«Somos tantos ciclistas en la carretera que suscitamos rabia en los conductores»

Un coche espera a adelantar a dos ciclistas que ruedan por una carretera con línea continua y sin arcén.
Un coche espera a adelantar a dos ciclistas que ruedan por una carretera con línea continua y sin arcén. / ARIZMENDI

Los últimos dos años y medio han dejado 45 heridos graves sobre la bici en Gipuzkoa. En Euskadi han muerto 3 ciclistas, el último ayer en Álava, y 77 han sufrido heridas severas, solo en los accidentes intervenidos por la Ertzaintza

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Basta salir a la carretera un día de buen tiempo -máxime si es festivo- para darse cuenta. Hoy hay más bicis por las carreteras que nunca, muy a pesar de muchos chóferes. La convivencia entre ciclista y conductor no pasa por su mejor momento en Gipuzkoa. Lo constatan quienes salen a rodar con asiduidad y lo certifican los datos de la consejería de Seguridad del Gobierno Vasco. Desde 2015 hasta el inicio del verano de 2017 ha contabilizado 45 ciclistas heridos graves en accidentes ocurridos en el territorio, el doble de los registrados en Bizkaia y cinco veces más de los de Álava. En el conjunto de Euskadi han fallecido en ese intervalo tres ciclistas, el último ayer mismo en Navaridas (Álava), aunque las causas de su muerte no han sido aún determinadas.

Estos datos recogen solo la estadística de los incidentes intervenidos por la Ertzaintza y no otros donde han actuado policías municipales. Por ejemplo el que sufrió Ion Sarasola, beasaindarra de 51 años, el pasado 10 de abril. A la salida de Tolosa, un coche invadió su carril para incorporarse a un cruce sin percatarse de la presencia del ciclista, quien impactó con su hombro con un lateral del vehículo sin evitar un fuerte golpe en la cabeza. Lo cuenta basándose en el atestado. No se acuerda. Su disco duro mental tiene una laguna de tres horas. Su chasis, una vértebra rota, un hombro machacado y diecisiete puntos en la cara. Ha sustituido la bici por los parches de morfina. El placer por el dolor.

Pese a las calamidades físicas padecidas desde aquel día, Sarasola enfría su análisis sobre la problemática del ciclista en la carretera. «Llevo toda la vida andando en bici y el peligro siempre ha estado ahí. Lo que pasa es que ahora somos muchos más y suceden más accidentes». Va un paso más allá otro reciente herido sobre ruedas, Arkaitz Arzelus, vecino de Idiazabal de 40 años. «Cuando tenía 16, seríamos unos 30 ciclistas rodando por el Goierri. Ahora seremos 500. Como somos muchos, suscitamos más rabia en muchos conductores que consideran que vamos estorbando. Siempre ha habido peligro, pero ahora hay irritación hacia nosotros». El roce no ha hecho el cariño. Todo lo contrario.

En el 61% de los accidentes que han dejado ciclistas heridos graves en el conjunto de Euskadi, la responsabilidad ha recaído en el vehículo implicado: turismo, todoterreno, moto, autobús o tractor. Hay muchas maneras de ser temerario. Uno de los casos más extendidos, según fuentes de la Federación Guipuzcoana de Ciclismo, es aquel en el que un ocupante de un coche abre una de las puertas provocando el encontronazo del ciclista.

«El peligro siempre ha estado ahí, pero ahora somos más y por eso suceden más accidentes» Ion Sarasola Beasain, 51 años

«Cuando tenía 16 años andaríamos unos 30 ciclistas por el Goierri, ahora seremos unos 500» Arkaitz Arzelus Idiazabal, 40 años

«Cada vez se ven más 'picias' y a muchos conductores se les ve quemados» Aritz Pagola Irura, 27 años

Da fe de ello Arkaitz Arzelus, quien en enero de este año, a 200 metros de salir de su casa se vio sorprendido por un portazo de un turismo aparcado en segunda fila. Resultado: bíceps seccionado, fractura de tibia y tendón del dedo cortado. Tampoco su caso figura en la estadística de la Ertzaintza. Desde que ha vuelto a coger la bici y pasa por alguna zona urbana con vehículos estacionados, «voy por el medio de la carretera, por mucho que moleste al que viene por detrás, pero ya no me van a dar más sustos ni puertas de coches ni peatones».

Campañas de sensibilización

Ni en su caso, ni en el de Sarasola hubo intencionalidad de hacer daño, pese a que en el accidente de Tolosa la mujer conductora no reconoció su culpa (el atestado decía que la tenía). Tampoco hubo premeditación en el siniestro en el que un coche se llevó por delante a Aritz Pagola, vecino de Irura de 27 años, el 14 de febrero. «Estaba parado en un stop en una calle a donde se disponía a entrar un vehículo. Al dar la curva se cerró demasiado porque no me vio y me dio de lleno», cuenta. Sufrió luxación acromioclavicular y todavía no se ha recuperado del todo a pesar de los dos meses de rehabilitación. No hubo mala pretensión, pero Pagola señala que «cada vez se ven más 'picias' y a muchos conductores se les ve quemados. Antes había más respeto».

Con todo, ciclistas y conductores están condenados a entenderse en un territorio que cuenta con 4.500 licencias federativas, número al que hay que sumar un número indeterminado de ciudadanos que practican este deporte sin necesidad de federarse. La suma, en cualquier caso, arroja en Gipuzkoa una proporción récord de ciclistas entre la población global (700.000 ciudadanos).

En territorio guipuzcoano se acentúa un problema que preocupa y ocupa al Gobierno Vasco. El Departamento de Seguridad cuenta con un Plan Estratégico de Seguridad Vial y Sostenible 2015-2020 para proteger a los colectivos vulnerables, entre los que incluye a menores de 14 años, motoristas, personas mayores de 65 años, peatones y ciclistas. Todas las campañas especiales de Tráfico incluyen alusiones a la bicicleta en los mensajes de sensibilización. Según la directora de Tráfico, Sonia Díaz de Corcuera, el objetivo es «conseguir que no haya ninguna persona fallecida o el menor número de personas fallecidas y heridas graves en las calles y carreteras vascas».

Los datos vascos, no obstante, mejoran ostensiblemente los de España. Solo en el primer semestre de 2017 han muerto en vías interurbanas 21 ciclistas.

Las cifras

4.500 licencias
hay registradas en la Federación Guipuzcoana de Ciclismo, número al que hay que sumar los que ruedan sin seguro federativo. Un porcentaje récord para un territorio de 700.000 habitantes.
61% responsabilidad del vehículo.
En 47 de los 77 accidentes con heridos graves el conductor ha provocado el siniestro.

Accidentes de ciclistas

Fallecidos.
Tres en los últimos dos años. Ayer murió un ciclista de 48 años en Navaridas (Álava) aunque no por ningún choque. En junio de 2016 falleció otro en Berriatua. El último caso en Gipuzkoa fue en julio de 2015 en Segura.
Heridos graves.
De enero de 2015 hasta junio de 2017, 77 ciclistas han resultado heridos graves 45 en Gipuzkoa, 24 en Bizkaia y 8 en Álava.

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