«Nos siguen preguntando si somos profesionales»

Jugadores, técnicos y responsables del club, con Olano y otros representantes institucionales
Jugadores, técnicos y responsables del club, con Olano y otros representantes institucionales / ARIZMENDI

El Bera Bera participa en el programa Etorkizuna Eraikiz para la igualdad. El equipo femenino de balonmano lleva cuatro años entrenando por la tarde para que las jugadoras puedan trabajar o estudiar

TERESA FLAÑO SAN SEBASTIÁN.

A las integrantes del equipo femenino de balonmano del Bera Bera la conciliación les llegó casi por obligación. Lo cuenta su capitana, Alba Menéndez: «Con la crisis, la liga femenina sufrió una desprofesionalización. No había recursos suficientes para que nos pudiéramos dedicar al 100% al balonmano». Entonces, el club tomó la decisión de variar los entrenamientos. Hasta 2013 eran por la mañana y en ocasiones de doble jornada, ahora son por la tarde, en el polideportivo de Bidebieta. Así, las jugadoras pueden estudiar y en algunos caso, -en esta temporada son dos-, trabajar. Menéndez asegura que «esto no repercute en nuestro juego porque nosotras siempre queremos ganar. La ventaja es que antes ibas a clase cuando podías y ahora podemos tener una continuidad».

Tati Garmendia, responsable del club de la sección de balonmano, explica que «en 2013 tuvimos un hachazo importante en las ayudas institucionales, que fue especialmente duro porque era el año de la Champion, y había que recortar el sueldo. Se optó por el cambio de horarios. Ellas se preparan como profesionales y apuestan por estar arriba. Están mentalizadas de que si estudian una carrera igual tardan siete años en acabarla en lugar de cuatro, pero se trata de una apuesta de futuro».

El club Bera Bera es una de las veinte empresas que participan en las experiencias piloto en favor de la igualdad y la conciliación dentro de la iniciativa Etorkizuna Eraikiz, fomentada por la Diputación foral.

¿Por qué se propuso al club de balonmano femenino tomar parte de este proyecto? «Porque la conciliación es esencial para el desarrollo personal y el bienestar de las personas, y ello incide directamente en la competitividad y desarrollo económico de las empresas, como el rendimiento de los clubes deportivos», respondió ayer el diputado general en una visita que realizó al entrenamiento, donde conoció de primera mano la experiencia, a la que catalogó de «sin precedentes».

Mayoría de mujeres

El programa también está orientado a establecer la igualdad entre sexos. Ayer, en la reunión, el gerente, Igor Etxeberria, explicó que fruto de los primeros pasos que se han dado en ese camino, el club ha desarrollado iniciativas cuyo resultado es «una plantilla muy equilibrada entre hombres y mujeres. Somos el 65% mujeres y el 35% hombres». También comentó que «hemos establecido una política de gestión de profesionales que no establece diferencias entre mujeres y hombres, que defiende los derechos de las mujeres y posibilita la conciliación corresponsable con la vida personal de ambos».

Alba Menéndez, que estudia Administración y Dirección de Empresas, reconoce que «a diferencia de otros clubes, todas cotizamos a la Seguridad Social». Pero es consciente de que hay que dar muchos pasos. «Nos siguen preguntando si somos profesionales, algo que no se hace con un jugador del Bidasoa, por poner un ejemplo cercano. Nos gustaría no tener que responder a esa pregunta. Los sueldos también son muy diferentes, a peor, respecto a la liga Asobal».

El proyecto Etorkizuna Eraikiz fomenta una sociedad con referentes positivos como las jugadoras del Bera Bera, cuatro veces campeonas de la Liga, entre otros títulos, o las remeras de las traineras que el pasado domingo compitieron por la Bandera de La Concha en unas circunstancias muy desfavorables. «Nos ayudan a asentar un modelo en la actividad deportiva más abierto, más diverso y más enriquecedor para todos, además de su valor como herramienta para el empoderamiento de las mujeres», señaló Miren Elgarresta, directora del Órgano para la Igualdad.

Más

Fotos

Vídeos