Sonsoles Echavarren: «A un hombre no le hace falta demostrar que es buen profesional aunque sea padre. Se da por hecho»

Sonsoles Echavarren presentó su libro en Donostia, después de pasar por Pamplona y Madrid./USOZ
Sonsoles Echavarren presentó su libro en Donostia, después de pasar por Pamplona y Madrid. / USOZ
Sonsoles Echavarren, periodista y autora de 'Las reinas del patio'

La periodista ha publicado un libro con sus artículos de opinión sobre las familias y las vivencias a las que se enfrentan de manera cómica

ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Sonsoles Echavarren deja claro que la vida con tres hijos poco tiene que ver con la imagen que se daba en aquellos desayunos en familia de 'Los Serrano' o 'Médico de Familia', donde tenían zumo recién exprimido cada mañana, tostadas por doquier y todos mantenían cierto orden. La realidad es bien distinta. «La leche se desparrama y te ves haciendo el bocadillo a todo correr de camino al cole». La periodista ha presentado en Donostia 'Las reinas del patio. Historias cotidianas de las familias de hoy', una recopilación de las columnas que cada semana, desde hace poco más de un año, publica en DN+ (Diario de Navarra) con el único objetivo de que el lector se sienta reflejado y comprendido, sin perder el sentido del humor.

- ¿Cómo surgió la idea de recopilar en un libro sus publicaciones?

- En marzo de 2016 empezó la nueva edición digital del Diario de Navarra, que se llama DN+, y me propusieron escribir cada martes una columna de opinión sobre temas de educación y familia, que son los temas que cubro de normal en el periódico. Al principio utilizaba los testimonios de personas a las que había entrevistado, hacía artículos más informativos, pero luego empecé a introducir mis experiencias con mis hijos de 11, 8 y 4 años, porque me di cuenta de que lo que hablaba con mis amigas y las madres de los compañeros de mis hijos eran temas en los que se vería reflejada mucha gente. En verano, me dieron el premio Concha García Campoy y a raíz de aquello la editorial Eunate me propuso hacer esta recopilación.

- ¿Qué tipo de historias aparecen reflejadas?

- Fundamentalmente me nutro de temas que abordo en mi trabajo diario como periodista, hablando con los que llamo 'mis expertos de cabecera', pero también de mis propias experiencias o de personas cercanas, y a través de una tercera pata que se aborda en los tres capítulos finales como son las familias distintas -madres solteras, familias de refugiados o madrastras que han tenido que hacerse cargo de los hijos de su pareja-.

- Si algo quiere dejar claro es que no se trata de un libro de autoayuda. ¿Por qué?

- Porque ya estamos de los libros de autoayuda hasta el moño. En ocasiones es como para preguntar a los autores de esos libros si verdaderamente tienen hijos, porque te meten unos repasos que parece que lo estás haciendo todo mal y hay algunos pedagogos de salón que la teoría se la saben a la perfección, pero no contemplan que la práctica es más complicada. He leído muchos libros de autoayuda, y unos dicen una cosa y otros, la contraria. Al final tienes que buscar cómo puedes organizarte en base a tus circunstancias. Este libro es un reflejo de lo que sucede, sin decir cómo hay que hacer las cosas. Ahora bien, tampoco es un 'reality'. Me valgo de lo que me ocurre como excusa para tratar temas más generales con cierto toque de humor, como el abuso de las pantallas, por ejemplo. No es una crítica a mis hijos porque usen demasiado el iPad, sino que utilizo ese tema para exponer la cuestión y abrir el debate.

- 'Las reinas del patio', ¿quiénes son?

- Existen y son de carne y hueso. Es un grupo de whatsapp que tengo con las madres de los amigos de mi hijo mayor. Cuando empezaron el cole nos hicimos amigas, porque todas coincidíamos en que teníamos ese hijo mayor y luego bebés, y hemos ido creciendo juntas en el tema de la maternidad. Yo tengo muchas amigas que están solteras y aunque se apiaden de mí, si les cuento que no he pegado ojo, el nivel de comprensión no es el mismo. De hecho, una de las columnas la titulé así porque quise hacerles un homenaje. Todas son, somos, madres trabajadoras, una es ingeniera industrial, otra trabaja en un banco, otra es policía... Todas nos hemos tenido que reducir la jornada para atender a la familia y todas salimos escopeteadas del trabajo para llegar al patio.

«Me valgo de mis vivencias para exponer cuestiones generales que afectan a todos»

«Las madres no solo hablamos de pañales. El abanico de temas que abordamos es amplio»

-¿Y dónde están los reyes del patio?

- No digo que no estén, simplemente que yo hablo desde mi perspectiva de mujer. Claro que hay reyes del patio. De hecho, mi marido les lleva y les recoge más que yo. Estamos en una sociedad que tiene que ser equitativa y que tiene que haber un reparto de tareas, pero hablo desde mi experiencia y en el 90% de los casos, quienes van a buscar a los niños son las madres.

- Muchas de sus columnas surgen de conversaciones que tiene en el patio con las otras 'reinas'. ¿Qué tipo de conversaciones son?

- De todo tipo. La gente no tiene que pensar que las madres somos un grupo de marujas que solo hablamos de pañales y recetas de cocina. A veces también, pero hablamos absolutamente de todo. De hecho, el tema con el que gané el premio surgió hablando con una de estas reinas que es pediatra en urgencias. En mi caso, puede que por mi trabajo, lo personal y lo profesional está unido. Pero sí que es cierto que las conversaciones entre hombres son diferentes y no es tan habitual escuchar a un padre lamentarse porque se siente muy culpable por haber gritado a su hijo la noche anterior. Y eso sí se da en conversaciones entre mujeres.

- En el prólogo, la periodista María Rey denomina a su generación como 'la generación de la culpa'.

- De hecho, hace poco escribí una columna sobre eso. Cuando estamos en nuestro trabajo queremos ser las mejores profesionales, casi como para demostrar que a pesar de tener tres hijos somos capaces de rendir al máximo. Esto un hombre no tiene que demostrarlo, porque se da por hecho. Pero al mismo tiempo, tenemos ese sentimiento de culpabilidad porque esta semana he trabajado mucho y he pasado poco tiempo con mis hijos. Pero también sucede al revés. Si un día tienes que ir al pediatra porque está el niño malo y no tienes otra forma de arreglarte, te sientes mal porque no has podido dar el máximo en el trabajo. No sé si los hombres tienen ese sentimiento o igual es que no lo comparten. No obstante, ahí tenemos gran parte de culpa porque queremos llegar a todo y nos autoexigimos demasiado.

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