario a conocidos restaurantes de San Sebastián y sus poblaciones más cercanas.

Su experiencia le permite afirmar que «el rey» en esta época es el besugo, junto al rodaballo, el lenguado, la merluza y las kokotxas, «sin olvidar el marisco». «También el sapo, que antes era una especie que nadie quería», añade Ferreres. Sabe lo importante que es llegar de los primeros a la lonja para llevarse «el mejor pescado». «Aquí ese refrán que dice que 'al que madruga, Dios le ayuda' se cumple. También hay que salir pronto con la compra para llevarla a la clientela», asegura.

Las subastas de los barcos se van sucediendo a intervalos de entre quince y treinta minutos hasta que en un máximo de tres horas la lonja se vacía prácticamente. Lo mismo ocurre con aquellas que gestiona directamente la Cofradía de Pescadores de San Pedro. Su presidente, José Manuel Barreiro, sigue con atención el desarrollo de todas ellas, lo que le permite hacer un resumen en cifras de la jornada cuando los compradores se retiran con sus adquisiciones.

Solo ayer en la lonja se vendieron cerca de 5.000 cajas de merluza de pincho, a una media de 9 euros; así como unas 2.300 cajas de merluza de volanta, a un precio medio de 5 euros. «Otra cosa es luego el precio con el que se venda en las pescaderías. Un merluza comprada aquí a 12 euros puede llegar a alcanzar de 28 a 30 euros», matiza. El rodaballo llegó a un precio medio de 18 euros por kilo; la lubina, 15 euros; el chipirón grande, 14 euros; el pequeño, entre 8 y 9 euros; y el lenguado, cerca de 20 euros.

Estas cifras podrían repetirse hoy, aunque el representante de una veintena de armadores manifestaba que la semana va, en cuanto a precios, «de más a menos». «Está llegando más flota, con más cantidad de pescado y eso hará que bajen un poco los precios», auguraba.

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