Soledad Murillo: «No hay democracia en la vida privada si se sigue desahuciando de tiempo a las mujeres»

Soledad Murillos, en la planta noble de la Diputación Foral./USOZ
Soledad Murillos, en la planta noble de la Diputación Foral. / USOZ

Ha participado en un foro de la Diputación de Gipuzkoa sobre políticas institucionales contra la violencia sexista

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Soledad Murillo estuvo al frente de la secretaría general de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales durante el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De 2009 a 2013 formó parte del Cedaw (Comité Antidiscriminación de la Mujer) de Naciones Unidas. Esta socióloga feminista ha participado en un foro impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa para definir cómo deben articularse las políticas institucionales contra la violencia sexista.

- ¿En qué consiste el trabajo que han realizado?

- Valoramos el impacto que produce en la sociedad y en las instituciones el pacto de Estado contra la violencia de género. Analizamos la ley de violencia para ver hasta qué grado llega su cumplimiento. El problema que tiene este pacto es que está organizado por el Congreso y el Senado, por lo tanto es institucional, de alto rango pero menos implicativo que una ley, que es de obligado cumplimiento. Intentamos dar ideas para ver qué aspectos se pueden mejorar dentro de las prácticas habituales, pero no solo en la violencia de género sino también en la homofobia, lesbofobia, maltrato psicológico... Ha sido un encuentro muy gratificante porque había representación de distintos sectores implicados como el Consejo del Poder Judicial, Emakunde, Universidad, además de las personas que están en el día a día examinando nuestras legislaciones, las trabajadoras sociales, las técnicas en igualdad...

«Insistimos mucho en que el principal antídoto contra la violencia es la igualdad de trato»

«La educación por la igualdad tiene que llegar a la escuelas pero también a las facultades»

«No entiendo que el PP tenga tanta prisa en aplicar el 115 y no las leyes contra la violencia de género»

«No hay democracia en la vida privada si se sigue desahuciando de tiempo a las mujeres»

- ¿La dificultad está en llevar a la práctica sus planteamientos teóricos?

- Exactamente. Insistimos mucho en que el principal antídoto contra la violencia es la igualdad de trato, y eso pasa por una educación de verdad, no de boquilla. Ahora, la mayoría de los jóvenes son muy conscientes de que reciclar es positivo y fumar negativo, lo tienen totalmente asumido. En cambio, la igualdad de trato no. Pueden estar viendo que su madre hace más cosas que su padre y no lo contemplan como algo negativo.

- Es que el padre no trabaja en casa sino que 'ayuda' en casa...

- Esa es la palabra, ayuda con comillas. Y ahí está el quid de la cuestión. Si se tratara la igualdad como algo absolutamente necesario, como una norma de convivencia, se daría un importante paso en la erradicación de la violencia.

- Y aquí aparece otra de las demandas constantes: la igualdad como una asignatura en las escuelas.

- Es que es necesaria... Una de las mejores pedagogas que ha tenido este país es la irunesa María José Urruzola, que dejó escritos unos magníficos materiales sobre la educación sexual de las adolescentes. Enfocaba no solo a las chicas sino también a los chicos que se comportan de una determinada manera para hacerse los héroes. La educación por la igualdad tiene que llegar a las escuelas, pero también a las facultades.

- Gipuzkoa cuenta con su propia ley de igualdad

- Sí, y el Gobierno Vasco también, además de que ha desarrollado sus propios planes de igualdad en los últimos años. En este sentido, en Euskadi el aparato legislativo es potente. Además tiene algo que le distingue, un importante mecanismo de coordinación que es bastante envidiable. A diferencia de otras comunidades, aquí una mujer puede recurrir a los servicios sociales aunque no tenga una orden de alejamiento o una denuncia, cosa que no es factible en bastantes lugares.

- La Ley Integral Contra la Violencia de Género del año 2004 consideraba violencia machista solo los delitos que cometían los hombres dentro del entorno familiar o cuando era una expareja. Ahora el Consejo General del Poder Judicial anuncia que aplica ya el pacto de Estado y empezará a incluir en sus estadísticas los asesinatos y violencias de todo tipo en los que se dé una 'prevalencia de dominación machista' o un 'desprecio de género'. ¿Supone un paso adelante?

