«Hemos tapiado puertas y ventanas por precaución»

«Hemos tapiado puertas y ventanas por precaución»

Locales cercanos a la costa viven pendientes del mar una vez más por el temporal

A. S. JIMÉNEZ SAN SEBASTIÁN.

Cada vez que el mar amenaza la costa los establecimientos situados cerca del litoral guipuzcoano repiten el mismo ritual. Maderas, chapas, lonas... todo tipo de materiales se utilizan para proteger sus locales del impacto de las olas. Ayer, con la alerta naranja, volvieron a tapiar puertas y ventanas, aunque el efecto del mar no fue finalmente tan violento como se esperaba.

En el malecón de Zarautz, los bares y restaurantes ubicados frente a la playa viven muy pendientes del mar. No es la primera vez que la crecida de la marea les da un buen susto o que incluso destroza parte de sus locales. En el bar Marina Txiki, sin embargo, han prescindido de los tablones por esta vez. «Estaba todo el mundo muy pendiente de lo que pudiera pasar, pero al final no ha sido nada, una falsa alarma. El agua sí ha llegado hasta el malecón pero simplemente ha dejado un poco de arena sobre el pavimento», comentaba a última hora de la tarde de ayer el responsable del establecimiento.

Otros han sido más previsores, como en el bar Marmol, donde colocaron maderas para protegerse del oleaje, especialmente esta pasada madrugada. «Es cuando esperábamos lo peor. Yo surfeo y siempre estoy pendiente de los avisos marítimos y en cuanto hay alguna alerta tapiamos. Además estos días tenemos mareas vivas, por lo que la altura del mar es mayor y es más probable que sobrepase el malecón», aseguraba Ignacio, dueño del local.

Quienes también saben lo que es sufrir las consecuencias del temporal son los responsables del Club Atlético San Sebastián, situado en plena playa de La Concha. En dos ocasiones el mar ha superado sus protecciones y ha destrozado el interior de sus instalaciones, por lo que toda precaución es poca. «Tenemos todo tapiado desde esta mañana», aseguraba ayer David, trabajador del club. No obstante, aunque el mar llegó hasta el paseo, no afectó al funcionamiento normal del gimnasio. «Hemos abierto con normalidad y no hemos notado nada diferente a otros días que también ha subido mucho la marea», aseguraban desde el club.

A pesar de las indicaciones de los servicios de emergencia y los ayuntamientos, muchos curiosos se acercaron a las zonas en las que el mar impacta con más fuerza para poder observar de cerca el espectáculo que ofrecen las olas al impactar contra la costa. En Donostia la zona de La Zurriola y el Paseo Nuevo volvió a estar muy concurrida, aunque el paso para vehículos y peatones estuviera prohibido.

El puente del Kursaal, cerrado para peatones.
El puente del Kursaal, cerrado para peatones. / Ainhoa Iglesias

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