«Una sociedad igualitaria aporta más tranquilidad y buen vivir»

«Una sociedad igualitaria aporta más tranquilidad y buen vivir»

Del Valle, Hernández, Vidales y Landaida consideran que la igualdad debe ser «una estrategia clave de país»

TERESA FLAÑO

Durante gran parte del coloquio Teresa del Valle, Su Hernández, Concha Vidales e Izaskun Landaida debatieron sobre el significado del pasado 8-M, pero también trataron otros temas relacionados con la situación de la mujer. «Durante años hemos teorizado lo que es la igualdad, lo que es la desigualdad, lo que es el empoderamiento, que te dejen fuera, el maltrato, somos capaces de identificarla, pero en la realidad no existe la igualdad», reflexiona Teresa del Valle, para quien una de sus preocupaciones es «cómo conseguir que la igualdad se valore y se prestigie». A lo que la directora de Emakunde le responde que «contemplándola como una estrategia clave de país». Porque todas entienden que «una sociedad igualitaria aporta más tranquilidad, buen vivir, emociones compartidas...».

Muestran su malestar con el Gobierno central que no es capaz de tomar medidas para evitar la brecha salarial -«acordaos de cómo dijo Rajoy que no era el momento de hablar de ese tema», comenta Hernández- o no habilita un presupuesto para un funcionamiento real de la ley contra la violencia doméstica. «Las instituciones en general han demostrado claramente que no les interesa mucho el tema», afirma contundente la genetista. Estas cuatro mujeres están preocupadas por la escasa presencia femenina en los altos cargos de empresas, universidades, instituciones... «En las universidades hay más mujeres que hombres, pero después, a medida que avanzamos en nuestra carrera la presencia se va diluyendo», comenta Vidales. Esa fue una de las razones por las que junto a su socia apostó por contratar en su laboratorio solo a mujeres y también porque «nos llegan más currículum de mujeres». El planteamiento que han hecho en su empresa es cuando menos atípico. «Partimos de una premisa que no es verdadera, que la igualdad existe, que es un hecho, y así detectamos mejor comportamientos que no son igualitarios, cosa que sucede en demasiadas ocasiones».

El papel de la educación

«Ahora convivimos de otra manera», señala Hernández, y «exigimos más igualdad y paridad». En este sentido Vidales se posiciona a favor de la educación pública vasca «que ofrece una formación basada en la igualdad, otra cosa son las barreras que nos encontramos fuera». Es en este punto donde Del Valle lanza una pregunta a sus compañeras de debate: «¿Qué papel juega la institución de la cuadrilla en la igualdad o en las relaciones que van más allá de la individualidad y que luego se pueden reproducir?».

Concha Vidales, basándose en su entorno, considera que «respecto a mi época quiero creer que ahora se ha mejorado, las cuadrillas son mixtas». Landaida opina que «sin querer generalizar, en las cuadrillas sí se suelen reproducir las situaciones de desigualdad». Su Hernández mira más atrás, al colegio, «donde en las clases están juntos niños y niñas, pero a la salida se agrupan por género. Lo mismo sucede en los recreos, cuando los chicos se apropian del patio para jugar al fútbol». A este respecto, la directora de Emakunde comenta que «lo mismo que han cambiado los tiempos, las formas en las que se manifiesta el machismo y las posiciones contrarias a la igualdad también van evolucionando, buscan otras maneras más sutiles para mantener su terreno».

«Las formas en las que se manifiesta el machismo están cambiando»

Una reflexión verdadera y profunda sobre el fútbol, sobre qué aporta a una sociedad de iguales, reclama Teresa del Valle. «En estos momentos es algo central, está en todas partes. Es omnipresente en la vida cotidiana».

No quiere con esto decir que este deporte tenga connotaciones negativas porque «puede influir en relaciones de compañerismo, de ayudar a los otros o desarrollar habilidades para ver al contrario pero no entenderlo como un enemigo. Hay elementos que pueden resultar muy interesantes. Pero también hay que reflexionar sobre otros aspectos como por ejemplo el niño al que no le gusta el fútbol y no le tratan igual; o al revés, a la niña que le gusta jugar y los niños no le dejan y se siente desplazada. Puede crear diferencias entre hombres y mujeres o bloquear situaciones que en principio podrían ser intercambiables entre los dos géneros».

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