- La violencia machista es algo más amplio. Cuando nosotros aprobamos la ley estatal pusimos la denominación de violencia de género siguiendo las directrices de Naciones Unidas: violencia que se ejerce contra la mujer por el hecho de ser mujer. Ahí entran muchas cosas como un matrimonio forzoso para las niñas en países como Afganistán donde una niña de 12 años puede casarse. Pero hay matrimonios forzosos en otras comunidades. Hay otros casos flagrantes. Por ejemplo, que se saque a las niñas gitanas de los colegios, cuando deben seguir estudiando. En todos los años que llevo como docente, y son veinticinco, solo he tenido una alumna gitana, el resto que me he encontrado ha sido cuando iban a los servicios sociales a pedir ayudas. Estamos hablando de muchas desigualdades, estamos hablando de mujeres emigrantes que muchas veces no detectan que están sufriendo violencia porque es parte de su hábito cotidiano, no digo de su cultura porque las culturas no son ni violentas ni pacíficas, son lo que ejercemos cada uno o cada una. El hecho de que se detecte la violencia es un primer paso para ponerle nombre y que se entre en el sistema de garantías.

- ¿Por qué es tan crítica con la política de igualdad del PP ?

- Quieren poner en marcha un pacto de Estado siguiendo un lento procedimiento, cuando la Constitución ya contempla una serie de obligaciones y mecanismos respecto a la igualdad como tener que para pagar las pensiones a los funcionarios en caso de emergencia. No se me ocurre mayor emergencia para un país que los asesinatos que hay todas las semanas. Encima que dan poco dinero, porque dan muy poco, para que municipios y diputaciones puedan atajar ese problema, hay que cumplir un montón de requisitos, de procedimientos administrativos que son un auténtico laberinto. Además, el PP se comprometió a aplicarlo en los primeros cuatro meses desde su aprobación en septiembre de 2017 y ahora se encuentra en un limbo. Como no hay presupuestos generales del Estado, tampoco hay fondos para el pacto y eso que solo son 200 millones de euros ¡Qué son 200 millones para un problema de semejante magnitud! No entiendo que tengan tanta prisa por aplicar el artículo 155, que no creo que tenga tanta urgencia si no es por su obsesión por la soberanía de Estado y la unidad territorial, y en cambio el compromiso de la aplicación de las leyes contra la violencia de género no les corre tanta prisa. No se ha actuado con la debida diligencia.

- También ha reivindicado en varias ocasiones una reforma constitucional para atajar el problema de la desigualdad.

- El artículo 14 de la Constitución, el que habla de que todos los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, es insuficiente. Lo más fuerte es que en el grupo de trabajo que estudia una posible reforma no está incluida ninguna representante de la Asociación de Mujeres Constitucionalistas y en cambio sí lo está el presidente del Instituto Elcano... Hay que desarrollar ese artículo 14 y tenemos necesariamente estar presentes porque somos el 50,93% de la población, según los datos de julio de 2017 del Instituto Nacional de Estadística. Somos la mayoría de la población y cualquier proceso de toma de decisiones no es democrático si no están representadas aquellas mujeres que han trabajado en la materia.

- Hace unos días hubo cierta polémica porque Roger Torrent se refirió a la vicepresidenta como Soraya. Seguro que al referirse a Rajoy nunca se le ocurriría decir Mariano. ¿Hay que responder a esas actitudes de micromachismo involuntario?

- La vicepresidenta estaba muy enfadada con Torrent, pero no se ha reunido con las unidades de Igualdad de la subdelegaciones de Gobierno que trabajan contra la violencia. Están las formas, pero más importante es el contenido. Estoy de acuerdo con ella, pero si denuncias una situación tienes que ser muy consecuente con tu práctica política.

- Ha estudiado mucho el tema de la desigualdad en el ámbito familias en el día a día, con la falta de vida privada de la mujer y el poco tiempo que dispone para su ocio.

- No hay democracia en la vida privada si se sigue desahuciando de tiempo a las mujeres. Cuántos chicos y chicas que se dedican a la vida activa, bien a sus estudios o al trabajo, utilizan el hogar familiar como un proveedor de recursos porque las madres les hacen las cosas; cuántas carreras profesionales de hombres notables están sustentadas en la privacidad de tiempo de sus compañeras sentimentales... Esto pasa absolutamente desapercibido y es invisible. Si realmente llegara la democracia a la vida privada tendríamos menos violencia. Cuando tienes tu espacio propio y te haces respetar es muy difícil que cualquiera, por mucho que te diga que te quiere, te arrincone.

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