Un año de suspenso en suspenso

Un año de suspenso en suspensoGráfico

En diciembre de 2016 el informe PISA arrojó unos resultados que dejaron a la educación vasca en shock, 365 días después el PIRLS tampoco aprobó a Euskadi

TERESA FLAÑO

Durante mucho tiempo se daba por hecho que la educación en el País Vasco era un referente y que se encontraba entre las mejores, si no de Europa sí al menos del Estado. Pero cuando hace un año salió a la luz el último informe PISA, con datos recabados en pruebas hechas entre abril y mayo de 2015 a 540.000 alumnos de 15 años de 73 países, la burbuja estalló. En Euskadi la muestra se realizó en 119 colegios, 55 menos que en 2012, de los cuales 51 pertenecían a la escuela pública (diez del modelo A, ocho del B y 33 del D) y 68 a la concertada (21 del modelo A, 25 del modelo B y 22 del D). En los exámenes participaron 3.612 alumnos, 1.127 menos que en el informe anterior, de los que 1.491 pertenecían a la red pública y 2.121 a la concertada.

A partir del 6 de diciembre de 2016 las malas noticias sobre la formación de los estudiantes vascos se han ido acumulando como los resultados del informe PIRLS, que evalúa la comprensión lectora, y el pasado 5 de diciembre dio otro suspenso a los estudiantes de la comunidad autónoma. Este noviembre se hizo público otro apartado de PISA que incidía en el trabajo en equipo de los alumnos vascos para resolver problemas y Euskadi tampoco supera la prueba.

Hace uno año se desveló que Euskadi había suspendido en ciencias y comprensión lectora, y en matemáticas, aunque también retrocedía, se mantenía en la media de la OCDE y por encima de la española, pero en general se encontraba a mucha distancia de los resultados de 2012, cuando la comunidad se situó por encima de la media. Los desalentadores datos mostraban que en la primera de las materias el descenso era brutal, con 23 puntos menos. Respecto a la variable del Estatus Socio-Económico y Cultural (ESEC) era la comunidad que peor parada salía, a pesar de que objetivamente tenía otras cinco detrás.

Los resultados de PISA no eran los esperados y Cristina Uriarte, que era consejera de Educación desde 2013 y acababa de ser confirmada en el puesto en la nueva legislatura, los calificó de sorprendentes. En la búsqueda de explicaciones, el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI), Xabier Aizpurua, señaló que ya antes de los exámenes en los centros había preocupación ante el cambio de formato de los mismos. También apuntaba como una posible causa del descenso la variación de la muestra de los colegios seleccionados, aunque posteriormente evaluaciones para otros informes como el PIRLS refrendaron los resultados de PISA.

En el cómputo global, España alcanzó el nivel medio de calificaciones de los países más avanzados, en parte por una notable caída de la nota media de los estados que forman parte de la OCDE. Solo en matemáticas quedó por debajo. La explicación de esta mejora estaba en el descenso de repetidores, rezagados y del absentismo escolar.

Y aunque muchos quedaron en shock tras conocer el informe, que a pesar de su relevancia también es cuestionado por diferentes sectores de la educación, algunos ya vieron en 2013 que se encendían las alarmas con la evaluación diagnóstica realizada por el Gobierno Vasco, que reveló una caída en el rendimiento académico de los alumnos. En segundo curso de la ESO, con estudiantes entre 13 y 14 años, se daban los resultados más bajos en todas las materias y principalmente en euskera, la lengua en la que estudia el 70% de los alumnos del País Vasco. En esa evaluación ya se detectó también un retroceso de doce puntos de la competencia científica.

Varios meses antes de conocer los resultados de PISA, el coordinador del equipo didáctico del ISEI-IVEI, Francisco Luna, explicaba que «no hay un plan estratégico general para toda la escuela pública» al hablar de «un modelo que funciona bien» pero que entendía que sufre un problema de identidad. Ese déficit podría explicar, al menos teóricamente, la razón por qué los resultados académicos de la red pública no están a la altura de la red concertada pese a que la inversión en cada alumno sea superior.

Gasto por alumno

Un informe del Eustat publicado en julio de 2014, el último realizado sobre este tema, reflejó que el gasto por alumno no universitario en la red pública fue de 5.109 euros y en la red privada de 4.381. El presupuesto previsto el año que viene para el Departamento de Educación asciende a 2.716 millones.

El Consejo Escolar de Euskadi también reflejó que el País Vasco mantiene tasas absolutas de financiación por alumnos superior a la mayoría de los países europeos, aunque no sucedía lo mismo si se tenía en cuenta el porcentaje del PIB destinado a la educación (4,2%), más bajo de la media europea, pero era y sigue siendo la comunidad española donde más se invierte por alumno en la educación no universitaria. Además de ser la comunidad que más recursos económicos dedica a la escuela, es también la que cuenta con mejores indicadores en ratios, titulados superiores, graduados en Secundaria y Bachillerato, apoyo a las necesidades económicas especiales y menor tasa de abandono escolar. Argumentos en los que la consejera incide constantemente para demostrar que a pesar de PISA y similares, la educación vasca no está en una situación tan precaria.

Distintas son las razones que se achacan al por qué de los malos resultados, entre ellas tener que estudiar en dos lenguas, lo que supone tener que restar horas a otras asignaturas -en Matemáticas se imparte una hora menos que en otras regiones- y que muchos padres no pueden ayudar a sus hijos con los deberes en casa. Otra circunstancia, según los expertos, es que la diversidad en cuanto a alumnos con necesidades especiales o inmigrantes no está repartida al 50% y la pública no tiene suficientes recursos para atenderla. También a las tasas de abandono escolar que al ser mínima supone que muchos alumnos que en otras comunidades al dejar los estudios no se presentaen a las pruebas, aquí sí lo hacen.

El plan Heziberri 2020 implantado por el Departamento de Educación, y que recoge las líneas estratégicas de la educación, también ha sido duramente cuestionado. Sindicatos y parte de la comunidad escolar afirman que es un reflejo de la denostada Lomce, mientras que otros sectores consideran que en lugar de centrarse en la calidad educativa vasca se había preocupado más en el euskera como herramienta de construcción identitaria. Precisamente la derogación de este plan es una de las principales reclamaciones de los sindicatos abertzales -ELA, LAB y Steilas- que han mantenido a lo largo de este año un duro pulso con la consejería de Cristina Uriarte convocando varias jornadas de huelga y manifestaciones.

Primeras medidas

Antes de que se conociera el resultado de PISA, en Lakua, con datos de sus propias evaluaciones diagnósticas, ya se empezó a tomar medidas como implantar una hora más de Ciencias. Además comenzó a desarrollar el marco educativo pedagógico que hasta mediados del año pasado solo era teórico y estaba incluido en el Plan de Mejora del Sistema Educativo. Desde entonces se ha definido el perfil del docente así como el que debe tener el alumno al acabar sus estudios.

El Departamento de Educación, en colaboración con los berritzegunes, ha cambiado algunas metodologías, ha implantado la autoevaluación de los docentes y las evaluaciones de los equipos directivos. También ha puesto en marca la Iniciativa Global de Formación por la que deben pasar todos los centros públicos en distintas etapas, el Plan de atención al alumnado inmigrante y el próximo enero presentará el Plan lector para paliar una de las deficiencias de los alumnos vascos desveladas en los distintos informes, el de la comprensión de los contenidos de un texto.

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