«Yo no sé nada sobre el peaje; mi empresa sabrá»

Luis Miguel y Gvida se informan junto a un kiosco./LOBO
Luis Miguel y Gvida se informan junto a un kiosco. / LOBO

La indiferencia de los transportistas de largo recorrido contrasta con la indignación de los autónomos locales el primer día de cobro

G. L.ALEGI.

La obligada parada para el café o la comida en la vía de servicio de Alegi encontró un fácil tema de conversación ayer entre transportistas que manifestaron estados de ánimo de lo más dispares ante la entrada en vigor del peaje de la N-1: desde la indignación hasta la indiferencia, pasando por una pasiva resignación.

La versión más crítica la encontramos en el sector local. El tolosarra José Carlos Extremera nos ve venir. «Qué me vais a preguntar, por lo que nos están robando?», suelta, eso sí, con humor. Considera que «ya pagamos suficiente con impuestos y lo que no puede ser es que tengamos que pagar los transportistas por una carretera que utilizan todos. Yo pago, de acuerdo, pero que me paguen», concluye, introduciendo el tema del traslado de costes al cargador. Reconoce que «los chatarreros ya nos han subido un poco», pero no hace extensible esta postura a otras empresas que pueden aprovecharse de un sector donde «vienen de fuera a fastidiarte el trabajo».

Extremera, autónomo que va y viene a Cataluña y Valencia, lamenta que «aquí pagamos todo y luego tenemos que esperar catorce horas a arrancar por una nevada. Los alemanes y daneses se descojonan de nosotros. Allí también pagan peajes, pero en proporción a su poder adquisitivo». No obstante, el tolosarra hace autocrítica del sector. «No se puede hacer una huelga cuando ya se han gastado un dineral en poner los arcos. No vale para nada. Mira lo que les ha temblado el pulso que han puesto también ya el arco de Deskarga».

Panorama diferente dibuja Daniel Bordea, conductor de la empresa Transportes El Mirador Miratrans que espera a agotar su descanso reglamentario para seguir la ruta que inició en Murcia hacia Bélgica. Asume que «el peaje lo paga la empresa y a mí no me afecta para nada mientras no me toquen las condiciones laborales. Yo noto que el dispositivo pita, pero también lo hace en Francia y Bélgica. No me importa. Voy a donde me dicen y punto. Son temas de empresa».

La misma casuística presenta Miguel, transportista rumano de la firma Sotransva que atraviesa Gipuzkoa «una o dos veces a la semana» en su viaje entre Valladolid y el norte de Francia. Responde que «yo no sé nada; mi empresa sabe». Lo que sí asegura es que transporta sus fibras de poliamida «siempre por la N-1 y los jefes no han dicho nada de desviarnos por otras autopistas en el futuro».

También atribuye a su empresa la responsabilidad de gestionar la nueva situación Alberto Moreno, sevillano que vuelve desde el centro de Francia hacia su tierra como empleado de un tráiler de la firma Intersaavedra S.L. Sin embargo, tras salir de la cafetería de la vía de servicio de Alegi, este camionero se ha detenido en el puesto de información ubicado junto al aparcamiento. «He cogido los folletos para llevarlos a la empresa, por si acaso, por si no los tienen o hay alguna información que les viene bien. Yo no sabía que hoy entraba en vigor el nuevo peaje por aquí pero paso por la N-1 todas las semanas y ya había visto esos arcos tan sospechosos. Hoy me ha pitado y, por si acaso, llevo unos papeles para Sevilla», dice con la gracia característica de la zona, sin ápice de malestar.

«Lo que no puede ser es que paguemos los transportistas cuando todos utilizan la N-1» José Carlos Extremera, Tolosa

«La empresa paga el canon; a mí no me afecta mientras no me toquen las condiciones laborales» Daniel Bordea, Murcia

«Siempre hemos circulado por la N-1 y los jefes no nos han dicho que cambiemos a otra autopista de pago» Miguel, Valladolid

«No sabía que hoy se empezaba a cobrar así que, por si acaso, me llevo folletos para la empresa» Alberto Moreno, Sevilla

«Eso de pasar por buenas carreteras sin tener que pagar no pasa en otros países de Europa» Luis Miguel y Gvida Sousa, Portugal

El contrapunto a la desazón de los transportistas guipuzcoanos lo aporta una joven pareja de camioneros portugueses. Luis Miguel Martín Sousa y su mujer, Gvida, también han hecho sus preguntas a la responsable del puesto de información antes de dejarnos sus reflexiones. Aseguran que «hasta ahora se podía atravesar España de arriba abajo sin pagar peajes, por autovías y muy buenas carreteras. Eso no pasa en otros países. Si sales a Francia u otros países, todos te cobran».

Vienen de Salvaterra, cerca de Lisboa, al volante de un camión del Grupo Transonuba, con sede en Huelva, camino a Holanda. Pasan todas las semanas por Gipuzkoa y aseguran que «este peaje no nos va a afectar en la facturación por un par de viajes semanales. Hay problemas mayores en este sector», zanja, haciendo alusión directa a la irrupción de camioneros «rumanos y polacos» en la carretera con condiciones salariales precarias. Los transportistas portugueses concluyen que «no es malo que pongan este peaje y lo lógico sería que en otras zonas de España también empezaran a ponerlos, y además nos parecería bien si es para mantener en buen estado las carreteras».

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