Un centenar de piscinas públicas de Gipuzkoa supera 400 controles sanitarios al año

Menos gente de lo habitual en la piscina interior del polideportivo Usabal, que abrió ayer a las diez de la mañana./IÑIGO ROYO
Menos gente de lo habitual en la piscina interior del polideportivo Usabal, que abrió ayer a las diez de la mañana. / IÑIGO ROYO

Las incidencias se refieren a niveles químicos fuera de lo normal, como el del cloro, pero ninguna de la gravedad de lo ocurrido en Tolosa. Salud Pública tomó el año pasado 441 muestras, además de las inspecciones y auditorías

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

El escape tóxico ocurrido el martes en el polideportivo Usabal de Tolosa, con 104 personas atendidas en total, ha demostrado las consecuencias de un fallo en la manipulación de los productos químicos de tratamiento de aguas en piscinas, de ahí la importancia de que las instalaciones sean objeto de un estrecho control, tanto para prevenir cualquier error (normalmente involuntario) como para detectarlo y subsanarlo. De ese chequeo se encargan los propios gestores, en cumplimiento de la regulación existente, y además también pasa bajo la lupa de Salud Pública, a través de auditorías concertadas pero también de inspecciones sorpresa.

Al cabo del año, y al margen de incidencias urgentes como la del martes que obliga a controles extraordinarios, los laboratorios dependientes del Gobierno Vasco analizan más de 400 muestras de agua de las 103 piscinas municipales censadas en el territorio. En 2016 fueron en concreto 441 analíticas, de las cuales el 89,1% cumplían con la calidad exigida.

El 10% restantes fueron incidencias leves relacionadas con parámetros fisicoquímicos por encima de los valores reglamentarios, niveles de cloro y PH desviados de los máximos permitidos e incumplimientos en los niveles de conductividad del agua (relacionada con la presencia de sólidos disueltos en el líquido), en su mayoría. En estos casos se procede a ajustar esos valores en el momento y se vuelve a recibir la visita de los responsables sanitarios para comprobar que se ha corregido el fallo. Pero el año pasado en ninguno se trató de accidentes de la envergadura del ocurrido en Tolosa, del que solo se recuerdan dos precedentes en la década en Gipuzkoa, los de la talasoterapia de La Perla en Donostia en 2011 y el del balneario de Zestoa en 2006.

DOBLE CONTROL Las piscinas pasan un control diario y mensual, y además están vigiladas por Salud Pública

DEFICIENCIAS Cuando se detectan, se ajustan los parámetros a los niveles adecuados y se vuelven a revisar

ACCIDENTES «El control es exhaustivo», pero cabe el error de manipulación; son casos excepcionales

En función de la titularidad

Con los datos en la mano, las autoridades de Salud Pública lanzan un mensaje de tranquilidad. «El control de la calidad del agua de las piscinas es exhaustivo, un trabajo que se viene haciendo desde hace años», subraya Elena Albisua, subdirectora de Salud Pública en Gipuzkoa. Todas las instalaciones, tanto públicas como privadas, están censadas. En total, hay 175, pero dependiendo de la titularidad la intervención de Salud Pública es más o menos intensa, siempre con el objetivo de preservar la salud de la población.

En el caso de las privadas de uso comunitario (72), los laboratorios actúan ya solo en caso de que se detecte una incidencia o se observe una anomalía fuera de lo habitual. Una incidencia que no se corrija puede dar lugar al cierre de la instalación, pero desde hace años son los propietarios de las piscinas privadas quienes tienen que responsabilizarse de la calidad del agua de baño.

La vigilancia rutinaria de Salud Pública se ciñe a las piscinas municipales (103), sometidas a un régimen de toma de muestras periódico por parte de los propios gestores. El diseño de las medidas de autocontrol, obligado por ley, está supervisado inicialmente por los responsables públicos pero en el día a día son los responsables de la piscina los que tienen que medir todas las mañanas los niveles de diferentes parámetros: PH, nivel de cloro, turbidez, temperatura..., explica Albisua. Una vez al mes, se somete también a un control completo, y las instalaciones que abren solo en temporada e verano pasan el examen dos semanas antes para comprobar esa puesta a punto.

La supervisión de Salud Pública va en paralelo a ese autocontrol, y está recogida en un programa anual específico. Por un lado, se realizan auditorías, previamente concertadas con las instalaciones, donde se pasa examen a todos los parámetros fisicoquímicos y se revisan también los depósitos de almacenamiento de los productos, entre otros.

El riesgo de intoxicación por cloro puede reducirse de forma muy significativa si se toman todas estas medidas de precaución, subrayan desde Salud Pública, y de hecho, insisten en que los accidentes como el de Tolosa son excepcionales, aunque en cualquier caso uno solo es suficiente para no bajar la guardia y revisar las medidas por si hubiera que introducir mejoras.

El año pasado, solo en Gipuzkoa Salud Pública realizó 129 supervisiones, de las cuales el 4,65% resultaron desfavorables. Además, se procedió a inspeccionar sin previo aviso otras 60 instalaciones. Y se tomaron las 441 analíticas mencionadas, un procedimiento que se realiza antes de las visitas concertadas para tener unos valores de referencia a la hora de ese control, explica Elena Albisua.

LOS DATOS

175 piscinas de uso comunitario stán censadas en Gipuzkoa, de las cuales 103 son públicas y el resto, privadas.

Controles en 2016: Supervisión. 29, de las cuales en el 4,65% de los casos resultó desfavorable y se tuvieron que corregir deficiencias. Inspecciones: Se realizan sin previo aviso. Hubo 60. Toma de muestras: 441 analíticas, de las cuales el 89,10% cumplía con los requisitos sanitarios y en el 10,90% restante se detectaron fallos leves, referidos a parámetros químicos fuera de lo normal.

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