«Es la tercera vez que vengo a un piso y volveré, los tres volveremos»

Sonia y Elisendo, con el pequeño Arnau, pasean por la Parte Vieja. /ARIZMENDI
Sonia y Elisendo, con el pequeño Arnau, pasean por la Parte Vieja. / ARIZMENDI

Sonia y Elisendo con su hijo Arnau se alojan en una vivienda turística legal, su opción favorita para viajar. Ajena a la polémica suscitada por la nueva ordenanza, la familia valenciana disfruta de la ciudad desde el piso de la calle 31 de agosto

ANA VOZMEDIANOSAN SEBASTIÁN.

Sonia es de la localidad valenciana de Xátiva y esta es la tercera vez que viene a San Sebastián, siempre en Semana Santa y siempre utilizando un apartamento turístico como fórmula de alojamiento. La primera vez llegó con una amiga eligiendo destino casi por casualidad y se quedó cautivada por el paisaje, la gastronomía y algo que le sorprendió: «un ambiente de familias muy activas».

A los tres años de aquella primera visita 'arrastró' a su pareja, a Elisendo, que pudo viajar con ella a última hora y que también se hizo fan de la ciudad y de la comarca. Estos días repiten, esta vez ya con su hijo Arnau de apenas dos años. Llegaron ayer a la vivienda de alquiler legal en el que van a alojarse, en un entresuelo de la calle 31 de agosto, «en pleno meollo» y cerca de esa playa que ya han enseñado a su hijo.

Sonia siempre se ha alojado en apartamentos similares tanto en Donostia como en otros lugares a los que ha ido. «Nos parece una alternativa muy cómoda, sobre todo ahora que viajamos con el niño. Puede estar a su aire, pero además tenemos cocina por si la necesitamos. Es como estar en casa pero en una ciudad distinta». Desde Aparture recuerdan que esta vivienda de uso turístico es legal y está regularizada desde antes de que entrara en vigor la ordenanza.

«Las veces anteriores optamos por la zona de La Concha y por el Kursaal, pero esta vez decidimos buscar alojamiento en la Parte Vieja. Además mañana hemos quedado con unos amigos para enseñarles algunas cosas, entre ellas, toda esta zona».

Quieren que también conozcan algo que les gusta, como la combinación del diseño con los edificios históricos y, ¡claro!, los pintxos. «Lo primero que hemos hecho al llegar, además de dejar las maletas, ha sido ir a un bar, el 'Munto', que es el que más nos gusta. Para estrellas Michelín no nos da, pero para degustar toda la gastronomía en miniatura que ofrece esta ciudad sí».

«Puede llover, eso lo tenemos claro, pero es que a mí me encanta pasear con lluvia», dice Elisendo

«Sabemos que la ciudad es cara, pero pensamos que merece la pena pagar por lo que ofrece»

Se quedan hasta el domingo. «El lunes no trabajamos pero hay que adaptarse a la vida normal» y lo peor para ellos es aparcar. «Hemos dejado el coche en el parking del Boulevard para poder traer todos los bártulos. Es muy complicado». Los precios no les asustan tanto como pudiera parecer, pero reconocen que, aunque no van a privarse de hacer algunas compras ni de comer pintxos, San Sebastián es caro.

Sonia defiende, sin embargo, que lo que ofrece la ciudad merece lo que se paga. «Yo lo pago a gusto aunque, claro, preferiría que fuera más barato. La calidad es muy importante».

Naturaleza increíble

Arnau se mueve por el apartamento, contento con las novedades que le ofrece ese nuevo salón o el comedor y buscando a su padre, que lo coge sobre el hombro. «La playa le gusta, pero a nosotros tampoco es lo que más nos impresiona porque aunque Xátiva no tenga mar tenemos litoral cerca. A mí lo que me parece es que la naturaleza aquí es increíble, tan diferente a nuestro entorno en Valencia, con esas montañas en plena ciudad».

¿La lluvia? «No nos preocupa. Sabemos que puede hacer mal tiempo, pero a mí me encanta pasear bajo el agua, así que casi me decepcionaría si no pudiera hacerlo», dice Elisendo. «Si no, subiremos a la vivienda, pero la idea es seguir haciendo planes y aprovechar estos días. Con los amigos que también están en Gipuzkoa pensamos ir a Hondarribia y nos han recomendado también San Juan y Zarautz». Sonia lo lleva apuntado todo en un cuaderno porque, aunque esté segura de que va a volver, que repetirá viaje, no quiere perderse nada.

Su paseo por la Parte Vieja donostiarra no fue solitario. En la calle Mayor, por ejemplo, un grupo de 25 personas entre mayores, adolescentes y niños, buscaba el restaurante en el que habían reservado la comida. Llegados desde Guadalajara, se aloja en un turismo rural, opción elegida por un grupo tan numeroso para poder estar más cómodos y más cerca unos de otros.

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